
La divisa oficial retrocedió en la plaza mayorista y también en el Banco Nación. El mercado operó con volumen estable y crecen las apuestas al carry trade.

El paro general no logró alterar el pulso del mercado cambiario. Mientras buena parte de la economía frenó su actividad, el dólar volvió a retroceder y alcanzó niveles que no se veían desde fines del año pasado. La baja se dio con un volumen de operaciones considerado razonable para una jornada con restricciones.
En el segmento mayorista, el tipo de cambio cerró en $1.389, con una caída diaria de siete pesos. Se trató del valor más bajo desde mediados de noviembre y consolidó una tendencia descendente que se profundizó en febrero. El movimiento reforzó la percepción de un peso fortalecido en el corto plazo.


En el mercado minorista, el Banco Nación ofreció la divisa a $1.410 para la venta, el precio más bajo desde el 30 de septiembre. La reducción fue de diez pesos en la jornada, equivalente a 0,7%. La brecha con la banda superior del régimen cambiario quedó en torno al 14,8%, uno de los niveles más amplios desde julio de 2025.
El volumen negociado en la plaza mayorista alcanzó los USD 389,4 millones en el segmento de contado. La cifra resultó significativa si se tiene en cuenta la medida de fuerza sindical, lo que sugiere que la dinámica financiera mantuvo fluidez. La paralización del transporte no impactó en la operatoria cambiaria.
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En paralelo, el dólar blue avanzó cinco pesos hasta $1.440, aunque acumula una baja de 30 pesos en lo que va del mes. La tendencia general muestra una apreciación del peso frente al dólar en distintos segmentos. Según Ignacio Morales, Chief Investments Officer de Wise Capital, “el tipo de cambio registra actualmente su valor más apreciado desde julio de 2025”.
Los analistas explican la presión bajista por una combinación de factores. Gustavo Ber, economista del Estudio Ber, señaló: “En una plaza que aún encuentra sobreoferta es que el dólar mayorista afloja hasta los $1.390”. Mencionó además liquidaciones de emisiones corporativas y provinciales en el exterior y un mayor apetito por carry trade.
El carry trade, estrategia que apuesta a tasas en pesos mientras el dólar se mantiene estable, gana espacio en economías emergentes. “Mientras avanza el calendario, los operadores ya anticipan que en un tiempo se sumará la cosecha gruesa entre los vendedores de divisas”, agregó Ber. Ese ingreso potencial de dólares alimenta expectativas de oferta adicional.
En el frente regulatorio, el Banco Central y la Unidad de Información Financiera aclararon que no existe prohibición para depósitos de dólares en efectivo. La identificación formal del depositante se activa solo cuando el monto supera los 40 Salarios Mínimos, cifra que ronda los $14 millones. El enfoque basado en riesgos busca simplificar operaciones sin descuidar controles.
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La Comisión Nacional de Valores también adecuó normas a la llamada Ley de Inocencia Fiscal para facilitar la canalización de dólares no bancarizados hacia el mercado de capitales. Se estima que existen unos USD 220.000 millones en efectivo en manos de argentinos fuera del sistema financiero local. El objetivo oficial es captar parte de esos fondos.
En este contexto, el ministro de Economía Luis Caputo destacó la importancia de fortalecer el mercado interno. A través de la red X afirmó que “el desarrollo de un mercado de capitales doméstico robusto” permitirá canalizar ahorro hacia la inversión productiva. La estrategia oficial combina disciplina monetaria, tasas atractivas y estabilidad cambiaria.
Con el dólar en mínimos de casi cinco meses y expectativas de mayor oferta de divisas, el mercado mira ahora cómo se administra el delicado equilibrio entre tipo de cambio, tasas de interés y actividad económica. La estabilidad cambiaria se convierte en uno de los ejes centrales del actual esquema financiero.















