
De Lanús a la NASA: la médica argentina que quiere participar de una misión a la Luna
Actualidad08/03/2026
REDACCIÓNLorna Evans investiga cómo responde el cuerpo humano en el espacio y espera ser convocada para una misión análoga vinculada al programa lunar Artemis.

El nuevo impulso que vive la exploración espacial volvió a poner la mirada del mundo en las futuras misiones a la Luna. En ese escenario aparece el nombre de Lorna Evans, una médica argentina que trabaja en investigaciones vinculadas a la NASA y que se encuentra en proceso de selección para participar en una misión experimental que simula viajes espaciales de larga duración.
Evans tiene 37 años, nació en Lanús y reside en Estados Unidos desde hace más de una década. Actualmente participa como investigadora externa en proyectos científicos relacionados con la agencia espacial estadounidense a través de la Mayo Clinic, donde desarrolla estudios sobre el comportamiento del cuerpo humano en condiciones similares a las del espacio.


Uno de los programas en los que busca participar es HERA (Human Exploration Research Analog), una iniciativa diseñada para recrear en la Tierra el aislamiento y las condiciones que enfrentarán los astronautas en misiones futuras. Estas experiencias permiten evaluar el desempeño físico y psicológico de las tripulaciones antes de que se realicen los viajes reales.
“Antes de ir a la Luna o a Marte, se hace investigación en aislamiento para estudiar la fatiga y los ritmos circadianos en un módulo que simula la ISS o un hábitat lunar”, explicó Evans al describir el funcionamiento de estas simulaciones.
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Las pruebas incluyen períodos de aislamiento de hasta 45 días, durante los cuales los participantes permanecen bajo observación constante. El objetivo es analizar cómo interactúan en grupo y cómo responden a situaciones similares a las que enfrentarían en el espacio.
El interés de Evans por la exploración espacial comenzó desde muy chica. Creció en una familia de clase media en el conurbano bonaerense y recuerda que su curiosidad científica apareció temprano. “Era muy curiosa e investigaba todo, desde romper un huevo para ver qué había dentro hasta preguntarme cómo una semilla sabe que tiene que crecer hacia arriba buscando el sol”, contó.
Durante su juventud también desarrolló una fuerte pasión por la aviación. Mientras estudiaba Medicina en la Universidad de Buenos Aires, obtuvo además su licencia de piloto privada, motivada por el deseo de mantenerse cerca del mundo aeronáutico.
El camino hacia la investigación espacial no fue inmediato. Al llegar a Estados Unidos comenzó realizando rotaciones y observaciones médicas en hospitales, un proceso que describe como difícil en sus primeros años. “Mandaba muchos mails a todos lados pidiendo oportunidades de investigación, pero nadie respondía; es un campo muy cerrado”, recordó.
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Con el tiempo logró vincularse con un cirujano de la Mayo Clinic, lo que le permitió ingresar al campo de la investigación médica aplicada a la tecnología. Ese contacto también la acercó a médicos que colaboran con la NASA, conocidos como flight surgeons.
Evans intentó ingresar varias veces a proyectos vinculados a la agencia espacial. Tras varios rechazos iniciales, finalmente logró sumarse como investigadora externa en estudios relacionados con la fisiología de los astronautas.
Entre sus trabajos actuales se encuentra el análisis de la concentración de dióxido de carbono en ambientes espaciales, como la Estación Espacial Internacional o cápsulas de exploración. “La NASA tiene un límite operacional de CO2, y nosotros vimos que, cuando se supera, los astronautas experimentan fatiga, cefalea, congestión nasal y deterioro cognitivo”, explicó.
Otro de sus proyectos se centra en el síndrome neuroocular asociado al vuelo espacial (SANS), una condición que puede provocar alteraciones visuales debido a los cambios de presión que genera la microgravedad.
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Además de su carrera científica, Evans impulsa iniciativas para acercar oportunidades a estudiantes latinoamericanos interesados en el sector espacial. A través de la organización ALMA-IVE, promueve el acceso a becas, pasantías y programas de investigación vinculados con la NASA.
Su mensaje para quienes sueñan con seguir un camino similar combina entusiasmo y realismo. “Que el sueño no tenga techo. Si te apasiona la astrofísica o la ciencia, hacé ese camino aunque parezca que en la Argentina no existe”, expresó.
Mientras espera una respuesta sobre su participación en el programa HERA, Evans continúa con sus investigaciones y proyectos educativos. Su trabajo se desarrolla en un momento en el que las misiones lunares vuelven a ocupar un lugar central en la agenda científica mundial.















