Documentos del caso Epstein volvieron a golpear a Trump y abrieron otra presión sobre la Justicia

Actualidad07/03/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

El Departamento de Justicia de Estados Unidos difundió nuevos registros del FBI con acusaciones no corroboradas, mientras crece el reclamo político por cómo se manejaron esos archivos.

Los archivos del caso Epstein y Doland Trump. Imagen creada con IA generativa por #LA17
Los archivos del caso Epstein y Doland Trump. Imagen creada con IA generativa por #LA17

La nueva publicación de documentos vinculados al caso Jeffrey Epstein volvió a meter a Donald Trump en una zona de fuerte incomodidad política y judicial. El Departamento de Justicia de Estados Unidos difundió registros del FBI de 2019 que resumen entrevistas con una mujer que formuló acusaciones no corroboradas contra el actual presidente por un presunto abuso sexual cuando ella era menor de edad. Los papeles no prueban el hecho denunciado ni indican que los investigadores lo hubieran considerado acreditado, pero su aparición reactivó la polémica sobre el manejo oficial de los llamados “archivos Epstein”.

La documentación que salió a la luz incluye tres memorandos de entrevistas del FBI realizadas entre julio y octubre de 2019 a una mujer cuya identidad permanece reservada. En esos reportes, la denunciante sostuvo que Epstein la presentó ante Trump en la década de 1980, cuando ella tenía entre 13 y 15 años, y aseguró que durante uno de esos encuentros el entonces empresario intentó forzarla sexualmente. Reuters informó que los textos publicados recogen esas acusaciones, pero también remarcan que se trata de señalamientos no verificados.


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Según esos resúmenes, la mujer dijo que reaccionó durante el episodio y que luego fue retirada del lugar. Sin embargo, en entrevistas posteriores, los agentes le pidieron más precisiones sobre ese presunto encuentro con Trump y ella se negó a profundizar el relato, además de interrumpir luego su participación en la investigación. Ese punto es central porque muestra que el expediente difundido no avanzó hacia una corroboración material del hecho narrado.

La propia administración estadounidense acompañó la publicación con advertencias sobre el contenido de los expedientes. De acuerdo con Reuters y otros medios que relevaron la liberación de estos papeles, el Departamento de Justicia señaló que los archivos de Epstein contienen también “afirmaciones falsas y sensacionalistas” aportadas por miembros del público, especialmente tras el arresto del financista. Esa aclaración buscó fijar una distancia entre lo que aparece en los documentos y lo que efectivamente pudo comprobarse.


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Desde la Casa Blanca, la respuesta fue inmediata y en tono de rechazo absoluto. La portavoz Karoline Leavitt calificó las acusaciones como “totalmente infundadas” y afirmó que no existe ninguna prueba creíble que las respalde. También sostuvo que la falta de acción del gobierno anterior sobre esos reportes demostraría que no había sustento para avanzar contra Trump.

El nuevo capítulo no quedó encerrado en el contenido de las acusaciones, sino que abrió otra discusión: por qué esos documentos no habían sido incluidos antes entre los millones de páginas ya liberadas sobre Epstein. El Departamento de Justicia explicó que los memorandos habían sido clasificados por error como duplicados y que por eso no se difundieron en una tanda anterior. Ese argumento no alcanzó para calmar las críticas en Washington, donde ya venía creciendo la sospecha sobre posibles omisiones dentro del proceso de publicación.


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Esa tensión política quedó reflejada en el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, que esta semana votó a favor de citar a la fiscal general Pam Bondi para que explique la gestión de los archivos Epstein. La medida contó incluso con apoyo republicano, un dato que mostró una incomodidad inusual dentro del oficialismo. PBS reportó que cinco republicanos acompañaron la citación en una señal clara de frustración bipartidista con el manejo del tema.

Uno de los que más empujó ese reclamo fue el demócrata Robert Garcia, quien denunció que el Departamento de Justicia había retirado miles de archivos sin explicación suficiente y acusó a la administración de encubrir información sensible. Reuters ya había informado a fines de febrero que Garcia reclamaba la liberación completa de los memorandos del FBI vinculados a la mujer que mencionó a Trump. La publicación posterior de parte de ese material no cerró la discusión, sino que la reabrió con más fuerza.


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El episodio deja a Trump frente a un problema que combina dos planos distintos. Por un lado, las acusaciones difundidas siguen siendo no corroboradas, algo que debe subrayarse para no presentar como probado lo que hoy solo figura como denuncia en documentos oficiales. Por otro, la aparición tardía de esos registros vuelve más áspero el frente político, porque alimenta la idea de que hubo un manejo opaco de información extremadamente sensible dentro del propio Departamento de Justicia.

Con ese cuadro, el caso Epstein vuelve a funcionar como una fuente de desgaste para la Casa Blanca, aun cuando no haya hasta ahora cargos penales nuevos contra Trump ligados a este episodio. La controversia ya no pasa solo por lo que dice la denunciante en esos memorandos, sino por el impacto institucional de unos archivos que reaparecen tarde, con acusaciones graves, sin validación judicial y en medio de un creciente cuestionamiento al modo en que el gobierno decidió administrarlos.

Fuente: NA, Reuters, PBS.

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