Ucrania asegura que atacó la fábrica rusa de misiles hipersónicos

Actualidad21/02/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

La ofensiva alcanzó la planta de Votkinsk, en Udmurtia, a más de mil kilómetros de Moscú. Moscú habla de drones; Kiev sostiene que usó misiles propios.

La guerra volvió a escalar hacia el interior del territorio ruso.
La guerra volvió a escalar hacia el interior del territorio ruso.

El Ejército de Ucrania atacó la planta donde se fabrican los misiles balísticos hipersónicos Oréshnik, ubicada en la región de Udmurtia, a unos mil kilómetros al este de Moscú y a 1.500 kilómetros de la frontera ucraniana. El objetivo señalado es la fábrica de maquinaria Votkinsk, un punto estratégico dentro de la industria militar rusa.

El impacto no solo apunta al plano simbólico. Según informó el canal de Telegram Astra, la ofensiva alcanzó instalaciones que también producen misiles Iskander y los intercontinentales Tópol-M, sistemas centrales en el arsenal del Kremlin. Se trata de una infraestructura considerada neurálgica en la cadena de producción de armamento ruso.

Las autoridades sanitarias locales reportaron once heridos como consecuencia del ataque. De ese total, tres personas fueron hospitalizadas y una permanece en estado de gravedad, de acuerdo con el Ministerio de Sanidad regional. El episodio generó movimiento de ambulancias y operativos de emergencia en la zona industrial.

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Desde el gobierno regional ofrecieron una versión distinta sobre la modalidad del ataque. El gobernador de Udmurtia, Alexandr Brechálov, señaló en redes sociales que se trató de un ataque con drones de ala fija que alcanzó “una de las infraestructuras” de la república. Esa explicación busca encuadrar el episodio como una incursión con aparatos no tripulados.

Sin embargo, medios ucranianos difundieron otra hipótesis. Sostienen que la planta no fue impactada por drones, sino por misiles de crucero de fabricación nacional denominados Flamingo. De confirmarse, implicaría un salto en la capacidad de fuego de largo alcance por parte de Kiev.

Testigos y vecinos de la zona aseguraron que la explosión provocó daños en al menos dos talleres de la fábrica. La planta de Votkinsk integra la estructura estratégica de la industria militar rusa y se encuentra bajo sanciones internacionales impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea.

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El ataque se produce en un momento de alta tensión dentro del conflicto. La posibilidad de que Ucrania haya alcanzado un objetivo a esa distancia refuerza el debate sobre el alcance real de su tecnología militar y sobre la vulnerabilidad de instalaciones clave en territorio ruso.

Para Moscú, la planta representa un centro logístico fundamental en la producción de armamento utilizado en el frente. Para Kiev, impactar ese complejo significa apuntar directamente a la capacidad de reposición y fabricación de sistemas avanzados.

La discrepancia entre la versión rusa y la ucraniana deja abierta la discusión sobre el tipo de armamento empleado. Mientras las autoridades rusas insisten en la hipótesis de drones, Ucrania destaca el uso de tecnología misilística propia, un elemento que reconfigura el mapa de alcance del conflicto.

Con daños reportados, heridos confirmados y versiones contrapuestas, la ofensiva en Udmurtia agrega un nuevo capítulo a una guerra que ya no se limita a las líneas del frente. El impacto sobre la infraestructura estratégica rusa vuelve a colocar el foco en la evolución tecnológica del enfrentamiento.

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