
Río Negro crea un santuario marino para proteger a los gigantes del Golfo
Turismo31/01/2026
Sergio Bustos
La costa noreste del Golfo San Matías atraviesa un proceso de transformación que busca salvar su biodiversidad antes de que el avance del turismo sin control sea irreversible. Bajo la denominación de Corredor de los 5 Grandes, la Secretaría de Ambiente y Cambio Climático rionegrina activó un plan de manejo integrado para proteger los hábitats críticos de la ballena franca austral, delfines, orcas, tiburones y lobos marinos. Esta franja de litoral, que se extiende desde el balneario El Cóndor hasta San Antonio Este, funciona ahora como un santuario donde la investigación científica dicta las reglas del crecimiento urbano y recreativo.


La estrategia se apoya en el fortalecimiento de tres pilares geográficos: las Áreas Naturales Protegidas de Punta Bermeja, Caleta de los Loros–Pozo Salado y Punta Mejillón. Según la secretaria de Ambiente provincial, Judith Jiménez, la protección de estos ecosistemas no es solo un acto de conservación, sino una forma de generar recursos genuinos para los habitantes de la zona. “Este proyecto consolida una visión de gestión que integra conservación marina, turismo responsable y desarrollo local”, afirmó la funcionaria, destacando que el objetivo es crear oportunidades de arraigo a través de un modelo que no agote los recursos naturales.
Las campañas de monitoreo ambiental realizadas en sectores vírgenes como Bahía Creek aportaron datos reveladores sobre el comportamiento de las especies marinas. El trabajo conjunto entre la Fundación Por el Mar, la Fundación Cethus y el Grupo Condros (CIMAS) permitió mapear las zonas de mayor vulnerabilidad y uso del hábitat. Estos informes científicos son los que hoy orientan las políticas de restricción y ordenamiento, asegurando que las embarcaciones turísticas y la actividad humana no interfieran con los ciclos biológicos de los animales que eligen estas aguas para alimentarse o reproducirse.
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El proyecto recibió un fuerte impulso político con el reconocimiento de la Legislatura provincial, que destacó el impacto económico y científico de la iniciativa. El coordinador del corredor por la Fundación Por el Mar, Sebastián García, señaló que este apoyo es un “respaldo al proceso colectivo que venimos construyendo junto a la Secretaría, el personal de Áreas Naturales Protegidas, investigadores y vecinos”. La meta es lograr que el desarrollo de la costa rionegrina sea ordenado, manteniendo el menor impacto posible en un tramo del litoral que todavía conserva su estado natural casi intacto.
La importancia de este corredor biológico radica en su capacidad para interconectar diferentes puntos de refugio para la fauna marina. Al gestionar el área como un todo y no como parques aislados, se garantiza que los animales puedan desplazarse por el golfo bajo una protección constante. La información obtenida durante las campañas de investigación en 2025 sirve como base para establecer zonas de exclusión de pesca y áreas de observación de fauna con protocolos estrictos, evitando que el acoso humano afecte la distribución de los cetáceos y los grandes peces cartilaginosos.
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La iniciativa también pone el foco en la educación ambiental de las comunidades costeras, integrando a los vecinos en el monitoreo de sus propias playas. Al entender que la ballena o el delfín son parte del patrimonio local, se reduce la probabilidad de infracciones ambientales y se potencia el cuidado del entorno. Este cambio de paradigma busca que el habitante de Río Negro vea en la conservación una herramienta de progreso y no un obstáculo para las actividades comerciales tradicionales, fomentando el ecoturismo de baja escala.
El balance de los trabajos realizados sitúa al Corredor de los 5 Grandes como una política pública que busca trascender las gestiones de turno. Los datos recolectados en el terreno son fundamentales para anticipar los efectos del cambio climático sobre las corrientes del Golfo San Matías y la disponibilidad de alimento para la fauna. El blindaje de esta zona costera es visto por los especialistas como una acción necesaria para preservar la identidad natural de la provincia en un contexto de creciente presión inmobiliaria sobre los acantilados y las restingas.
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De cara al futuro, la articulación entre ciencia y gestión ambiental planea profundizar la protección de las loberías y las zonas de cría de tiburones, especies que suelen tener una menor visibilidad mediática que las ballenas pero que resultan esenciales para el equilibrio del ecosistema marino. El control sobre los accesos vehiculares a las playas protegidas y la gestión de residuos son los próximos pasos para asegurar que el corredor sea efectivo. La protección del Golfo San Matías se consolida así como una prioridad estatal que busca equilibrar la balanza entre el hombre y la naturaleza.
Finalmente, el proyecto reafirma que la costa noreste es mucho más que un destino de verano: es un laboratorio biológico que requiere una vigilancia permanente. El compromiso entre el personal de las Áreas Naturales Protegidas y los centros de investigación permite que Río Negro se posicione como un referente en la gobernanza de espacios marinos en la Patagonia. Con bases sólidas y datos científicos verificables, el santuario de los gigantes del mar comienza a ser una realidad tangible que asegura la supervivencia de las especies más emblemáticas de la región.















