
Perforaron más de 500 metros bajo el hielo y hallaron pistas que inquietan
Actualidad25/03/2026
Sergio BustosEn uno de los puntos más remotos de la Antártida occidental, un grupo internacional de científicos concretó una perforación inédita que ahora abre nuevas preguntas sobre el comportamiento del hielo en un planeta más cálido. El trabajo no solo implicó un desafío técnico extremo, sino que permitió acceder a un registro que podría cambiar lo que se sabe sobre la estabilidad del continente blanco.

La expedición se desarrolló durante dos meses en Crary Ice Rise, a unos 700 kilómetros de la base científica más cercana. Allí, 29 especialistas trabajaron sin pausa para atravesar más de medio kilómetro de hielo con el objetivo de alcanzar sedimentos ocultos bajo la capa helada.
El equipo logró perforar 523 metros de hielo utilizando un sistema de agua caliente y luego descendió más de un kilómetro de tuberías hasta llegar al lecho sedimentario. Ese punto marcó el inicio de la etapa más relevante de la misión, donde comenzó la extracción del material.


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A lo largo de varias semanas, los investigadores recuperaron un núcleo de 228 metros compuesto por capas de lodo, arena y fragmentos rocosos. Se trata del registro más largo obtenido hasta ahora bajo una masa de hielo, lo que le otorga un valor científico excepcional.
Los primeros análisis indican que este material podría contener hasta 23 millones de años de historia geológica. La presencia de microfósiles marinos en distintas capas refuerza esa estimación y permite empezar a reconstruir las condiciones ambientales del pasado.
Pero el dato que más llamó la atención surgió al observar la composición de algunos niveles. En ciertos tramos aparecieron restos de organismos marinos que necesitan luz para vivir, lo que sugiere que esa zona no siempre estuvo cubierta por hielo.
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Según detallaron en el proyecto, esos hallazgos indican que en determinados períodos existieron condiciones de océano abierto o plataformas de hielo flotante, muy distintas al escenario actual de una masa helada compacta.
La región de la Antártida occidental es considerada una de las más vulnerables del planeta. Gran parte de su base se ubica por debajo del nivel del mar, lo que la expone a la influencia de aguas más cálidas que pueden acelerar su derretimiento.
Las mediciones satelitales de las últimas décadas ya muestran una pérdida sostenida de masa en esa zona. Si ese proceso se profundizara, el impacto podría ser global: el deshielo total implicaría una suba del nivel del mar de entre cuatro y cinco metros.
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El proyecto que dio origen a esta perforación busca justamente entender cómo reaccionó esa capa de hielo frente a aumentos de temperatura en el pasado. En particular, analiza escenarios donde el calentamiento global superó los 2 °C, un umbral clave en los debates actuales sobre cambio climático.
Ahora comienza una etapa aún más compleja. Los científicos deberán datar con precisión cada capa y reconstruir las condiciones ambientales de cada período para identificar cuándo y cómo retrocedió el hielo.
El verdadero alcance del hallazgo no está solo en la profundidad alcanzada ni en la longitud del núcleo extraído. La clave está en lo que ese registro puede revelar sobre el futuro: si en el pasado el hielo retrocedió con temperaturas similares a las actuales, el escenario global podría ser más sensible de lo que se pensaba.














