
Intentaban cruzar la frontera con una menor secuestrada: así fue el rescate
Policiales22/02/2026
REDACCIÓNUn aviso en pleno micro activó a Gendarmería en la Ruta 9: una adolescente sin pasaje ni documentos viajaba con dos adultos y terminó rescatada.

La escena no empezó con un patrullero ni con un control en la ruta, sino con la incomodidad de un pasajero que miró, dudó y decidió hablar. En un micro de larga distancia que había salido de Balvanera rumbo a Jujuy, ese testigo percibió una dinámica extraña entre un hombre adulto y una chica que, por su apariencia, no parecía mayor. La señal de alarma no fue un grito: fue la insistencia por ocultarla.
Según relató el propio testigo, el hombre —descripto como de “aproximadamente 40 años”— viajaba “a los besos” con la adolescente. A su lado, una mujer acompañaba la escena y ambos evitaban que se viera el rostro de la joven, que llevaba gorra y capucha. En ese contexto, el pasajero dejó asentado un dato que se volvió central en el expediente: “Iban abrazados constantemente. A mí me pareció raro ver una nena de 14 o 15 años con este señor”.


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El mismo testimonio aportó otro elemento que reforzó la sospecha: la joven casi no hablaba y el adulto no habilitaba el diálogo con terceros. Con esa impresión, el pasajero avisó a Gendarmería Nacional y el caso tomó velocidad operativa. La intervención no se limitó a “mirar documentos”; el micro quedó bajo observación y se planificó la interceptación.
El ómnibus fue frenado sobre la Ruta Nacional 9, a la altura del kilómetro 152, cuando ya avanzaba hacia el norte. En ese punto, los efectivos revisaron la nómina de pasajeros y detectaron una irregularidad que rompía cualquier explicación casual: la adolescente no figuraba en el registro. A partir de ahí, la prioridad pasó a ser identificarla y despejar el riesgo.
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El cuadro con el que la encontraron sumó gravedad al procedimiento. La joven no llevaba pasaje ni documentación que acreditara su identidad y, de acuerdo con el relato de los gendarmes, presentaba un cuadro de “somnolencia aguda”. Esa condición le impedía sostenerse despierta y responder preguntas básicas, lo que reforzó la idea de control sobre la víctima y necesidad de resguardo inmediato.
Con esos elementos, los dos adultos que viajaban con ella quedaron detenidos en el lugar. La hipótesis que se activó en la investigación judicial describió algo más que un traslado irregular: se sospechó un intento de sacarla del país sin papeles, con destino final en la frontera. Según el curso de la causa, la intención era cruzar hacia Perú de forma ilegal.
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El expediente incorporó un tramo decisivo cuando la adolescente pudo declarar en privado. Según lo consignado, confirmó su edad —15 años— y sostuvo que la llevaban a Perú para transportar droga. También dijo que vivía en situación de calle con su madre y que recibió promesas para aceptar el viaje: dinero, una vivienda y un auto, hasta que aparecieron amenazas cuando dudó.
En paralelo, los organismos nacionales sumaron información que apuntó a un patrón de movimientos. La Dirección Nacional de Migraciones y la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (Protex) incorporaron informes sobre desplazamientos migratorios irregulares de los detenidos entre la Argentina y Perú. Ese cruce de datos se sumó al aviso espontáneo del pasajero y a lo observado durante el operativo en la ruta.
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La causa llegó a una instancia clave en sede judicial, con una definición que endureció el escenario para los imputados. La Cámara Federal porteña, con las firmas de Martín Irurzun y Eduardo Guillermo Farah, confirmó el procesamiento con prisión preventiva de ambos acusados por trata de personas agravada. Para los camaristas, el contexto en que hallaron a la menor —sin documentos, sin pasaje, visiblemente sedada y bajo control de adultos—, junto con la denuncia del pasajero y su declaración posterior, armó un conjunto de indicios suficientes sobre un intento de captación y traslado con fines de explotación.
Fuente: LA NACION.
















