
El ejercicio militar con EE.UU. se achica y crece la duda sobre su realización
Actualidad25/03/2026
REDACCIÓNEl operativo conjunto previsto para abril cambia de escala y queda atado a decisiones externas, en medio de recortes, tensiones globales y un cronograma todavía inestable.

La planificación del ejercicio militar entre Argentina y Estados Unidos entró en una etapa de redefinición que expone más dudas que certezas. En el Gobierno reconocen que el despliegue previsto para abril ya no responde al esquema original y que su concreción depende de factores que exceden a la Casa Rosada. La reorganización ocurre mientras se ajustan recursos y se reevalúa el alcance del operativo.
El nuevo escenario muestra un formato más acotado y condicionado por decisiones que se toman fuera del país. En Balcarce 50 admiten que la última palabra la tiene Washington, en un contexto internacional atravesado por conflictos que impactan directamente en la agenda de defensa. Esa dependencia abre la puerta a modificaciones de último momento e incluso a una eventual suspensión.


La iniciativa, conocida como “Daga Atlántica”, había sido pensada como un ejercicio de mayor escala entre fuerzas especiales de ambos países. Sin embargo, fuentes oficiales aseguran que Estados Unidos redujo parte del financiamiento previsto y que el número de efectivos también se ajustó. Hoy, la estimación incluye la llegada de menos de 160 militares estadounidenses, muy por debajo de lo proyectado inicialmente.
En paralelo, el Gobierno reorganiza la logística y redefine el lugar del operativo. La nueva localización apunta a Córdoba y exige al menos una semana de preparación previa. Aun así, el despliegue sigue sujeto a revisión permanente y no hay garantías sobre su formato final, lo que mantiene abierto el margen de incertidumbre.
Dentro del Ejecutivo también proyectan una participación política en el ejercicio. Si el cronograma se confirma, el presidente Javier Milei y el ministro de Defensa, Carlos Presti, podrían asistir a una de las jornadas. La presencia oficial busca reforzar el gesto de acercamiento con Estados Unidos, en una relación que gana peso en la agenda de gobierno.
Ese vínculo no se limita a un solo operativo. La coordinación militar forma parte de un entendimiento más amplio que incluye cooperación técnica y entrenamiento conjunto. El acuerdo base se firmó en marzo de 2025 entre comandos de operaciones especiales de ambos países y apunta a mejorar la interoperabilidad y el intercambio de especialistas.
En ese marco, el texto del entendimiento establece que Estados Unidos “entrenará y movilizará a los ejércitos de las naciones aliadas para lograr la fuerza de combate más eficaz necesaria para desmantelar los carteles”, una definición que marca el tipo de ejercicios que se buscan impulsar. Sin embargo, desde el Gobierno descartan que esto implique un involucramiento argentino en conflictos externos.
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Mientras se ajusta el operativo, el ministro Carlos Presti mantiene contactos directos con el Pentágono. El funcionario regresa de Washington tras reuniones en las que se analizó la agenda de defensa y el escenario internacional. Esas conversaciones también influyen en la definición final del ejercicio, que sigue sin cerrarse.
A nivel institucional, el Ejecutivo planea enviar al Congreso el acuerdo militar para darle respaldo legal. De todos modos, en el oficialismo no descartan repetir el mecanismo utilizado en ocasiones anteriores y habilitar el ingreso de tropas extranjeras mediante decreto. La decisión aún no está tomada y forma parte de la misma revisión general.
En paralelo, el Gobierno analiza medidas para fortalecer el equipamiento de las Fuerzas Armadas. Entre ellas, evalúa crear un fondo específico financiado con el 10% de ingresos provenientes de privatizaciones y venta de activos estatales. Esa iniciativa acompaña un proceso más amplio de redefinición de la política de defensa, que hoy se mueve entre ajustes, negociaciones y escenarios abiertos.














