
La esposa de Rudnev denuncia que es un "preso político" y habla de una causa armada
Policiales03/02/2026
REDACCIÓN
Tamara Rudneva aseguró que su marido, detenido por presunta trata de personas, atraviesa un grave deterioro físico en la cárcel y sostuvo que es víctima de persecución política.


La situación judicial y sanitaria de Konstantin Rudnev, detenido en la cárcel de Rawson desde abril del año pasado, volvió al centro de la escena pública a partir de las declaraciones de su esposa, Tamara Rudneva, quien denunció un cuadro extremo de deterioro físico y apuntó contra el accionar de la Justicia argentina. La mujer aseguró que su marido “se está muriendo en la cárcel” y lo definió como un “preso político”, al considerar que la causa que lo mantiene privado de la libertad carece de sustento probatorio.
En declaraciones, Rudneva describió un estado de salud alarmante y afirmó que su esposo no recibe atención médica adecuada dentro del penal. Según relató, Rudnev sufrió un ataque al corazón, padece fibrosis pulmonar y perdió una cantidad significativa de peso desde que se encuentra detenido. “Cuando lo visito tengo que sostenerlo para que no se caiga”, expresó, al dar cuenta de la fragilidad física que observa en cada encuentro.
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La esposa del detenido remarcó que el agravamiento de su salud se profundizó durante la prisión preventiva y cuestionó la falta de respuestas institucionales. A su entender, la permanencia en el penal de Rawson resulta incompatible con el cuadro clínico que presenta Rudnev. En ese sentido, insistió en que la detención pone en riesgo concreto su vida.
Rudneva también lanzó duras críticas contra el proceso judicial que derivó en la detención de su marido por una presunta causa de trata de personas. Sostuvo que el expediente fue “fabricado” y que se extendió sin pruebas firmes que respalden las acusaciones. Según su testimonio, un primer juez había dispuesto el cierre de la causa por falta de evidencias suficientes.
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Sin embargo, aseguró que la situación cambió luego de una intervención de la fiscalía, que logró reabrir el expediente con otro magistrado. Para Rudneva, ese giro representó una maniobra arbitraria que vulneró garantías básicas del debido proceso. La mujer consideró que la reapertura de la causa respondió a intereses ajenos a la investigación judicial.
En ese marco, cuestionó con dureza el uso de la prisión preventiva y afirmó que en Argentina se mantiene encarceladas a personas sin condena firme durante largos períodos. “Mi esposo no vendía a nadie ni cometió ningún crimen. Estas acusaciones destruyeron por completo nuestras vidas”, sostuvo, al referirse al impacto personal, familiar y económico de la causa.
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La esposa de Rudnev fue más allá y vinculó la situación judicial con el contexto político internacional. Afirmó que su marido, de origen ruso y opositor al presidente Vladimir Putin, sería objeto de una persecución con motivaciones políticas. En ese sentido, mencionó la relación del Gobierno argentino con Estados Unidos como parte de un escenario que, según ella, agrava su situación.
Para Rudneva, la detención no puede analizarse únicamente desde el plano penal y debe leerse en una clave geopolítica más amplia. Insistió en que la condición de disidente político de su esposo lo expone a decisiones judiciales que no responden a criterios estrictamente legales. Esa convicción atraviesa toda su denuncia pública.















