
Salud movió la segunda aplicación del ingreso escolar a los 15-18 meses. Buscan achicar el tiempo sin cobertura y ordenar controles de esquemas incompletos.

El cambio no apunta a sumar trámites, sino a tapar un bache de protección en una edad sensible. El Ministerio de Salud resolvió adelantar la segunda dosis de la vacuna Triple Viral —contra sarampión, rubéola y parotiditis— y la corrió del ingreso escolar a una ventana mucho más temprana. La decisión quedó publicada este jueves en el Boletín Oficial y ya rige en todo el país.
La medida se formalizó a través de la Resolución 339/2026, firmada por el ministro Mario Iván Lugones, con vigencia desde el 26 de febrero. El texto indica que el esquema actualizado define una primera dosis a los 12 meses y una segunda dosis entre los 15 y 18 meses. El alcance es general: rige para todas las personas habitantes del territorio nacional.


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El argumento central del Gobierno se apoya en un concepto simple: menos tiempo expuesto, menos riesgo. Según los considerandos, el cambio busca reducir el período en el que los chicos permanecen susceptibles a tres enfermedades que, cuando circulan, se expanden rápido. La norma destaca que el esquema previo ubicaba la segunda dosis al ingreso escolar y que eso configuraba “uno de los intervalos más prolongados entre dosis en la región”.
En la práctica, el adelanto apunta a reforzar la cobertura en una etapa de alta vulnerabilidad. El Ministerio planteó que la nueva ventana permitirá disminuir el tiempo de susceptibilidad y fortalecer la protección antes de que el niño llegue a la edad escolar. También se espera una mejora operativa: el cambio pretende facilitar la detección y corrección de esquemas incompletos antes de los cinco años.
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La resolución incorpora una lectura de organización sanitaria que va más allá de la aplicación en sí. El adelanto permitiría optimizar la verificación de esquemas incompletos y contribuir a una mejor planificación de la vacunación cuando llega el momento de ingreso escolar. En ese punto, el objetivo no es eliminar controles, sino ordenar etapas para evitar atrasos acumulados.
La norma aclara que no se trata de una decisión aislada, sino evaluada dentro del sistema de inmunizaciones. La propuesta fue revisada por la Dirección Nacional de Control de Enfermedades Transmisibles y cuenta con el consenso de la Comisión Nacional de Inmunizaciones (CoNaIn). Ese respaldo busca sostener el cambio como política sanitaria y no como una modificación administrativa sin fundamento técnico.
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De todos modos, el esquema nuevo no se aplica de forma idéntica para todos los nacimientos recientes, porque la resolución incluye un régimen transitorio. Para nacidos en 2021, 2022, 2023 y hasta el 30 de junio de 2024 inclusive, la segunda dosis se completará a los cinco años. Ese tramo mantiene el calendario anterior para evitar desorden en cohortes que ya venían con otra programación.
El texto también contempla qué hacer cuando la libreta no está completa, una situación frecuente en controles pediátricos. En casos de esquemas incompletos, se procederá a completarlos. Todo queda encuadrado dentro de la Ley N° 27.491 y su Decreto Reglamentario N° 439/23, que fijan el marco general de la vacunación en Argentina.
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El adelanto de la segunda dosis cambia, además, la lógica del control cotidiano en centros de salud, porque traslada el foco a una consulta más temprana. Entre los 15 y 18 meses, la decisión busca que la familia encuentre la dosis en el circuito habitual de controles de niño sano y no en la instancia escolar, cuando muchas veces el seguimiento depende de trámites de inscripción. El calendario se mueve para que la protección llegue antes, cuando el margen para esperar resulta más chico.
Con la resolución ya vigente, el impacto inmediato se verá en las agendas de vacunación del primer año y medio de vida. El Ministerio plantea que la modificación acorta una brecha que era extensa en comparación regional y que eso mejora la cobertura contra enfermedades prevenibles. En adelante, el desafío quedará en que el nuevo esquema se cumpla en tiempo y forma, con seguimiento de los casos atrasados y claridad en la información para las familias.
Fuente: NA.

















