
Con tobillera, sin fecha de regreso y con gastos propios: la situación de la argentina retenida en Brasil
Actualidad28/01/2026
REDACCIÓN
Agostina Páez permanece en Río de Janeiro por una causa judicial abierta, vive en un nuevo departamento y espera una definición que le permita volver al país.
Más de dos semanas después del episodio que derivó en una causa penal en Brasil, Agostina Páez, una abogada argentina de 29 años, continúa retenida en Río de Janeiro por una imputación de “injuria racial”. La Justicia local le prohibió salir del país y dispuso el uso de una tobillera electrónica, una medida que condiciona su vida diaria mientras el expediente sigue en trámite.
La joven había viajado por vacaciones con un grupo de amigas y tenía previsto regresar a la Argentina a mediados de enero. Ese plan quedó truncado cuando empleados de un bar la denunciaron por gestos racistas, un hecho que quedó registrado por cámaras de seguridad y que activó la intervención de la Policía Civil de Río de Janeiro.


Desde entonces, la situación personal de Páez cambió por completo. Al no poder abandonar Brasil, debió mudarse a otro departamento, ya que el alojamiento original tenía fecha de salida. Hoy vive en un lugar distinto, acompañada por su hermana y amigas que viajaron especialmente para contenerla durante el proceso.
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Su abogado en la Argentina, Sebastián Robles, describió el estado anímico de su defendida. “Está preocupada y angustiada por la situación”, señaló, y reconoció que el escenario judicial es complejo, sin definiciones favorables a corto plazo.
El impacto no es solo emocional. Según explicó el letrado, todos los gastos corren por cuenta de la propia Páez, desde el alquiler hasta la manutención diaria. “El departamento lo paga ella y todo corre por su cuenta; esa es la situación grave. No sabemos hasta cuándo va a poder soportar el tema económico porque no es una chica pudiente como pintan”, afirmó Robles.
La tobillera electrónica cumple una función específica. Controla que no se acerque a zonas de frontera, aunque no tiene prohibido circular por la ciudad. Tampoco se encuentra indocumentada: su DNI, que había sido retenido en un primer momento, ya le fue devuelto por las autoridades brasileñas.
En paralelo, la defensa presentó un habeas corpus para solicitar que se autorice su regreso a la Argentina y que el proceso continúe desde el país. La presentación se realizó esta semana y ahora resta esperar la respuesta judicial.
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Sobre ese pedido, Robles fue cauto. “No tenemos garantía de nada. Hay que ver el tema de la intervención jurídica ante la violación flagrante de los derechos humanos que están haciendo y del principio de inocencia”, sostuvo, y anticipó que podría haber novedades en los próximos días.
La imputación formal fue comunicada la semana pasada. La Policía Civil de Río de Janeiro encuadró el hecho como “injuria racial”, una figura penal que, según explicó la defensa, no funciona de la misma manera que en el sistema judicial argentino.
Robles detalló las etapas que siguen en Brasil. “Imputación para ellos no es la misma imputación que tenemos nosotros acá en Argentina”, aclaró. “El caso pasa a un juez de garantía, luego al Ministerio Público Fiscal, y recién ahí se define si hay acusación formal o si se abre otra instancia investigativa”, explicó.
El abogado remarcó que se trata de un trámite extenso. “Es un proceso largo, muy inquisitivo, y este tipo de delito agrava la situación”, afirmó, al describir un camino judicial que podría prolongarse sin plazos claros.
Mientras tanto, Agostina Páez continúa en Río de Janeiro, con movilidad restringida, gastos crecientes y sin una fecha concreta de regreso. Su situación depende ahora de decisiones judiciales que se esperan en los próximos días y que definirán si puede volver a la Argentina o si deberá seguir esperando en Brasil.














