Un hábito que muchos dejaron vuelve a escena y cambia lo que pasa en el cerebro

Otros Temas23/03/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

Un estudio científico midió qué ocurre al escribir con lápiz frente al teclado y encontró diferencias que impactan en la memoria, la atención y el aprendizaje.

La escritura a mano es cada vez menos frecuente en aulas y espacios de estudio.
La escritura a mano es cada vez menos frecuente en aulas y espacios de estudio.

En un contexto donde las pantallas dominan la vida cotidiana, una práctica tradicional vuelve a ganar protagonismo. La escritura a mano, cada vez menos frecuente en aulas y espacios de estudio, aparece ahora respaldada por evidencia científica que la vincula directamente con procesos clave del cerebro.

El punto central no está en la nostalgia ni en una preferencia cultural, sino en lo que ocurre a nivel neurológico. Un grupo de investigadores analizó cómo responde el cerebro cuando una persona escribe con lápiz en comparación con el uso del teclado, y los resultados marcaron diferencias claras.

El estudio registró la actividad cerebral de 40 estudiantes universitarios mientras realizaban ambas tareas. Para eso, utilizaron un electroencefalograma que permitió observar en detalle los patrones de conectividad que se activan en cada caso.

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Los datos revelaron que escribir a mano genera una red más compleja de conexiones cerebrales. Según explicó Audrey van der Meer, una de las autoras del trabajo, “hemos demostrado que, al escribir a mano, los patrones de conectividad cerebral son mucho más elaborados que al escribir a máquina en un teclado”.

Esa diferencia no es menor. Los investigadores señalaron que las zonas del cerebro involucradas en este proceso están directamente vinculadas con la memoria y la capacidad de incorporar nueva información, lo que impacta de forma directa en el aprendizaje.

El contraste con la escritura digital también aparece en el tipo de movimiento. Presionar teclas de forma repetitiva con el mismo dedo genera una estimulación más limitada, lo que reduce la actividad cerebral asociada a la comprensión y retención.

En cambio, el uso de un lápiz implica movimientos más precisos y variados. Esa acción activa información visual y sensorial que, según el estudio, contribuye a fortalecer los circuitos neuronales vinculados con el aprendizaje.

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Los resultados también se relacionan con otros aspectos cognitivos. La escritura manual no solo mejora la memoria, sino que favorece la creatividad y ayuda a sostener la atención en un entorno donde las distracciones digitales son constantes.

En ese sentido, los investigadores hicieron una recomendación concreta. “Los niños, desde temprana edad, participen en actividades de escritura a mano en la escuela para establecer los patrones de conectividad neuronal que proporcionan al cerebro las condiciones óptimas para el aprendizaje”, señalaron.

Al mismo tiempo, aclararon que el uso de la tecnología no queda descartado. El desafío, remarcaron, pasa por encontrar el equilibrio adecuado y que los docentes puedan definir qué herramienta resulta más efectiva según el contexto educativo.

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