El 70% siente que está peor y seis de cada diez ya vive endeudado

Actualidad13/02/2026Sergio BustosSergio Bustos
Bajas ventas imagen ilustrativa adulto mayor en supermercado foto Freepik
Baja el poder adquisitivo.

La postal económica que surge de los hogares argentinos no deja margen para eufemismos. Siete de cada diez personas consideran que atraviesan una mala situación económica, mientras que casi el 60% admite que tuvo que pedir dinero prestado para cubrir gastos básicos. El dato no solo habla de ingresos que no alcanzan, sino de una dinámica que empieza a volverse permanente.

El relevamiento, realizado por la consultora Proyecciones, muestra que el 70,7% de los encuestados define su realidad financiera como negativa. Dentro de ese grupo, un 44,8% aseguró que su situación familiar empeoró en el último período, mientras que un 26% sostuvo que sigue “igual de mal”. La percepción no se limita a una coyuntura puntual: la mayoría describe un deterioro sostenido.

La sensación de retroceso también condiciona las expectativas. El informe indica que el 59,7% no espera mejoras en el corto plazo y cree que el escenario seguirá igual o incluso más complicado. Esa falta de horizonte optimista impacta en las decisiones cotidianas, desde el consumo hasta el ahorro, y profundiza la retracción en distintos sectores comerciales.


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En ese contexto, el endeudamiento dejó de ser una herramienta ocasional y pasó a convertirse en una estrategia de supervivencia. El 58,9% de los argentinos reconoció que pidió dinero prestado para afrontar los gastos mensuales del hogar. Lo que antes podía destinarse a una compra puntual o a un bien duradero ahora se utiliza para pagar servicios, alimentos o evitar el descubierto.

Las formas de financiamiento varían según el nivel socioeconómico, pero el fenómeno atraviesa a toda la población. Algunos recurren a familiares o amigos, otros pagan el mínimo de la tarjeta de crédito y muchos apelan a préstamos rápidos en billeteras virtuales, aun con tasas elevadas. En los sectores más vulnerables, el crédito bancario y con entidades financieras crece frente a salarios que no acompañan el ritmo de los precios.

Vivir con deudas acumuladas mes a mes agrega una presión adicional en los hogares. La sensación de fragilidad económica se combina con la pérdida de poder adquisitivo y genera un clima de malestar que ya forma parte del inicio de este año. El informe refleja que la crisis se percibe menos como un episodio transitorio y más como una condición estructural.


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En paralelo, el estudio también indagó sobre las principales preocupaciones a nivel país. Por primera vez en varios meses, la inseguridad y el delito encabezaron el ranking con el 46,5%, desplazando levemente a los problemas estrictamente económicos. La sensación de desprotección gana terreno, especialmente en centros urbanos donde los hechos delictivos tienen mayor visibilidad.

Sin embargo, el bolsillo sigue en el centro de la escena. Los bajos ingresos personales fueron mencionados por el 43,9% de los encuestados, mientras que la inflación y el nivel de precios alcanzaron el 34,8%. La corrupción completó el cuadro con un 28,4%, en un contexto marcado por el retroceso de Argentina en el Índice de Percepción de la Corrupción.

En el plano internacional, el país cayó cinco puestos en ese ranking y pasó del lugar 99 en 2024 al 104 al inicio de 2025. La combinación de deterioro económico, endeudamiento creciente, inseguridad y cuestionamientos a la transparencia institucional configura un escenario social tenso, donde las demandas por estabilidad y previsibilidad vuelven a ocupar el centro del debate público.

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