
En Madryn, el pollo pegó un salto y la canasta volvió a presionar los bolsillos
Chubut09/03/2026
REDACCIÓNEl relevamiento del Centro de Estudios José María Rey marcó una suba del 2,1% en febrero en Puerto Madryn, con fuertes aumentos en alimentos de consumo cotidiano.

La inflación sigue mostrando un comportamiento persistente en Puerto Madryn, incluso en meses donde el número general parece ofrecer un pequeño alivio. El último relevamiento de la canasta básica familiar elaborado por el Centro de Estudios José María Rey registró en febrero un aumento del 2,1% respecto de enero. Detrás de ese dato aparecieron subas fuertes en productos de consumo diario que vuelven a tensionar el gasto de los hogares.
El dato local marcó una desaceleración frente al mes anterior, cuando la variación había resultado un punto más alta en la comparación entre enero y diciembre. Aun así, el informe deja otra lectura: la baja no alcanza para hablar de estabilidad ni de un cambio de tendencia consolidado. El movimiento de precios sigue dentro de una franja que, para el relevamiento madrynense, todavía resulta difícil perforar.


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Uno de los aumentos más notorios del mes se dio en el pollo, que trepó 30% dentro de la medición sobre 50 artículos de la canasta básica. También subieron con fuerza el pan común, con 18%, y la naranja, con 17%, en una combinación que impacta sobre productos habituales en muchas mesas. A eso se sumó el té saquito, también con 18%, y la leche, que mostró un incremento de entre 4% y 5%, según los datos aportados en la entrevista.
La composición de esas subas vuelve especialmente sensible el resultado mensual porque se trata de alimentos muy presentes en el consumo diario. No son aumentos aislados en rubros secundarios, sino movimientos en productos que aparecen de manera repetida en desayunos, meriendas, almuerzos y cenas. En esa línea, el relevamiento local vuelve a mostrar que el deterioro de ingresos no se mide solo por el índice general, sino por cómo se encarecen bienes básicos en poco tiempo.
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En diálogo con #La17, Claudio D'ermo precisó que la variación entre febrero y enero dio “un 2,1%” y remarcó que se trató de un valor más bajo que el del mes previo. También aclaró que el relevamiento local no replica la composición del IPC nacional, ya que se concentra en productos de la canasta básica y deja afuera variables como servicios, indumentaria o esparcimiento. Esa diferencia explica por qué el número de Madryn puede no coincidir con el de otros índices más amplios.
Según explicó, la medición que realiza el centro de estudios se basa en 50 productos y toma precios en los principales supermercados de la ciudad. En ese esquema no ingresan alquileres, salud, tarifas o transporte, rubros que sí tienen peso en los índices generales y que hoy absorben una parte cada vez más grande del ingreso familiar. Por eso, la foto de la canasta básica muestra con nitidez el comportamiento de los alimentos, pero no resume por sí sola todo el costo de vida.
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El propio D'ermo advirtió que el problema no se agota en el dato de febrero, porque el piso inflacionario todavía aparece firme para los próximos meses. En la entrevista sostuvo que “este rango del de entre el 2 y el 3% es algo que está se ve que es muy difícil bajar” y proyectó que esa dinámica podría mantenerse al menos hasta junio. Esa mirada se apoya no solo en la inercia de precios, sino también en nuevos ajustes que ya empezaron a sentirse.
Entre esos factores aparece el aumento de los combustibles, que según mencionó en la charla ya mostraba una suba del 6% y abre interrogantes sobre su efecto arrastre. En una economía donde gran parte de la cadena comercial depende del transporte, cualquier retoque en surtidores termina repercutiendo sobre mercadería, logística y distribución. Dermo lo resumió con una frase directa: “El combustible solo te dispara todo lo demás”.
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La carne, mientras tanto, mostró un comportamiento más irregular dentro del relevamiento y dejó al descubierto otra dificultad para medir el costo de comer en la ciudad. Según explicó el referente del centro de estudios, existen diferencias marcadas entre supermercados y también entre comercios de cercanía, además de variaciones de calidad que vuelven más complejo fijar una referencia uniforme. Esa dispersión no elimina el problema, sino que obliga a las familias a buscar precios con más intensidad para sostener compras básicas.
En ese marco, el informe de febrero deja una conclusión concreta para el consumo diario en Puerto Madryn. Aunque el porcentaje mensual quedó por debajo del mes anterior, la canasta básica siguió subiendo y lo hizo con fuerza en alimentos centrales. La inflación local, por ahora, no da señales de ceder de manera contundente y mantiene sobre los hogares una presión que no afloja.
















