
Activistas británicos exhibieron su retrato en el museo parisino tras su detención en Inglaterra. La imagen fue retirada, pero el gesto se volvió viral.

El salón del Museo del Louvre sumó por unos minutos una imagen que no figuraba en ningún catálogo oficial. Un grupo de activistas británicos colgó la fotografía del expríncipe Andrés en una de sus paredes y dejó un mensaje directo vinculado a su situación judicial. La intervención duró poco, aunque alcanzó para expandirse en redes sociales y reactivar la controversia en torno al hermano del rey Carlos III.
La acción ocurrió pocos días después de que Andrés fuera detenido e interrogado en Inglaterra por su presunta conexión con el caso Jeffrey Epstein. La fotografía elegida no fue casual: se trata de la captura realizada por Reuters cuando abandonaba la comisaría de Aylsham, en Norfolk, tras 11 horas de interrogatorio. En la imagen aparece reclinado en la parte trasera de un vehículo, con visibles signos de cansancio.


Debajo del retrato, los activistas colocaron un cartel con la inscripción “Now sweat, 2026” (“Ahora suda”), en alusión directa a la presión judicial que enfrenta. El personal del museo retiró la imagen a los pocos minutos, pero el registro de la intervención ya circulaba en redes sociales. El episodio sumó un nuevo capítulo a la exposición pública del caso.
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El grupo que reivindicó la acción se denomina Everyone Hates Elon (“Todo el mundo odia a Elon”), un colectivo británico con discurso crítico hacia las élites económicas y políticas. En su cuenta de Instagram difundieron el momento exacto en que instalaron la fotografía, aprovechando un espacio libre en el recorrido del museo. El objetivo declarado fue trasladar el debate desde el plano estrictamente judicial hacia un terreno simbólico.
La intervención vuelve a poner en primer plano el escándalo que rodea al expríncipe. Su detención se produjo en el marco de una investigación por presunta mala conducta en el ejercicio de un cargo público, relacionada con su vínculo con Epstein. Según informó la BBC, las autoridades británicas analizan si en 2010 compartió información sensible con el financista estadounidense cuando aún desempeñaba funciones oficiales.
El caso se suma a antecedentes que ya habían debilitado su posición dentro de la monarquía. En 2021, Virginia Giuffre lo denunció por haber mantenido relaciones sexuales con ella cuando era menor de edad, acusación que Andrés negó en reiteradas ocasiones. En 2022, ambas partes alcanzaron un acuerdo extrajudicial que evitó un juicio civil en Estados Unidos, sin admisión de culpabilidad.
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Su nombre también fue mencionado por otras mujeres vinculadas al entorno de Epstein, entre ellas Sarah Ransome y Johanna Sjoberg, quienes lo señalaron en declaraciones públicas. Ese conjunto de señalamientos derivó en su apartamiento de funciones oficiales y lo mantuvo bajo constante escrutinio mediático.
Tras conocerse la detención, Carlos III expresó en un comunicado que “la ley debe seguir su curso” y aseguró cooperación con las autoridades. En paralelo, la policía británica realizó registros en propiedades vinculadas a Andrés, incluido Royal Lodge, en Windsor.
Mientras la investigación continúa abierta y no se descartan eventuales cargos formales, la escena en el Louvre mostró cómo el conflicto también se libra en el plano público y cultural. Una imagen, colgada durante minutos en uno de los museos más visitados del mundo, alcanzó para reavivar una controversia que atraviesa a la monarquía británica y mantiene la atención internacional sobre su desarrollo judicial.















