
Astronautas chinos se estudian a sí mismos en órbita para entender cómo cambia el cerebro
Otros Temas14/03/2026
REDACCIÓNLa tripulación de la nave Shenzhou-21 realiza experimentos médicos y neurocientíficos en la estación Tiangong para analizar cómo reacciona el cuerpo humano al vivir sin gravedad.

Mientras orbitan la Tierra a bordo de la estación espacial china Tiangong, tres astronautas participan en una serie de experimentos que buscan responder una pregunta central para el futuro de la exploración espacial: cómo cambia el cuerpo humano cuando permanece largos períodos lejos de la gravedad terrestre.
La misión Shenzhou-21 se transformó en un laboratorio científico permanente donde los propios tripulantes funcionan como sujetos de estudio. Los astronautas Zhang Lu, Wu Fei y Zhang Hongzhang realizan pruebas médicas y experimentos diseñados para analizar los efectos fisiológicos y psicológicos de los vuelos espaciales prolongados.


Uno de los ejes de la investigación apunta al funcionamiento del cerebro en un entorno completamente distinto al de la Tierra. Para eso, los tripulantes utilizan equipos de electroencefalograma, dispositivos que registran la actividad eléctrica del cerebro a través del cuero cabelludo.
Con estos estudios, los científicos buscan comprender cómo cambia la forma en que el cerebro interpreta el entorno cuando desaparece la gravedad. Los datos obtenidos permitirán analizar procesos vinculados al monitoreo metacognitivo y al análisis cognitivo-emocional del cerebro grupal, aspectos considerados clave para las futuras misiones espaciales de larga duración.
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Otro aspecto central de la investigación está relacionado con el trabajo en equipo dentro de la estación. Utilizando computadoras portátiles, la tripulación realiza pruebas sobre los mecanismos de confianza y coordinación, así como sobre la interacción entre humanos y sistemas automatizados.
Estos experimentos apuntan a mejorar la relación entre astronautas y tecnología en las naves del futuro. Los investigadores buscan entender cómo se construye la confianza hombre-máquina en entornos donde gran parte de las tareas dependen de sistemas digitales y automatizados.
La misión también incluye estudios médicos sobre el metabolismo del cuerpo humano en el espacio. Para ello los astronautas utilizan un espectrómetro espacial Raman, un instrumento capaz de identificar la composición molecular de diferentes sustancias mediante el uso de un láser.
Con esta tecnología analizaron componentes metabólicos presentes en muestras de orina, un procedimiento que permitirá mejorar los sistemas de monitoreo de salud de los astronautas que permanecen en órbita durante largos períodos.
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Además de las investigaciones científicas, la tripulación realiza controles médicos periódicos para evaluar su propio estado físico. Entre las pruebas aplicadas aparecen estudios de presión intraocular, evaluaciones cardiopulmonares y exámenes oftalmológicos.
En paralelo, los astronautas también experimentan con herramientas inspiradas en la Medicina Tradicional China, que utilizan un dispositivo basado en los llamados cuatro métodos de diagnóstico: observación, escucha, interrogación y control del pulso. El sistema busca ofrecer una evaluación integral del estado de salud en condiciones de microgravedad.
La actividad científica convive con tareas de mantenimiento dentro de la estación. Durante la última semana los tripulantes trabajaron en los bastidores de experimentos, reemplazando tapas de muestras en el módulo de ciencias de la combustión y renovando materiales dentro del área dedicada a física de fluidos.
La misión Shenzhou-21 permanece en órbita desde fines de octubre de 2025 y continúa desarrollando estudios destinados a ampliar el conocimiento sobre la vida humana en el espacio. Cada experimento aporta información que podría resultar clave para futuras misiones de larga duración, incluidas aquellas que proyectan viajes más allá de la órbita terrestre.














