
Bad Bunny volvió a River y convirtió San Valentín en una declaración de amor a la Argentina
Otros Temas15/02/2026
REDACCIÓNNo fue solo un recital ni una segunda fecha agotada. La noche del sábado, Bad Bunny convirtió el Día de los Enamorados en un gesto explícito hacia el público argentino, con un show que funcionó como una carta abierta de gratitud, memoria y reencuentro en el Estadio Monumental.
Desde temprano, la ciudad ya respiraba su presencia. Canciones coreadas en parques, parlantes improvisados en bicicletas y grupos de fans que caminaban hacia River con sombreros jíbaros y glitter anticipaban que no se trataba de una fecha más dentro de una gira internacional.
En ese clima, el artista puertorriqueño volvió a encontrarse con un público que lo acompaña desde sus comienzos. En esta segunda noche del Debí tirar más fotos World Tour, la entrega fue total y estuvo atravesada por una sensación de cercanía que se repitió durante todo el show.


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Uno de los momentos más celebrados llegó con el regreso al escenario de Cazzu, Duki y Khea, en un reencuentro que remitió a los primeros cruces entre la escena argentina y el ascenso internacional de Benito Martínez Ocasio. La interpretación conjunta de “Loca remix” desató un estallido que combinó nostalgia y presente.
La conexión con la Argentina no se limitó a los invitados. Bad Bunny habló, agradeció y se permitió un tono confesional poco habitual en shows de estadio. En varios pasajes dejó en claro que el país ocupa un lugar especial en su historia artística y personal.

Durante la interpretación de “Turista”, el clima romántico se volvió explícito. Desde el escenario, el cantante expresó: “Feliz día de San Valentín, Argentina. Cualquier momento es perfecto para pegarte a tu pareja, pero este yo creo que es el más indicado”, mientras miles de parejas se abrazaban en el campo y las tribunas.
El show osciló entre bloques más ligados a la vieja escuela, boleros y salsa, y otros donde el perreo fue protagonista absoluto. En ese equilibrio se sostuvo una narrativa que unió pasado, presente y raíces, tanto del artista como del público.
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La puesta incluyó dos escenarios y una banda que reforzó el espíritu latino y caribeño del espectáculo. En “La casita”, montada lejos del sector VIP, Bad Bunny bajó el perfil de estrella global para mostrarse más cercano, interactuando con invitados y dejándose llevar por la energía del campo.
El público argentino respondió con códigos propios. Cantos futboleros, pogos improvisados y una comunión colectiva que sorprendió al propio artista marcaron algunos de los momentos más intensos de la noche.
Antes del tramo final, Bad Bunny se tomó un instante para agradecer. “Argentina, gracias por haber estado en aquel momento, gracias por haber tenido la visión y por haber visto en mí lo que el mundo está viendo hoy”, dijo, en una frase que sintetizó el espíritu del reencuentro.
El cierre llegó con fuegos artificiales y una sensación compartida de celebración. Más allá del despliegue técnico y los hits, la segunda noche en River dejó la impresión de un vínculo consolidado. En San Valentín, Bad Bunny no solo cantó sobre el amor: lo dedicó directamente a la Argentina.














