
En las fábricas ya miran marzo con desconfianza y frenan planes de producción
Política24/02/2026
REDACCIÓNEl INDEC relevó expectativas de enero para febrero-abril y la señal dominante sigue gris: más directivos esperan bajas en producción y pedidos que mejoras, con empleo casi quieto.

Las decisiones que se toman puertas adentro de una fábrica suelen aparecer tarde en la estadística, pero el INDEC acaba de mostrar un anticipo: los gerentes y directivos industriales no ven un trimestre de recuperación. En la encuesta de enero sobre la Tendencia de Negocios para el período febrero-abril, el balance de respuestas deja una idea instalada: el sector no espera un rebote generalizado. Incluso en los rubros donde predomina la respuesta “sin cambios”, el dato que inquieta es que pesan más las expectativas de caída que las de mejora.
La producción es el termómetro principal, y ahí aparece el primer gesto de cautela. Para el 60,7% el volumen no se moverá, pero entre quienes prevén cambios hay más que anticipan baja (21,7%) que suba (17,6%). Esa diferencia, por pequeña que parezca, señala que la discusión dejó de ser cuánto crece y pasó a ser cómo se evita caer más, en un contexto donde la industria manufacturera arrastra meses de fragilidad.


OTRAS NOTICIAS:
Esa prudencia también se refleja en la demanda, sobre todo en el mercado interno, que suele definir el ritmo de muchas líneas de producción. Según el relevamiento, el 61,6% cree que los pedidos locales no variarán, pero el 21% anticipa que van a disminuir, contra 17,4% que espera aumentos. En términos prácticos, cuando el pedido no empuja, las empresas tienden a sostener stocks, ajustar turnos o estirar decisiones de inversión, y esa lógica se adivina en el modo en que responden.
En el empleo, la foto es todavía más nítida: la mayoría apuesta a la quietud, pero la aguja se mueve hacia abajo más que hacia arriba. El 80% dijo que el total de empleados no cambiará, aunque el 15,7% espera una baja y apenas el 4,3% proyecta aumentos. La industria, así, no anticipa una ola de despidos masivos según esta encuesta, pero sí deja ver un clima donde contratar aparece como excepción y no como plan.
OTRAS NOTICIAS:
La variable “horas trabajadas” acompaña ese enfoque, porque suele ser el primer ajuste antes de tocar dotaciones. El 74,7% respondió que no habrá cambios, pero el 17,1% señaló que las horas disminuirán, mientras el 8,2% cree que aumentarán. En un trimestre corto, las horas funcionan como un regulador fino: permiten sostener personal, pero con menos actividad, y ese mecanismo suele usarse cuando la empresa espera que el piso todavía no se consolida.
En este cuadro, los stocks terminan ofreciendo pistas sobre el ritmo real de ventas. El 61,4% consideró “adecuado” el stock de productos terminados, aunque el 22,5% lo ubicó por encima de lo adecuado y el 16,1% por debajo. Cuando el stock sobra, la fábrica se frena; cuando falta, acelera. El equilibrio mayoritario puede leerse como un esfuerzo por no acumular mercadería sin salida, en un mercado interno que no da señales de expansión fuerte.
OTRAS NOTICIAS:
El frente externo aparece con un tono algo menos sombrío, aunque no alcanza para cambiar el clima general. Para el 66,1% las exportaciones se mantendrán sin cambios, con un 20,9% que cree que aumentarán y un 13% que prevé disminución. La exportación, en este escenario, aparece más estable que la demanda interna, pero sigue sin convertirse en “motor” del trimestre en la expectativa agregada del sector.
La encuesta también preguntó por la situación empresaria y financiera, y ahí el balance deja otro matiz: predomina lo “normal”, pero con un bloque significativo que declara dificultades. En enero, el 64,1% calificó la situación empresaria como normal, pero el 29,1% la describió como mala y apenas el 6,8% como buena. En lo financiero, el 64,7% la ubicó como normal, con 23,9% mala y 11,4% buena, un reparto que sugiere tensiones, aunque con cierta mejora respecto de otros obstáculos.
OTRAS NOTICIAS:
El crédito, en cambio, mantiene un perfil más áspero para la actividad. El 59,4% dijo que el acceso es normal, pero el 34,4% lo definió como difícil y apenas el 6,2% como fácil. Esa composición indica que para un tercio de los encuestados conseguir financiamiento no es un trámite, y en industria eso suele traducirse en menos capital de trabajo, menos compras anticipadas y más dificultad para sostener producción cuando la demanda no acompaña.
Más allá de los porcentajes puntuales, el INDEC registró cambios en los obstáculos que mencionan las empresas. En comparación con tres meses atrás, subió el porcentaje de quienes consideran insuficiente la demanda, se mantuvo sin cambios la demanda externa y creció la competencia de productos importados. También se mencionó una mayor escasez de mano de obra calificada, un problema que convive con la falta de empuje de la actividad y muestra un mercado laboral segmentado.
OTRAS NOTICIAS:
En el mismo contraste de tres meses, el relevamiento indicó mejoras en los problemas financieros y en la incertidumbre económica, pero un deterioro en otras variables sensibles: aumentó la escasez de materias primas, insumos o componentes para fabricar. Esa combinación explica el clima de cautela: aunque algunos factores macro se ordenen, la producción choca con límites concretos para comprar, abastecerse y vender.
El INDEC recordó que la serie de Tendencia de la Industria Manufacturera arrancó en enero de 2025 y que busca captar cada mes la situación y las expectativas de corto plazo de distintos responsables dentro de las empresas. Esa metodología no pronostica por sí sola, pero sí muestra una foto del ánimo con el que se toman decisiones. Y en esta foto, el trimestre próximo aparece más cerca del freno que del impulso.

















