Crece la economía, pero el empleo en blanco no acompaña y se agranda la brecha

Actualidad01/02/2026REDACCIÓNREDACCIÓN
Economía y empleo. Imagen creada con IA generativa por #LA17
Economía y empleo. Imagen creada con IA generativa por #LA17

Aunque el PBI proyecta otro año en alza, el trabajo registrado sigue flojo y el movimiento aparece del lado del cuentapropismo y la informalidad, según especialistas.

El mercado laboral argentino entra en 2026 con un dato que ordena el debate: la economía puede expandirse sin que el empleo formal reaccione en la misma dirección. Tras un 2025 con rebote y estimaciones de crecimiento cercanas al 4,5%, las proyecciones privadas y el REM del Banco Central anticipan una expansión alrededor del 3,5% para este año. Ese marco, que en teoría abre espacio para contratar, convive con un fenómeno que los analistas repiten como diagnóstico: el crecimiento corre a distintas velocidades y el trabajo registrado queda atrás.

Los números del tercer trimestre de 2025 ayudan a entender la tensión. El desempleo marcó 6,6% de la población económicamente activa y bajó respecto del año previo, pero la informalidad subió de 42,6% a 43,3%. Esa combinación explica por qué la foto no muestra un derrumbe, aunque sí revela dónde se concentra la creación de ocupaciones: monotributo, cuentapropismo no profesional y empleo no registrado.


OTRAS NOTICIAS:

Red Uno en Playa UniónRed Uno amplió su cobertura de internet por fibra en Playa Unión y recorrió la costa de Rawson

En ese escenario, el interrogante ya no pasa por la desocupación como termómetro único, sino por la calidad del trabajo que aparece y por la capacidad del sector privado formal para absorber mano de obra. La fuente marca que el empleo asalariado privado formal no logra despegar, incluso con mejora macro. El contraste se vuelve más visible cuando el salario real, pese a una recuperación parcial frente al piso de 2024, sigue entre 20% y 25% por debajo de los niveles de 2018 y 2023, lo que consolida un mercado frágil.

El economista de FIEL, Juan Luis Bour, puso el foco en esa diferencia entre empleo total y empleo formal. "El primero puede crecer, pero el formal muestra una tendencia mucho más débil", afirmó, y sumó ejemplos para dimensionar por qué algunos motores de la actividad no empujan grandes volúmenes de puestos. Según su mirada, el sistema financiero “crece fuerte, pero emplea poco”, y el agro ocupa directamente unas 300.000 personas, más allá de los empleos indirectos.


OTRAS NOTICIAS:

La vida de Jorge González, el Gigante, combina altura extraordinaria, deportes y lucha libreLa vida de Jorge el Gigante González combina altura extraordinaria y deportes

Bour también bajó ese análisis a la experiencia reciente: con una economía en torno al 4,5%, el empleo subió apenas 1%, en un contexto de capacidad ociosa. Desde esa comparación, proyectó un límite que se repite en sus argumentos: sin cambios que mejoren productividad y reglas de contratación, el patrón vuelve a aparecer. "La evidencia de los últimos 15 años marca que la mejora se concentró en el trabajo informal y por cuenta propia. La formalización que se ve es muy superficial", sostuvo, y describió que el sistema actual empuja a relaciones “flexibles” en el borde de la legalidad.

Desde Idesa, Virginia Giordano coincidió con el diagnóstico y lo tradujo a una frase que condensa el clima laboral. "No crece el asalariado privado, sino el cuentapropismo: gente que busca estrategias de autoempleo, porque las empresas no están generando puestos. Es un problema estructural que arrastra la Argentina y responde a un entramado de factores que exceden la coyuntura", dijo. En su lectura, el cuentapropismo que crece aparece mayormente en categorías bajas del monotributo y no necesariamente en perfiles profesionales.


OTRAS NOTICIAS:

Milei-CongresoLa agenda legislativa del Gobierno en un año sin elecciones deja pistas sobre penas, impuestos y jueces

Giordano también vinculó el freno a contratar con la falta de previsibilidad y con decisiones judiciales que, según planteó, elevan costos laborales en ámbitos provinciales. "La mala economía de los últimos años, la falta de previsibilidad y Justicias provinciales que muchas veces no acompañan por resoluciones que elevan fuertemente los costos laborales, generan un entorno adverso para contratar", advirtió. Ese combo alimenta un comportamiento defensivo, sobre todo en empresas chicas, donde cada incorporación se vuelve un riesgo difícil de calcular.

El economista Fernando Marull, de FMyA, aportó otra imagen para describir el mismo fenómeno: "Hay ganadores y perdedores. Cuando la economía se recupera en dos velocidades, el empleo hace lo mismo". En su proyección, los sectores ganadores absorben parte de la mano de obra que dejan los perdedores y eso contiene el desempleo, mientras la creación avanza sobre todo por independientes e informalidad. También planteó que 2026 podría sumar a la construcción si empuja el crédito, si aparece algo de obra pública y si los costos se estabilizan, aunque marcó un riesgo persistente: que la macro no llegue a la micro.


OTRAS NOTICIAS:

Inter Miami venció 2-1 a Atlético Nacional en ColombiaInter Miami logró un triunfo ajustado con Messi como protagonista

En el terreno empresario, la Encuesta de Expectativas de Empleo de ManpowerGroup mostró señales de movimiento para el primer trimestre: 30% planea aumentar planteles y 18% reducirlos, con un 35% sin cambios y un 17% que todavía no define. El CEO de ManpowerGroup Argentina, Luis Guastini, describió un giro respecto del período anterior: "Los más optimistas son los que tienen mejores performances en su actividad", señaló, y ubicó a los más cautos entre los vinculados al consumo masivo y a la economía cotidiana.

La directora de Desarrollo Económico del Cippec, Paula Szenkman, volvió sobre el punto que atraviesa todo el debate: crecimiento y productividad como determinantes del empleo. "Los principales determinantes del empleo siguen siendo el crecimiento económico y el nivel de productividad, y para eso es preciso avanzar en la agenda pro-productividad y competencia", afirmó, al evaluar un arranque de 2026 con bases algo mejores: inflación menor, menos restricciones al comercio, posibilidad de girar dividendos y señales de compromiso fiscal. En su mirada, el tipo de crecimiento también define cuánto empleo aparece: exportables como agro, minería y energía traccionan divisas, pero absorben menos mano de obra directa que el mercado interno.


OTRAS NOTICIAS:

PatrulleroDetienen a un menor señalado como el agresor de la brutal golpiza a otro joven en Pinamar

En la discusión normativa, el abogado laboralista Julián de Diego apuntó al desfasaje entre reglas y economía real. "La ley laboral es de 1975, fue pensada para una economía que ya no existe. La falta de modificaciones limita la capacidad de adaptación de las empresas en un mundo atravesado por la inteligencia artificial, la robótica y las nuevas formas de trabajo", sostuvo. Desde ese enfoque, la modernización busca reglas claras y duraderas, aunque la propia fuente subraya que ninguna reforma, por sí sola, garantiza creación masiva de empleo si no cambian también crédito, actividad y previsibilidad.

2026 aparece como un año donde las cifras de actividad pueden mejorar sin resolver el nudo de fondo: un empleo formal que reacciona lento, una informalidad que crece y una economía que reparte ganadores y perdedores. Los especialistas citados coinciden en que productividad, costos y reglas influyen de manera directa en la decisión de contratar y registrar. El desafío real, más allá de la coyuntura, pasa por si el crecimiento logra traducirse en puestos estables o si el mercado laboral consolida un esquema de expansión con bajo impacto en el trabajo en blanco.

Fuente: LA NACION.

Te puede interesar

Suscribite al newsletter de #LA17