
Crisis en la industria láctea: una empresa dejó de pagar sueldos y peligran 80 puestos de trabajo
Actualidad19/03/2026
REDACCIÓNSudamericana de Lácteos atraviesa una situación crítica en Santa Fe y evalúan que la planta pase a manos de los trabajadores.

La crisis del sector lácteo sumó un nuevo capítulo con el caso de Sudamericana de Lácteos, una empresa santafesina que dejó de pagar salarios y atraviesa una delicada situación financiera que pone en riesgo a 80 trabajadores.
La planta, ubicada en la localidad de Díaz, arrastra problemas desde hace meses y hoy enfrenta un escenario complejo marcado por deudas con empleados, productores y entidades financieras. Según autoridades locales, ya acumula tres meses de sueldos impagos, además de atrasos con los tamberos que abastecen la producción.


El conflicto se desató en medio de un proceso de cambio de dueños que no logró estabilizar la operatoria. La transición, lejos de ordenar la empresa, derivó en dificultades para sostener la actividad y cumplir con los compromisos básicos.
En ese contexto, comenzaron a evaluarse alternativas para evitar el cierre definitivo. Una de las opciones es que la fábrica pase a funcionar bajo un esquema cooperativo, gestionado por los propios trabajadores, una figura que ya se aplicó en otros casos similares dentro de la provincia.
Mientras tanto, la posibilidad de que aparezca un inversor que aporte capital sigue abierta, aunque desde el entorno describen el panorama como incierto.
La situación de la empresa no es un hecho aislado. Forma parte de un escenario más amplio de deterioro en la industria láctea santafesina, donde varias firmas atraviesan dificultades similares. Casos como Verónica, ARSA o La Suipachense reflejan un sector en retroceso.
Los números acompañan esa tendencia. Solo en enero de 2026, la producción láctea en Santa Fe cayó más del 10%, en línea con un contexto industrial adverso que afecta a múltiples rubros.
Entre los factores que explican esta crisis aparecen la caída del consumo, el aumento de los costos financieros, las dificultades en la cadena de pagos y una creciente competencia de productos importados.
El impacto no es solo económico, sino también social. En localidades pequeñas como Díaz, donde viven unas 2.000 personas, la planta representa una fuente central de empleo y actividad.
En ese escenario, el futuro de la empresa se vuelve clave no solo para sus trabajadores, sino para toda la comunidad, que observa con preocupación el avance de una crisis que ya golpea a gran parte del entramado productivo.





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