
En Mendoza, un aterrizaje te deja frente a un viñedo que sigue en producción
Turismo22/02/2026
REDACCIÓNEn El Plumerillo, las vides crecen junto a un estacionamiento y a metros de la autopista, con 25 cosechas encima. Entre granizo y Zonda, el predio se prepara para su fiesta del 4 de marzo.

La escena descoloca por simple contraste: motores, asfalto, estacionamiento y, detrás, un manto de vides que no funciona como decoración. En el aeropuerto mendocino, el viñedo aparece como parte del paisaje de llegada y también como un campo real, con tareas de riego, poda y cosecha. Esa convivencia, que para el viajero puede ser un guiño turístico, para quienes lo gestionan implica sostener producción en un entorno poco amable.
El viñedo cumple 25 cosechas y se mantiene activo pese a condiciones que suelen castigar cualquier cultivo: viento Zonda, granizo y temporales. La nota de realidad está en su historia reciente, con campañas donde costó que las plantas dieran frutos y otras donde el clima dañó parte del trabajo. Aun así, el predio continúa y sostiene un ciclo anual que no depende del flujo de pasajeros, sino de la maduración de la uva.


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La viña ocupa 2,7 hectáreas y está en el aeropuerto El Plumerillo, en el ingreso a la terminal aérea Francisco Gabrielli. La gestión corre por cuenta del Fondo Vitivinícola Mendoza y Aeropuertos Argentina, en un esquema que nació entre 1999 y 2000. Que ese acuerdo siga vigente explica por qué el viñedo no quedó como una postal detenida en el tiempo, sino como un proyecto sostenido.
El calendario de cosecha se mueve entre fines de febrero y los primeros quince días de marzo, según la maduración de las uvas. En ese marco, el Fondo Vitivinícola informó un dato que dimensiona el rendimiento reciente: "En 2025, se cosecharon 9.000 kilos de uva". El número no es menor si se considera el entorno y las limitaciones propias de un predio rodeado por infraestructura aeroportuaria.
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Con esa uva se elabora un vino que también juega con la rareza del lugar: se llama Destino y se presenta como el único embotellado a partir de uvas cultivadas en las inmediaciones de un aeropuerto. Hasta el año pasado, la elaboración se realizó dentro del grupo de cooperativas de Fecovita, con una producción que oscila entre 2.000 y 2.500 botellas. La marca nació de un concurso nacional de diseño que ganó el mendocino Darío Castellani, un detalle que conecta producción con identidad provincial.
El vino tiene una vidriera concreta en la Ciudad de Mendoza y también un anclaje histórico en la educación vitivinícola local. "Es un vino Malbec y puede degustarse en La Enoteca Centro Temático del Vino, en el parque cívico de la Ciudad de Mendoza", describió Carmen Pérez, responsable de Comunicación del Fondo Vitivinícola. En ese espacio funciona un punto de encuentro entre turistas y mendocinos, en el sitio donde operó la Quinta Normal, mencionada como primera escuela de profesionales de la vitivinicultura en América Latina.
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La dimensión cultural del proyecto aparece con fuerza cada temporada cuando la cosecha se convierte en espectáculo. La Fiesta de la Cosecha se realiza el miércoles previo a la Fiesta Nacional de la Vendimia, el primer fin de semana de marzo, y este año quedó fijada para el 4 de marzo. Allí se cosecha el viñedo en el mismo predio aeroportuario, con participación de reinas vendimiales municipales, en una puesta que mezcla tradición con un escenario montado junto a las vides.
El evento pasó de una primera edición pequeña, con poco más de 50 personas, a una convocatoria masiva: unas 15.000 llegan al predio para el concierto y el patio Malbec. "La Fiesta de la Cosecha ha entregado al acervo cultural memorables versiones sinfónicas de la música popular argentina y fue galardonada con el Premio ORO en el Concurso “Best of Wine Tourism”, organizado por la Red Mundial de Grandes Capitales del Vino", señaló Pérez. La programación de 2026 incluye a Las Pelotas en versión sinfónica junto a la Orquesta Filarmónica de Mendoza, con dirección musical de Gustavo “Popi” Spatocco y más de 70 músicos en escena.
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Sostener esa postal productiva también tiene un costo y un trabajo que pocas veces se ve desde la ventanilla. Mantener una hectárea de viña en producción en Mendoza cuesta entre 4.000 y 5.000 dólares al año, según la referencia incluida en el material fuente, aunque los administradores evitaron precisar el gasto total del predio aeroportuario. En esta temporada se realizaron mejoras de poda, riego y fertilización, además de reemplazo de plantas, en una lógica que confirma que el viñedo no se “mantiene solo”.
El origen de la idea, además, no salió de la nada: se apoyó en una experiencia previa observada en Francia, con hileras de viñedos en el aeropuerto de Burdeos como primera bienvenida al visitante. En Mendoza, ese concepto tomó escala y exigió planificación, algo que recordó Daniel Bergamin, gerente del vivero Mercier: "Fuimos parte de la planificación del viñedo en Mendoza, donamos los plantines, con la genética de los antiguos Malbec de Luján de Cuyo". Hacia adelante, el predio también se prepara para convivir con otra obra: para fines de 2026 se espera la llegada del tranvía al aeropuerto, con una estación a un costado del viñedo y una pérgola con parral, según anticipos mencionados en la misma información.
Fuente: Clarín







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