
Los allanamientos se hicieron en la zona norte de la ciudad tras una pesquisa por microtráfico. Hubo cuatro aprehendidos y más de 400 dosis secuestradas.

Más de 400 dosis de cocaína, casi 450 mil pesos en efectivo, celulares, balanzas de precisión y motocicletas fueron secuestrados en un operativo realizado en la zona norte de Rosario, donde además quedaron cuatro personas aprehendidas a disposición de la Justicia provincial. Los procedimientos se desplegaron en tres allanamientos sobre domicilios ubicados en las calles Servellera al 2800 y Bouchard al 3600, en una investigación enfocada en el narcomenudeo. El resultado volvió a poner el foco sobre un circuito de venta minorista que ya estaba bajo seguimiento a partir de tareas previas de vigilancia.
La pesquisa fue impulsada por la Unidad Especializada en Microtráfico, bajo la órbita de la fiscal Brenda Debiasi, después de detectar movimientos compatibles con comercialización de estupefacientes. Para sostener esa sospecha, los investigadores trabajaron con seguimientos, registros fílmicos y drones, una combinación que permitió reunir evidencia antes de pedir las medidas judiciales. El operativo terminó ejecutado por la Policía de Investigaciones junto con grupos tácticos de la Policía de Santa Fe.


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En los domicilios allanados se encontraron 407 envoltorios de cocaína, además de elementos que, para los investigadores, forman parte del esquema habitual de venta y fraccionamiento. Entre lo secuestrado aparecen balanzas de precisión, dinero en efectivo, teléfonos celulares y motocicletas. La presencia de esos objetos no solo aportó volumen al procedimiento, sino que también refuerza la hipótesis de una estructura de comercialización montada en los inmuebles intervenidos.
Los cuatro aprehendidos fueron identificados como Sandra Beatriz P., de 51 años; Rosario Andrea V., de 23; Rocío Margarita A., de 38; y Diego Adrián M., de 41. Todos quedaron a disposición de la Justicia provincial, que ahora deberá avanzar sobre la situación procesal de cada uno. El dato no quedó aislado del secuestro de droga, porque la investigación apunta justamente a determinar responsabilidades concretas dentro del circuito de venta detectado en la zona.
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Uno de los momentos decisivos del operativo se produjo durante la requisa en los domicilios, cuando intervino el perro detector “Kenzo”. Su participación terminó siendo un punto de quiebre dentro de los procedimientos, ya que, según la información oficial, la reacción del animal precipitó admisiones espontáneas por parte de algunas de las personas presentes. Ese detalle muestra cómo la inspección no quedó limitada a una búsqueda manual o visual, sino que incorporó recursos específicos para ubicar material oculto.
Desde el Gobierno detallaron que “en uno de los domicilios allanados, ante la presencia del can, una de las mujeres manifestó espontáneamente poseer material estupefaciente oculto”. La frase expone que parte del hallazgo no surgió únicamente del avance policial dentro de la vivienda, sino también del efecto que produjo la intervención del perro entrenado. En otro de los inmuebles, además, se registró una entrega voluntaria de envoltorios cuando quienes estaban en el lugar advirtieron el trabajo del animal especializado.
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Ese dato aporta una dimensión particular al operativo, porque muestra que el avance de la requisa modificó la conducta de las personas alcanzadas por el procedimiento. La presencia de Kenzo no fue un elemento accesorio, sino un factor operativo que incidió de manera directa en el secuestro de material. En investigaciones por microtráfico, ese tipo de recursos suele ser determinante para localizar droga escondida y romper zonas de ocultamiento que no siempre quedan a la vista en una primera revisión.
El procedimiento en Rosario también fue leído en continuidad con otros golpes recientes vinculados al narcotráfico en la región. La información oficial lo vinculó con la interceptación de un micro proveniente de Salta en la terminal local, ocurrida el 5 de marzo, cuando Prefectura Naval secuestró más de seis kilos de cocaína escondidos en el equipaje de una pasajera. Aquel caso no terminó en una sola incautación, sino que derivó en seis allanamientos simultáneos en Alcorta, Máximo Paz y la ciudad bonaerense de Colón.
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En esa otra causa, la Justicia confirmó la detención de tres personas y el secuestro de armas de fuego, vehículos y una suma millonaria. Según se informó, “el valor total de los bienes secuestrados asciende a 204.707.439 pesos”, una cifra que da escala del volumen que tenía esa investigación. La referencia a ese antecedente reciente también ayuda a entender por qué el operativo de este domingo no fue presentado como un hecho aislado, sino como parte de una secuencia de intervenciones sobre puntos de venta y redes de distribución.
En el caso puntual de la zona norte rosarina, el centro de la investigación ahora pasa por reconstruir el nivel de organización del punto allanado, el origen de la droga y el rol que cumplía cada uno de los aprehendidos. La cantidad de dosis secuestradas, el dinero hallado y los elementos encontrados en los domicilios aparecen como piezas centrales para esa reconstrucción. Con esos elementos, la Justicia provincial deberá definir cómo sigue una causa que volvió a mostrar que el narcomenudeo sostiene presencia activa en distintos barrios de Rosario.

















