Ramiro Vidal, como Mercado de Madryn, Calderón de Trelew, Duscher de Gualjaina... el fútbol de Chubut al mundo

Enfoques07/03/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

Ramiro Vidal ya dio un paso fuerte en la Sub 17 y su aparición vuelve a poner sobre la mesa el valor de las canteras chubutenses como semillero real para el país.

Vidal y grandes jugadores chubutenses
Vidal y grandes jugadores chubutenses

La novedad ya no pasa solo por el debut de Ramiro Vidal en la Selección Argentina Sub 17, sino por lo que ese paso vuelve a contar sobre el fútbol formativo de Chubut. Detrás de un juvenil que apareció como titular ante Uruguay en un amistoso preparatorio, hay una cadena menos visible pero decisiva: clubes de barrio, inferiores bien trabajadas, formación sostenida y dirigentes que entienden que el talento no alcanza si no encuentra estructura. En ese recorrido, Huracán de Trelew vuelve a quedar bajo una luz especial, porque de ahí salió un futbolista que hoy empieza a meterse en una conversación mucho más grande.

El atacante nacido en 2009 fue titular en la victoria argentina 2-1 en Montevideo, dentro de la preparación del equipo de Diego Placente para el torneo continental que se jugará en abril. Su presencia en ese once no aparece como un premio aislado ni como una convocatoria de ocasión, sino como la señal de que ya entró en el radar fuerte del proyecto juvenil de AFA. Para un chico surgido en Trelew, ese punto ya tiene peso propio, pero además abre otra lectura: Chubut vuelve a poner un nombre en una vidriera nacional que no se construye por casualidad.


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En el medio hubo un camino que explica bastante de esa proyección. Después de sus pasos por River y San Lorenzo, Vidal se incorporó a Independiente en 2024 y desde entonces su crecimiento fue veloz, con un rendimiento que lo empujó a destacarse en las juveniles del club de Avellaneda. Distintos medios que siguen su recorrido señalaron que en 2025 recibió el “Balón de Oro” en la estructura formativa del Rojo, marcó ocho goles en la temporada oficial, sumó otros cinco en la Copa Lautaro Martínez y hasta empezó a trabajar en entrenamientos con la Reserva.

En Independiente lo describen como un delantero capaz de jugar por ambos extremos, con potencia, desborde y llegada al área, un perfil que hoy encaja con lo que buscan los seleccionados juveniles argentinos. También le adjudican un rasgo que lo distingue desde temprano: la velocidad que le valió el apodo de “Rayo de Trelew”. Ese tipo de atributos técnicos importan, pero por sí solos no explican todo; lo que de verdad empuja una carrera de este nivel es cuando el talento individual encuentra disciplina, competencia interna y un recorrido formativo que no se rompe a mitad de camino.


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Por eso, el caso Vidal funciona además como una excusa potente para volver a mirar el mapa futbolero de la provincia. Chubut ya dejó huella en distintas etapas de la Selección Argentina, tanto en juveniles como en la Mayor, con nombres nacidos o formados en la provincia que demostraron que desde el sur también se puede llegar a la élite. Entre ellos, Gabriel Calderón, nacido en Rawson, jugó para la Selección y disputó Mundiales; Aldo Duscher, nacido en  Gualjaina, llegó a la Mayor; y Gabriel Mercado, identificado con Puerto Madryn, también construyó su recorrido albiceleste.

A esa línea histórica se le suman otros apellidos más cercanos en el tiempo y muy ligados a la formación patagónica. Tomás Conechny, nacido en Comodoro Rivadavia, fue parte de los juveniles argentinos y la propia AFA lo destacó cuando ya era una pieza importante de la Sub 20. Más acá todavía aparece Ian Subiabre, también de Comodoro, surgido en la CAI, seguido de cerca en la estructura de selección y convocado al Mundial Sub 20 de 2025, en otro caso que refuerza el peso del trabajo hecho en clubes formadores del sur.


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Ese repaso no sirve solo para armar una lista nostálgica ni para colgar medallas a destiempo. Sirve, sobre todo, para entender que cuando un chico de Trelew, Comodoro, Rawson o Puerto Madryn llega a una selección nacional, detrás suele haber una trama de años construida en canchas locales, entrenadores de infantiles, familias que sostienen recorridos largos y clubes que resisten aun con recursos limitados. Las canteras chubutenses no producen milagros: producen jugadores cuando hay trabajo, administración y continuidad.

En ese punto, Huracán de Trelew puede leer el presente de Vidal como una confirmación de algo más profundo que un logro individual. Cuando una institución forma, acompaña y ordena procesos desde edades tempranas, no solo mejora a un futbolista, también ensancha el horizonte de los chicos que vienen atrás. La aparición de un nombre en la Sub 17 argentina tiene ese efecto multiplicador: instala una prueba concreta de que el salto existe, de que el camino no es teórico y de que desde una ciudad del valle también se puede entrar en la conversación grande del fútbol argentino.


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Todavía falta mucho para saber hasta dónde puede llegar Ramiro Vidal, y ahí conviene evitar la ansiedad que tantas veces apura carreras antes de tiempo. Pero también sería un error minimizar el momento que atraviesa. Ya se metió en una selección nacional, ya ganó lugar en un club grande, ya mostró rendimiento sostenido y ya aparece como una promesa seria salida de la Patagonia, una combinación que no se presenta todos los días y que vuelve a poner a Chubut en un lugar de expectativa futbolera real.

Si ese recorrido se consolida, el impacto no quedará reducido a su nombre ni a su familia ni a su club de origen. También será una señal para todo el fútbol provincial, porque cada jugador que logra dar ese salto les devuelve sentido a años de trabajo silencioso en infantiles y juveniles. En el fondo, eso es lo que hoy vuelve a insinuar la historia de Vidal: que desde las canchas locales todavía pueden salir jugadores con techo de selección, proyección de Primera y futuro para intentar luego un salto al exterior. 

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