
Cóppola le habló a Riquelme y el mensaje dejó una pregunta incómoda en Boca
Otros Temas21/02/2026
REDACCIÓNEl ex mánager de Maradona salió a marcar límites sobre la conducción del club y apuntó a la gestión: pidió rodearse de cuadros capacitados y no “quedar solo”.

En Boca, la discusión suele empezar por la pelota y terminar en los escritorios, pero esta vez el puente lo armó una voz con peso propio. Guillermo Cóppola, histórico representante y amigo de Diego Armando Maradona, eligió hablar del presente dirigencial y dejó un pedido directo a Juan Román Riquelme. No fue un elogio vacío ni una crítica suelta: fue una advertencia sobre cómo se sostiene el poder cuando el clima se vuelve inestable.
El planteo apareció en una entrevista y apuntó a la dimensión del club, antes que a un partido o un resultado. Cóppola marcó que Boca no admite improvisación administrativa y pidió que el presidente no se encierre en un círculo chico. En su frase más frontal, le dijo: "Román, Boca es muy grande. Rodeate de gente preparada. No estés solo, dejate ayudar".


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En ese mismo tramo, el ex mánager vinculó la figura pública de Riquelme con el riesgo de desgaste que traen las crisis prolongadas. Reconoció el vínculo emocional que existe entre el ídolo y la gente, y lo puso como una fortaleza que también puede volverse frágil si la conducción no se ordena. Con esa idea, lanzó otra frase que funciona como advertencia y como límite: "Yo hablo con Román. La gente lo quiere, la gente lo ama. No pierdas todo lo que lograste".
El señalamiento no se quedó solo en el rol del presidente, sino que se metió en el armado interno que rodea la gestión. Cóppola mencionó a Cristian Riquelme y, aunque valoró la confianza familiar, insistió en que eso no alcanza para conducir una institución con la complejidad de Boca. Lo expresó sin rodeos: "Me encanta que se rodee con el hermano, hombre de confianza, pero después tenés que tener gente preparada. Todo no se puede".
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Ese punto corre el debate hacia un terreno que en el club suele quedar opacado por lo deportivo: la estructura profesional que sostiene decisiones, administración y planificación. La crítica no describió un episodio puntual ni un error de un área, pero instaló una idea concreta: para conducir, no alcanza con confianza y pertenencia. En su lectura, la gestión necesita capas de conocimiento técnico y gente que sepa ocupar lugares específicos.
En la entrevista, Cóppola evitó presentarse como un fiscal del club y se ubicó en el lugar de alguien que observa y recomienda. En ese tono, planteó que el aprendizaje es parte de cualquier trayectoria, incluso en roles de máxima exposición. Lo resumió con una comparación personal: "Uno no puede nacer sabiéndolo todo, hay que prepararse. Yo no sabía leer, aprendí".
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El mensaje también tuvo un componente práctico, porque no se quedó en el consejo público. Cóppola contó que ya le ofreció ayuda a Riquelme, como una forma de acercar esa experiencia al día a día de la gestión. Lo dijo de manera explícita: "Estoy acá a disposición para ayudar. Él sabe que si me necesita yo estoy".
La intervención del ex representante se lee, además, en un contexto de cuestionamientos al presidente por el momento futbolístico del equipo, según describe la fuente. Ese ruido externo suele amplificar cualquier discusión interna y convierte cada decisión dirigencial en un tema de debate público. En ese clima, la idea de “rodearse” deja de ser una sugerencia abstracta y pasa a ser una exigencia de supervivencia política.
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Más allá de la intención personal, el contenido del mensaje tocó una fibra sensible en el universo Boca: la diferencia entre ser ídolo y sostener una conducción estable. La admiración de Cóppola por la figura de Riquelme convivió con una advertencia sobre el tamaño del desafío. La tensión, en el fondo, no es por la idolatría, sino por la estructura que el club necesita para que la gestión no se vuelva rehén de la coyuntura.
En el cierre, la frase que más resonó no fue la más dura, sino la que condensa el dilema: la soledad del poder en un club que nunca funciona en silencio. Entre la calle, la Bombonera y los pasillos, la conducción siempre se mide por resultados, pero también por equipos de trabajo. Y el mensaje de Cóppola quedó instalado como una señal: el problema no es pedir ayuda, el problema es no tener a quién pedirla.
















