
Causa Cuadernos: el movimiento que Cristina pone sobre la mesa antes de que hablen los acusados
Policiales02/02/2026
REDACCIÓN
El TOF 7 retoma el juicio por Cuadernos con planteos preliminares. La defensa de Cristina busca nulidades y apunta a los arrepentidos, mientras se abre un año cargado en tribunales.


La reactivación del juicio por la causa “Cuadernos de las coimas” pone el acento en un terreno menos visible que las audiencias con testigos: el de las discusiones técnicas que intentan definir si el debate sigue en pie o se achica desde el arranque. En esta etapa, la defensa no busca convencer sobre hechos, sino sobre reglas. En esa clave, Cristina Fernández de Kirchner encara un nuevo capítulo judicial con un objetivo directo: intentar la anulación del proceso.
El reinicio queda en manos del Tribunal Oral Federal N°7, que retoma audiencias remotas por Zoom para abrir la instancia de “cuestiones preliminares”. Ese tramo funciona como filtro y como campo de disputa, porque allí se concentran pedidos de nulidad, sobreseimientos y objeciones antes de que el juicio tome velocidad. El punto, para las defensas, es discutir cimientos.
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En ese marco, la estrategia anunciada apunta a “minar” el debate desde el inicio, con la idea de frenar el proceso antes de que lleguen etapas más pesadas. El propio cronograma difundido en medios marca el tratamiento de planteos de varias defensas en los primeros días de febrero. Si esas presentaciones se estiran, el expediente entra en un mes entero de discusiones previas sin tocar el corazón probatorio.
La exposición más observada será la del defensor de Cristina, Carlos Beraldi, con un tiempo previsto de una hora y media para sus objeciones, según la información publicada. En ese tramo, el centro aparece en la validez de testimonios de quienes se acogieron a la figura de “imputado colaborador”. Ese señalamiento no es accesorio: toca la arquitectura probatoria de un expediente que se apoyó en declaraciones bajo ese régimen.
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La discusión sobre los arrepentidos también abre un contrapunto jurídico que la acusación ya anticipa. La fiscal general Fabiana León llega a esta etapa con argumentos para sostener la validez de ese esquema, y con respaldo normativo que distintos actores mencionan en la cobertura del caso. En esa tensión, la audiencia preliminar se transforma en una pelea por el marco, no por el detalle.
Además de cuestionar testimonios, la defensa planea apuntar a nulidades sobre la instrucción y a la idea de que ciertos hechos ya pasaron por otros procesos. Ese argumento suele buscar un efecto doble: recortar tramos del expediente y disputar la competencia o el alcance de lo que se juzga. El resultado posible no es único, porque el tribunal puede admitir parte, rechazar todo o diferir decisiones.
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El contexto personal de Cristina se cuela por una razón concreta: el cable menciona recuperación de un cuadro de apendicitis que derivó en internación a fines de 2025. Ese dato acompaña el regreso de la ex mandataria a una agenda judicial intensa, aunque la pulseada principal se juega en los escritos y en el enfoque técnico de la defensa. En este arranque, lo decisivo no es una aparición, sino una estrategia.
En paralelo, la situación de la ex presidenta se cruza con otra causa ya definida en términos de condena: el texto indica que cumple prisión domiciliaria en su residencia de la calle San José por la causa Vialidad. Ese dato le da al año judicial una dimensión acumulativa, porque el juicio de Cuadernos aparece como parte de un recorrido más largo, no como un episodio aislado. En los próximos meses, el mismo cable proyecta el inicio de debates por Hotesur-Los Sauces y el Memorándum con Irán.
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Cuando terminen las presentaciones defensivas, el turno formal pasa al Ministerio Público: la fiscal deberá dictaminar sobre los planteos. Recién después aparece la definición del tribunal, integrado por Enrique Méndez Signori, Fernando Canero y Germán Castelli, que resolverán qué argumentos atienden y cuáles rechazan. Esa instancia, aunque técnica, puede marcar el tono del juicio: si habilita recortes, si ordena el debate o si posterga discusiones para más adelante.
El juicio, además, corre con una modalidad que condiciona ritmo y exposición pública. La cobertura menciona dos audiencias semanales y una dinámica remota, en un expediente con volumen de prueba e imputados que empuja hacia plazos largos. Aun así, lo inmediato no pasa por los años, sino por un filtro puntual: si el tribunal sostiene el andamiaje del proceso o si abre una grieta legal que cambie el tablero antes de escuchar a los acusados.
Fuente: NA, Infobae, Diario El Norte, Informe Digital.















