
Manuales, protocolos y dudas: el punto que falta para explicar la muerte de la buzo
Policiales03/03/2026
REDACCIÓNLa autopsia confirmó ahogamiento sin lesiones, pero la Fiscalía busca saber si hubo fallas en la práctica. La clave pasa por manuales de PADI y peritajes.

La investigación por la muerte de la joven Sofía Devries durante una práctica de buceo entró en una etapa distinta a la del impacto inicial y el operativo de búsqueda. Ya no se trata de reconstruir el hallazgo, sino de responder una pregunta más difícil: si la tragedia se explica solo por lo que puede ocurrir en una inmersión o si aparece una responsabilidad humana o institucional detrás. El fiscal jefe Alex Williams definió en una entrevista con #LA17, el rumbo como un trabajo largo, técnico y con piezas que todavía no están en mano.
Williams recordó que, tras las actividades posteriores al hecho, el hallazgo del cuerpo y la intervención de Prefectura, el expediente se orienta a determinar si existió o no responsabilidad de un tercero. “Es un proceso de largo aliento”, sostuvo, y marcó que el objetivo es establecer si hubo una falla en las condiciones de cuidado.


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La autopsia, según relató, dejó un dato central que ordena el resto del análisis. “La autopsia arroja una muerte de asfixia por ahogamiento”, afirmó, y agregó que no aparecieron lesiones ni otro disparador que obligue a mirar hacia un mecanismo distinto. Ese punto acota hipótesis, pero no cierra el caso.
Con ese resultado, la pregunta pasa por el “cómo” y no por el “qué”. Williams explicó que ahora deben revisar si la práctica se realizó conforme a los estándares que debían cumplirse o si existió una falla en la disposición de la actividad. En esa línea, sostuvo que la revisión no puede apoyarse en opiniones sueltas, sino en normas escritas, porque el buceo recreativo y de formación responde a protocolos precisos.
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El corazón de esta etapa, entonces, se concentra en conseguir un material específico: manuales oficiales de la empresa certificadora. “Para determinar eso hay que obtener los manuales de manera formal, de manera oficial de la empresa certificadora”, indicó. En el mismo tramo, señaló que hay varias certificadoras a nivel mundial, pero que en este caso aparece PADI como referencia relevante.
Williams detalló cómo funciona ese sistema: PADI capacita instructores y exige el cumplimiento de reglamentos y estándares, por lo que el protocolo no es un “consejo”, sino una regla que define prácticas y responsabilidades. Por eso, la Fiscalía apunta a revisar si la inmersión se llevó adelante dentro de esos marcos o si hubo una desprolijidad que pueda considerarse transgresión. La dificultad, dijo, es que para afirmarlo hay que contrastar cada paso con el manual.
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La complejidad logística también se volvió parte del expediente. Williams explicó que PADI tiene sede central en California, Estados Unidos, y que ya realizó contactos para pedir los manuales de práctica y de instructores. “Yo ya me comuniqué con la sede central de PADI”, contó, y relató que lo derivaron a un representante latinoamericano radicado en Brasil, con quien mantiene contacto para recibir los documentos formalizados.
Una vez que ese material llegue, la investigación abrirá una fase de estudio y peritajes. Williams anticipó que primero harán un análisis propio y luego convocarán personal experto para una opinión técnica sobre la maniobra y el cumplimiento del protocolo. “Una vez que yo tenga esos manuales le voy a dar intervención a personal experto”, señaló, dejando claro que la decisión final no se tomará con intuiciones sino con evaluación especializada.

En la entrevista, el fiscal también admitió que el caso abre preguntas incómodas, pero necesarias para una respuesta judicial. Entre las variables, mencionó la posibilidad de analizar si el instructor debió estar al lado de la joven, aunque aclaró que eso depende de lo que establezca el protocolo formal. Y sostuvo que, en investigaciones no habituales, el trabajo obliga a estudiar desde cero: “tener el manual en la mano” para comparar hechos con reglas.
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El eje legal que guía todo el proceso aparece en una frase técnica que Williams repitió como criterio: identificar si existió “norma de cuidado” vulnerada. “Lo que guía nuestra intervención… es saber si hubo una transgresión a la norma de cuidado”, dijo, y remarcó que el único modo de responder es buscar el protocolo y constatar si se cumplió o no. Ese enfoque define por qué la Fiscalía insiste con manuales, estándares y documentación oficial
Por último, Williams explicó otra línea de análisis que suele generar ruido público, pero forma parte del expediente: evaluar a la víctima desde el punto de vista de su capacitación para esa inmersión. No lo planteó como culpa, sino como requisito de evaluación técnica del sistema de enseñanza y de los criterios previos a la práctica. “Se va a tener que evaluar si estaba capacitada para hacer esa inmersión”, afirmó, y agregó que una premisa de estas certificaciones es verificar si el alumno o postulante está en condiciones de hacerlo.
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La investigación, así, avanza por un carril menos visible que el de los operativos, pero más determinante para establecer responsabilidades. Depende de documentación internacional, traducciones, análisis de estándares y peritajes, y por eso no se resuelve en semanas. Como resumió el propio fiscal, se trata de un caso “sumamente complejo” que necesita evidencias técnicas antes de cualquier conclusión.
















