
Con licitación del Tesoro, dato de actividad del INDEC y reforma laboral rumbo al Senado, la Casa Rosada enfrenta una semana sensible en política y mercado.

El arranque de la última semana de febrero llega con un dato que impacta en el humor económico: el dólar oficial cerró en $1.395, su nivel más bajo en cuatro meses, y el mayorista quedó en $1.376. En paralelo, el mercado mostró cotizaciones dispares, con el blue en $1.430, el MEP en $1.404,3 y el contado con liquidación en $1.445,7. En ese tablero, el “dólar tarjeta” se ubicó en $1.813,5, con una brecha que vuelve a quedar bajo seguimiento.
El movimiento del tipo de cambio coincidió con una semana corta por los feriados de Carnaval, pero dejó números de peso en el frente externo. El Banco Central compró US$323 millones en el mayorista durante tres días de operaciones. Además, las reservas cerraron en US$46.261 millones, el mayor nivel desde agosto de 2021, un dato que el mercado mira con lupa cuando se acerca un tramo intenso de vencimientos y decisiones.


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Con ese marco, el Gobierno llega a un test simultáneo en tres frentes: político, fiscal y monetario. La agenda combina Congreso, financiamiento en pesos y señales de actividad. La tensión no aparece por un solo anuncio, sino por la suma de hitos en pocos días y por la necesidad de que cada pieza encaje sin ruido.
El capítulo financiero pasa por la segunda y última licitación del mes del Tesoro Nacional. El foco se posa en la demanda en pesos sin asistencia monetaria y en la capacidad de renovar vencimientos. El lunes se realiza el llamado con la oferta de instrumentos y el miércoles 25 de febrero se conoce el resultado del rollover, en una subasta que funciona como termómetro de confianza y costo de financiamiento.
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La referencia inmediata es la colocación anterior, que dejó un resultado fuerte en términos de renovación. Según los datos difundidos, la Secretaría de Finanzas logró un renovamiento superior al 100%, con 123,39%, adjudicó $9,02 billones y recibió ofertas por $11,51 billones. Ese antecedente eleva la vara para la subasta que viene, porque el mercado ya tiene un parámetro para comparar apetito y tasas.
Otro eje se juega en el calendario del INDEC, que prepara el dato de actividad económica de diciembre a través del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE). El organismo atraviesa días sensibles luego de la polémica por la postergación de la nueva medición del IPC y la salida de Marco Lavagna, un contexto que condiciona la atención pública sobre cada publicación. En ese escenario, el dato de diciembre funciona como cierre estadístico del año y como pista para leer el arrastre de 2026.
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El último registro disponible, correspondiente a noviembre, marcó una señal que encendió luces amarillas. Mostró una variación de -0,3% interanual y también una baja de -0,3% respecto de octubre. Ese doble descenso cortó una racha y dejó al indicador en terreno negativo por primera vez en trece meses, un antecedente que explica la expectativa por el número de diciembre.
Con el EMAE, también queda habilitada la espera por el PIB del cuarto trimestre de 2025, porque el comportamiento mensual alimenta la lectura del cierre del año. En los primeros nueve meses, el PIB acumuló un crecimiento del 5,2%, con subas de 5,8% en el primer trimestre, 6,3% en el segundo y 3,3% en el tercero. Ese recorrido marca desaceleración, y por eso el tramo final importa para entender si la economía sostiene ritmo o pierde tracción.
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El tercer frente corre por el Congreso y pone a la reforma laboral en el centro de la semana. Tras la media sanción en Diputados, el Senado se encamina a convertir el proyecto en ley y ya convocó a sesión para el viernes 27 a las 11 con el objetivo de aprobar cambios luego de que Diputados eliminó el artículo 44, vinculado al pago de salarios en casos de enfermedades o accidentes fuera del ámbito laboral. La votación quedaría a dos días de la apertura de sesiones ordinarias del 1° de marzo, cuando el presidente Javier Milei inaugure el período legislativo.
El texto oficialista plantea modificaciones de impacto en relaciones de trabajo, con reformas en despidos, vacaciones, negociaciones colectivas y derecho de huelga en servicios esenciales. La Libertad Avanza, presidida por Patricia Bullrich, llega a esa etapa después de tratar Régimen Penal Juvenil y reforma de la Ley de Glaciares, y con leyes de Presupuesto e Inocencia Fiscal sancionadas en diciembre. En esa secuencia, el Gobierno busca atravesar una semana donde cada dato, cada subasta y cada voto suman presión y dejan señales directas al mercado y a la política.
Fuente: NA.

















