
León XIV habló de guerra, de Cuba y dejó un profundo mensaje durante el Ángelus
Actualidad01/02/2026
REDACCIÓN
En el Ángelus, León XIV condenó los ataques a civiles, expresó inquietud por la tensión entre EE.UU. y Cuba y pidió diálogo, tregua olímpica y distensión global.


En la Plaza de San Pedro, el Papa León XIV usó el Ángelus para poner una frase en el centro de su mirada sobre el mundo: "violan abiertamente la moral y la ley". La dijo al referirse a los ataques contra civiles en guerras y conflictos, en un mensaje que buscó correr el eje de la discusión militar hacia un plano ético. El tono no quedó en lo abstracto: el Pontífice enlazó esa condena con tensiones diplomáticas actuales y con un pedido de distensión.
El discurso se apoyó en una fecha con peso simbólico en Italia, vinculada a la memoria de las víctimas civiles de guerras y conflictos. Desde esa conmemoración, León XIV habló de responsabilidad política y de consecuencias humanas, con una insistencia clara en el costo que paga la población no combatiente. En su lectura, el dato que define la época no pasa por el mapa del frente, sino por el saldo de vidas rotas.
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Al describir ese escenario, el Papa lo definió como "injusticia intolerable" y dejó una sentencia que apuntó a la forma en que se recuerda a quienes murieron o resultaron heridos. "Los muertos y heridos de ayer y de hoy serán verdaderamente honrados cuando se ponga fin a esta intolerable injusticia", sostuvo ante miles de fieles. La frase funcionó como advertencia moral, pero también como reclamo político de fondo.
En el mismo Ángelus, León XIV se corrió del marco general y bajó al terreno de una tensión concreta: la relación entre Estados Unidos y Cuba. Dijo sentir "gran inquietud" por el "aumento de las tensiones entre Cuba y los Estados Unidos", en un contexto donde, según el texto difundido, la administración de Donald Trump multiplicó amenazas contra la isla. El Vaticano no presentó el conflicto como un juego de presión diplomática, sino como un riesgo directo de violencia y sufrimiento social.
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El episodio que, en la fuente, disparó la escalada incluyó la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro y una cadena de advertencias posteriores. En ese marco, apareció una frase atribuida a Trump que escaló la disputa con La Habana: "no habrá más petróleo ni dinero con destino a Cuba". El Papa tomó esa tensión como señal de alarma real, no como retórica de campaña, y pidió frenar la dinámica antes de que el costo caiga sobre la población.
La respuesta que propuso León XIV no pasó por alineamientos ni por reproches a una sola parte. Invitó a los responsables políticos a impulsar un "diálogo sincero y eficaz" con el objetivo explícito de evitar una deriva violenta. En su planteo, la salida no se define por un gesto simbólico, sino por conversaciones capaces de producir decisiones concretas en poco tiempo.
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El mensaje también se proyectó sobre un evento global inminente: los Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina 2026, que comienzan el 6 de febrero y se extienden hasta el 22. León XIV apeló a la tradición de la "tregua olímpica" y la usó como argumento para descomprimir conflictos, con un llamado dirigido a quienes ocupan cargos de autoridad. El Vaticano presentó al deporte como una excusa posible para bajar tensiones, sin negar la gravedad del escenario internacional.
En esa línea, el Papa afirmó: "Estos grandes eventos deportivos constituyen un fuerte mensaje de fraternidad y reavivan la esperanza de un mundo en paz". A la vez, reclamó "gestos concretos de distensión y diálogo" para que la tregua no quede como una consigna decorativa. La idea se sostuvo en una lógica simple: si millones miran el mismo evento, la política también puede mostrar señales de desescalada.
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Antes de cerrar, León XIV sumó oraciones por víctimas de catástrofes naturales mencionadas en el mismo mensaje público: un deslizamiento de tierra en una mina en Kivu del Norte (República Democrática del Congo), tormentas en Portugal y el sur de Italia, e inundaciones en Mozambique con desplazamientos masivos. Esa referencia amplió la escena: guerra y diplomacia se mezclaron con emergencias climáticas y sociales que, en la práctica, también golpean a civiles. Y con ese telón de fondo, el llamado al "diálogo sincero y eficaz" entre Washington y La Habana quedó como uno de los ejes más directos de su intervención.
Fuente: NA, SWI, Reuters, Vatican News.
















