
El Gobierno espera que el índice de febrero no supere el 2,9% de enero. La suba del petróleo por la guerra en Medio Oriente genera preocupación.

El Gobierno nacional sigue de cerca la evolución de los precios mientras espera la publicación del próximo Índice de Precios al Consumidor (IPC). En la Casa Rosada consideran que el dato de febrero puede convertirse en una señal clave para sostener el mensaje de desaceleración inflacionaria que impulsa el equipo económico.
Dentro del Ejecutivo admiten que el resultado ideal sería que el índice se ubique igual o apenas por debajo del 2,9% registrado en enero. Un número en ese rango permitiría mostrar continuidad en la tendencia descendente que el Gobierno intenta consolidar desde mediados del año pasado.


El dato oficial será difundido por el INDEC el próximo jueves y se conocerá en un contexto internacional complejo. La escalada del conflicto en Medio Oriente, con enfrentamientos que involucran a Estados Unidos, Israel e Irán, provocó una fuerte suba del precio del petróleo que podría impactar en distintos sectores de la economía.
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El aumento del barril de crudo genera preocupación porque se trata de una variable que suele trasladarse a los combustibles y al transporte, dos factores que inciden de manera directa en la formación de precios de bienes y servicios.
En las últimas semanas el valor del petróleo pasó de 74 dólares a alrededor de 92 dólares por barril, un salto que los mercados atribuyen a la incertidumbre generada por la guerra en la región. Si la tendencia continúa, las petroleras podrían trasladar parte de ese incremento al precio de las naftas.
Ese posible ajuste en los combustibles tendría efectos en cadena sobre los costos logísticos y el transporte de mercaderías. Por esa razón, en el equipo económico observan con atención la evolución del conflicto internacional.
A nivel local, algunas consultoras privadas estiman que la inflación de febrero se ubicará en una franja similar a la del mes anterior. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, elaborado a partir de proyecciones de bancos y consultoras, ubica el índice alrededor del 2,7%.
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Si el número final se mueve en ese rango, el Gobierno podría presentar el resultado como un avance dentro de su estrategia económica. Sin embargo, hay sectores del consumo que todavía muestran aumentos que presionan sobre el índice general.
Entre los productos que más subieron en las últimas semanas aparecen carne, lácteos y bebidas sin alcohol, rubros que suelen tener un peso relevante en la canasta de alimentos. De acuerdo con informes privados, esos incrementos contribuyen a sostener el ritmo inflacionario.
En paralelo, otros productos mostraron leves bajas, especialmente en el caso de frutas y verduras, lo que ayudó a moderar parcialmente el impacto de los aumentos en alimentos.
La publicación del próximo IPC se produce en un momento en que el Gobierno busca consolidar su programa económico. Aunque el nivel de inflación sigue siendo elevado en comparación con estándares internacionales, una estabilidad mensual cercana al 3% permitiría sostener la expectativa oficial de una desaceleración gradual de los precios.















