
El Gobierno endureció su discurso contra la CGT en pleno paro, apuntó al daño cotidiano y lo calificó como extorsivo
Política19/02/2026
REDACCIÓNManuel Adorni cuestionó con dureza la medida de fuerza y aseguró que impide trabajar a quienes viven del día a día. También habló de pérdidas económicas millonarias.



El paro general impulsado por la CGT volvió a tensar la relación entre el sindicalismo y el Gobierno nacional. Mientras la central obrera protesta contra la reforma laboral, desde el Ejecutivo eligieron un tono confrontativo y plantearon que la medida afecta de manera directa a quienes necesitan trabajar para sostenerse. En ese marco, el jefe de Gabinete Manuel Adorni salió con declaraciones duras.
El funcionario sostuvo que el paro no solo expresa un desacuerdo político, sino que funciona como un mecanismo de presión. En su mirada, la protesta se traduce en obstáculos concretos para el trabajador común, especialmente cuando se interrumpe el transporte o la actividad comercial. Adorni calificó la medida como “perversa” porque, según dijo, quien quiere cumplir su jornada no puede hacerlo.


En declaraciones a “La casa streaming”, el jefe de Gabinete afirmó: “No hay nada más extorsivo y contrario a la libertad que lo que están haciendo los sindicalistas”. También insistió en que el objetivo no es defender derechos, sino “hacerle daño a la Argentina”. Su mensaje buscó instalar la idea de que el paro se convierte en un castigo social más que en una herramienta de reclamo.
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Adorni vinculó esa postura con la imagen pública negativa que, según él, arrastran los dirigentes gremiales. En una frase que generó fuerte repercusión, expresó: “Por algo la gente los odia”. Para el Gobierno, el sindicalismo complica la vida cotidiana en lugar de representar al trabajador.
Uno de los puntos centrales de su crítica fue el impacto sobre quienes viven de ingresos diarios. Adorni mencionó a vendedores ambulantes y trabajadores informales que dependen de moverse por la ciudad para generar recursos. En ese sentido planteó que el paro impide incluso llegar al lugar de trabajo y deja a muchas familias sin sustento inmediato.
El funcionario también comparó la situación actual con gobiernos anteriores. Consideró “extraño” que no se hayan visto medidas similares durante la administración de Alberto Fernández, pese a indicadores económicos críticos. En esa línea afirmó: “Tenías 200 por ciento de inflación y casi 60 por ciento de pobres y no había paro”.
Para Adorni, esa diferencia revela motivaciones políticas difíciles de explicar. Dijo que las razones que activan a los sindicalistas resultan “extrañas o inentendibles”. Con ese argumento, el Ejecutivo intenta mostrar la protesta como una reacción partidaria antes que como una respuesta laboral.
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Otro eje de la crítica fue la adhesión real al paro. Según el jefe de Gabinete, las mediciones que presenta la CGT pueden ser cuestionables porque, aun cuando alguien quiera trabajar, no tiene forma de hacerlo si se interrumpe el transporte. Allí volvió a insistir con la idea de coerción indirecta.
En el plano económico, Adorni aseguró que la jornada de paro genera pérdidas significativas para el país. Sostuvo que el impacto rondaría los 600 millones de dólares, un número que el Gobierno utiliza para reforzar su argumento de que la protesta perjudica a toda la actividad productiva.
El paro general se convierte así en un nuevo capítulo de confrontación abierta entre el Ejecutivo y la central sindical. Mientras la CGT rechaza la reforma laboral, el Gobierno endurece su discurso y pone el foco en el daño cotidiano que, según afirma, sufren los trabajadores que no pueden elegir. La disputa continúa en un escenario donde la calle y la economía vuelven a cruzarse.














