
Así será la planta que cambiará el mapa industrial del Golfo San Matías
Actualidad24/02/2026
Sergio BustosRío Negro se prepara para incorporar una pieza central en el esquema energético nacional. La planta de fraccionamiento en tierra del proyecto Argentina GNL no solo acompañará la exportación de gas, sino que abrirá una nueva etapa industrial en la provincia. La apuesta apunta a que el gas de Vaca Muerta no sea solo un recurso de tránsito hacia el exterior, sino materia prima para generar actividad económica local.

La instalación recibirá los líquidos y gases asociados que llegarán a través de un poliducto de 22 pulgadas, que correrá en paralelo al gasoducto desde Neuquén hasta la costa rionegrina. Ese ducto tendrá una capacidad de transporte de 15.000 toneladas diarias, más del triple del volumen actual que se produce y transporta en el país en este segmento.
El dato técnico marca la escala del emprendimiento. No se trata solo de una obra complementaria, sino de la planta fraccionadora más grande de la Argentina. Allí se separarán propano, butano y gasolinas naturales, insumos clave para cadenas estratégicas de la petroquímica y la industria energética.


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El cambio de esquema es estructural. Hasta ahora, gran parte del modelo energético se apoyaba en la extracción y el transporte. Con esta planta, la provincia suma un eslabón industrial que permite procesar en origen y capturar mayor valor agregado. “Río Negro no puede ser solo un lugar de paso. Nos toca una etapa siguiente”, afirmó el gobernador Alberto Weretilneck, al presentar el alcance del proyecto.
La iniciativa se integra a un plan más amplio que incluye un gasoducto dedicado, el poliducto y buques de licuefacción en el Golfo San Matías. Sin embargo, la planta en tierra aparece como el elemento que consolida el salto productivo: convierte al golfo en un polo industrial y no solo en un punto de salida marítima.
La infraestructura tendrá una vida útil estimada en 30 años, lo que implica actividad sostenida durante décadas. A diferencia de una obra puntual, la operación permanente demandará empleo directo e indirecto, servicios técnicos, logística, transporte, mantenimiento, seguros y nuevas inversiones asociadas.
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Desde el Gobierno provincial proyectan que parte del valor agregado quede en el territorio, impulsando el desarrollo del futuro Polo Petroquímico de Río Negro. La fraccionadora se presenta como el primer paso concreto en esa dirección, al generar insumos que pueden alimentar nuevas cadenas productivas.
“Este es el nuevo orden económico que comienza a construirse”, definió Weretilneck al referirse al rol que asumirán el gas, el petróleo y la minería como motores exportadores del país. En esa visión, la industrialización local aparece como condición para que el impacto no se limite a la renta extractiva.
Con obras de gran escala y horizonte de largo plazo, Río Negro redefine su perfil económico. El desafío no será solo construir la planta, sino consolidar el entramado industrial que la rodee. Si el proyecto avanza según lo previsto, el Golfo San Matías dejará de ser únicamente una geografía estratégica y pasará a ocupar un lugar central en el nuevo mapa energético argentino.














