"Electrilindas" el emprendimiento de mujeres electricistas que desarrolló luego de ser despedida y hoy es un éxito

Actualidad28/02/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

Tras perder su empleo en una pyme gráfica, Oriana se formó como electricista en la UTN y armó Electrilindas, con clientas que la buscan por confianza.

Oriana en Virreyes
Oriana en Virreyes

En Virreyes, Oriana cambió el escritorio por el polvo de pared y el uniforme de trabajo, y ese contraste le quedó grabado como una marca personal. No lo cuenta desde la épica, sino desde una imagen cotidiana que todavía le saca una sonrisa: verse “transpirada y con las manos curtidas”, lejos de la estética prolija que la acompañó durante años. En diálogo con TN, resumió ese salto con una frase que ubica el punto de partida: “Yo soy Oriana, tengo 23 años y vivo en Virreyes. Acá arrancó mi carrera, pero antes de los cables, mi realidad era otra”.

El cambio no nació de un plan armado, sino de un corte abrupto. Oriana trabajaba en ventas dentro de una pyme gráfica y buscó ese empleo para sostener una etapa de construcción de su hogar. En abril del año pasado, según relató, llegó el recorte y ella quedó entre las primeras afectadas: “Hubo un recorte de personal y, como había entrado hacía nada, fui de las primeras afectadas”.


OTRAS NOTICIAS:

El fenómeno impacta sobre todo en Bariloche, Viedma, Roca y Cipolletti.Más familias dejan colegios privados y buscan lugar en la escuela pública


Después del despido, el problema no se limitó al ingreso que dejó de entrar. Oriana habló de tres meses sin trabajo y de una búsqueda que no devolvía respuestas, con currículums enviados por aplicaciones, internet y también de forma presencial. Esa etapa se volvió un encierro y una carga mental difícil de sostener, y lo describió sin vueltas: “Estuve tres meses sin laburo. No salía absolutamente nada”.

La presión también cruzó la vida doméstica y el proyecto de mudanza con su novia. Oriana contó que la depresión se mezcló con el miedo a no cubrir lo básico, y puso en palabras la escena íntima de ese desgaste: “Estaba súper deprimida, encerrada en un cuarto, me estaba comiendo la cabeza”. En esa misma línea, reconoció el sostén que encontró puertas adentro: “Mi novia se la bancó como una campeona”.


OTRAS NOTICIAS:

Ignacio Torres La Pampa medula óseaUn "si" terminó salvando una vida por un trasplante en España y empezó en La Pampa


En su relato, la chispa apareció donde menos lo esperaba: en la casa en construcción y con un familiar cerca. Mientras Gabriel, su suegro, instalaba el cableado, ella se acercó para despejar la cabeza y terminó mirando, preguntando y probando. Ese primer aprendizaje quedó resumido en una frase simple y muy concreta: “Gaby me enseñó a conectar una lamparita y un enchufe”.

El impacto de ese momento no pasó por la técnica en sí, sino por lo que le devolvió en el ánimo. Cuando vio que funcionaba, se sintió capaz de algo nuevo y lo contó con entusiasmo genuino: “Cuando vi que prendía, me sentí una genia”. Después completó la idea con una confesión cruda sobre el lugar en el que estaba: “En ese momento fue un manotazo de ahogado que me rescató del pozo”.


OTRAS NOTICIAS:

La escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán forzó una sesión urgente.La ONU convoca reunión urgente mientras crece el riesgo de guerra regional


Con esa puerta abierta, Oriana decidió pasar de la curiosidad a la formación. Se anotó en un curso de electricista domiciliario en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) de San Fernando y pasó meses entre tableros y práctica. En el camino, contó una dificultad muy puntual que la frenó al principio, como si el oficio le exigiera aprender un idioma nuevo: “Lo que más me costaba era entender cómo poner la tecla de luz y el enchufe juntos en una misma caja, ¡era una ciencia que me explotaba la cabeza!”.

La técnica, según explicó, apareció con insistencia y repetición, y ahí entraron herramientas y criterios que sostienen la seguridad. Habló de fotocélulas, de empalmes prolijos y de tomar recaudos en cada trabajo, con un aprendizaje que se construyó paso a paso. También sostuvo que no llegó sola a ese tramo, porque Gabriel siguió cerca y todavía le prestó herramientas.

El nombre de su pyme nació de una charla cotidiana y se transformó en marca. Su novia tiró “Electrilindas” casi como una ocurrencia, pero Oriana lo escuchó distinto y lo adoptó como identidad. Así lo relató: “Me quedó resonando. Sentí que tenía un potencial enorme, más allá de ser solo una chica electricista”.


OTRAS NOTICIAS:

Entre los puntos más discutidos figuran el fraccionamiento de vacaciones.Seis de cada diez piden una reforma laboral más profunda


El salto a redes sociales operó como acelerador, según su experiencia. Oriana subió un video a TikTok un lunes “sin mucha fe” y describió la respuesta como un cambio de ritmo inmediato: “Ese video explotó por todos lados. De un día para el otro, con una mínima acción, todo cambió”. A partir de ahí, dijo que le escriben personas de distintos lugares y que la historia empezó a inspirar a otras mujeres que miran el oficio como una posibilidad real.

La independencia económica quedó como uno de los datos más fuertes de su presente. Oriana aseguró que, con trabajos simples de ocho o nueve horas, puede facturar entre 150 y 200 mil pesos por día, y lo dijo de forma directa: “Por día, haciendo laburos simples de ocho o nueve horas, estoy sacando entre 150 y 200 mil pesos”. También comparó ese ingreso con su empleo anterior y proyectó lo que espera para marzo: “Tengo una obra grande ahora en marzo y voy a ganar en una sola semana lo que ganaba en un mes entero en la gráfica”.


OTRAS NOTICIAS:

El siniestro ocurrió sobre la avenida Eduardo Bulnes al 1400.Murieron dos jóvenes tras chocar contra un árbol y hallaron alcohol en el auto


Más allá de los números, Oriana puso el acento en un vínculo particular con sus clientas. Explicó que muchas son mujeres que viven solas y prefieren no abrirle la puerta a un desconocido, y ahí aparece un diferencial que se construye con cercanía y confianza. En sus palabras, ese clima se siente en cada visita: “La mayoría son mujeres que viven solas y no quieren meter a un extraño en su casa. Se genera una fraternidad muy linda, es como ir a arreglarle algo a una amiga”.

Oriana ahora estudia para matricularse y mira el proyecto como una red posible, con mujeres electricistas, plomeras y albañiles trabajando en distintos puntos del país. En ese horizonte, el “sueldo fijo” aparece como referencia de un pasado cercano, no como meta. Su consejo final quedó planteado como advertencia y empuje, con una frase que resume la decisión que tomó: “El sueldo fijo te da tranquilidad, pero a veces te detiene”. Y completó la idea con el punto que, según ella, le cambió el rumbo: “El día que me la jugué, cambió mi panorama por completo. Si lo hacés con dedicación y te formás, no te puede ir mal”.

Fuente: TN

Te puede interesar
Suscribite al newsletter de #LA17