
Consumo en modo defensa: enero frenó la caída, pero el bolsillo todavía no afloja
Actualidad14/02/2026
REDACCIÓNEl índice de la Universidad de Palermo mostró una suba mínima del 0,1% en enero, aunque cayó 1,5% interanual. Carne, autos y restaurantes tiran para abajo.

El arranque de 2026 dejó una postal conocida en la vida diaria: compras medidas, gastos recortados y decisiones que priorizan llegar a fin de mes antes que “darse gustos”. Los datos del consumo privado volvieron a mostrar esa cautela extendida, con un repunte tan leve que apenas alcanza para frenar la racha de bajas, pero no para cambiar el clima. En ese cuadro, el consumo se mueve más por necesidad que por confianza.
La señal estadística que condensa ese momento es el Índice de Consumo Privado (ICP-UP), elaborado por la Facultad de Negocios de la Universidad de Palermo. En enero registró una suba mensual desestacionalizada de 0,1%, suficiente para cortar la secuencia negativa del último semestre. Sin embargo, en la comparación interanual marcó una caída de 1,5%, con lo que sumó su segundo retroceso consecutivo después de diciembre.


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El decano de la Facultad de Negocios, Gabriel Foglia, interpretó el movimiento como una pausa más que como un cambio de tendencia. En el informe, advirtió que “el gasto de los hogares continúa atravesando una fase de cautela, con dinámicas heterogéneas entre rubros y sin un motor claro de expansión”. Esa frase pone en primer plano el problema de fondo: no hay un impulso dominante que arrastre al conjunto, sino pequeñas variaciones dispersas.
El informe también describe una idea que atraviesa varias decisiones domésticas: la lógica “defensiva”. Cuando el dinero alcanza justo, el consumo no se expande por entusiasmo, se administra por riesgo. El resultado es un mapa con rubros que ajustan fuerte y otros que sostienen el movimiento con mejoras pequeñas, sin capacidad para contagiar al resto.
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En el universo de los bienes durables, el dato más llamativo llegó por el lado del sector automotor. El patentamiento de autos cayó 4,2% interanual en enero y cortó una racha de 17 meses de crecimiento, una señal que contrasta con la idea de recuperación sostenida. En paralelo, la venta de motos mostró firmeza y creció 15,3% interanual, un comportamiento que sugiere decisiones de consumo más “prácticas” o accesibles dentro del mismo mundo de movilidad.
El consumo masivo, en cambio, expuso con más crudeza el ajuste cotidiano. El consumo de carne vacuna se desplomó 6,5% interanual, cerrando el semestre en terreno negativo y marcando un recorte que suele sentirse directo en la mesa. Como contracara, las ventas de combustibles mostraron una recuperación del 3,8% hacia fines de 2025, un dato que no necesariamente implica “mejor pasar”, pero sí un movimiento sostenido en un gasto difícil de evitar.
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En recreación y servicios, el informe volvió a encontrar fragilidad, con la gastronomía como termómetro. El índice de restaurantes tradicionales de la Ciudad de Buenos Aires registró una caída de 2,3% interanual en diciembre. Aunque el dato corresponde al cierre de 2025, funciona como anticipo del clima con el que muchos rubros de servicios llegaron a enero: demanda selectiva y competencia feroz por cada salida.
El segmento de semidurables aportó uno de los pocos respiros, aunque sin euforia. Las ventas en jugueterías, prendas de vestir y calzado mostraron leves subas, según el relevamiento. El detalle sugiere un comportamiento “administrado”: compras puntuales, promociones, reposición necesaria y un consumo que intenta sostener cierta normalidad sin despegar.
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Más allá de los rubros, el informe suma indicadores macro que ayudan a entender por qué el consumo no encuentra un piso firme. La recaudación real del IVA cayó 3,1% interanual y acumuló su tercer retroceso consecutivo, una señal que suele acompañar períodos de debilidad en el gasto agregado. En términos simples, cuando la caja del IVA se achica, el consumo general suele estar respirando corto.
El crédito también aparece, pero con un matiz que preocupa: hay crecimiento, aunque con desaceleración. Las compras con tarjeta de crédito subieron 11,7% interanual en enero, pero el informe remarca una “marcada desaceleración” frente a las subas del 20% que se veían hacia fines de 2025. Eso puede leerse como un límite: aun con financiamiento, el margen para empujar gasto se acota y el hogar se vuelve más prudente.
Fuente: NA.
















