
“Yupanqui” ya vuela: el histórico streaming del Conicet que mostró la vida de un águila en peligro
Otros Temas19/03/2026
REDACCIÓNEl seguimiento en vivo permitió observar por primera vez en Sudamérica el crecimiento de un pichón de águila coronada, una especie amenazada.

En un rincón del monte pampeano, una historia científica logró trascender fronteras. Durante semanas, miles de personas siguieron en vivo la vida de “Yupanqui”, un pichón de águila coronada, hasta su primer vuelo definitivo.
El proyecto, impulsado por investigadores del Conicet y del centro CECARA, permitió observar en tiempo real un proceso tan natural como extraordinario: el desarrollo de una de las aves rapaces más amenazadas de la región.


Las imágenes mostraron desde la alimentación en el nido hasta los primeros movimientos de alas frente al viento, en una etapa clave para la supervivencia del ave. El momento más esperado finalmente llegó cuando el pichón abandonó el nido y comenzó su vida en libertad.
Detrás de esa transmisión hubo un despliegue técnico complejo. El nido, ubicado en un caldén en una zona remota de La Pampa, no contaba con electricidad ni conectividad. Para hacerlo posible, el equipo instaló un sistema autónomo con paneles solares, baterías y tecnología de transmisión que funcionó de manera ininterrumpida.
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Pero el valor del proyecto no fue solo tecnológico. La iniciativa permitió visibilizar la situación del águila coronada (Buteogallus coronatus), una especie en peligro de extinción de la que quedan menos de 2.000 ejemplares adultos en toda Sudamérica.
Cada nacimiento representa una oportunidad clave para su conservación. A diferencia de otras aves, estas águilas ponen un solo huevo por ciclo reproductivo, lo que vuelve aún más importante el seguimiento de cada individuo.
En ese contexto, el caso de “Yupanqui” aportó información científica valiosa y también generó un fuerte impacto educativo. La transmisión permitió que personas de distintos países se conectaran con la vida silvestre y comprendieran la importancia de protegerla.
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El nombre elegido no fue casual. “Yupanqui”, de origen quechua, significa “digno de ser recordado”, una definición que refleja el carácter único de la experiencia.
Además, el proyecto se enmarca en más de dos décadas de trabajo de investigación y conservación, que permitieron identificar amenazas clave para la especie, como la electrocución en tendidos eléctricos, la persecución humana y accidentes en entornos rurales.
El seguimiento también dejó historias particulares, como la de la madre del pichón, un ejemplar monitoreado durante años por los investigadores, lo que permitió reconstruir su recorrido hasta convertirse en reproductora.

Con el nido vacío y el pichón en vuelo, el equipo científico dio por finalizada la transmisión. “Ciclo cumplido: ‘Yupanqui’ ya vuela en el monte”, anunciaron.
El cierre marca el fin del streaming, pero el inicio de una nueva etapa de análisis de datos que permitirá profundizar el conocimiento sobre la especie.
Más allá de la investigación, la experiencia dejó una huella: un puente entre la ciencia y la sociedad, y una historia que convirtió a un pequeño pichón en símbolo de conservación y esperanza.














