
El dólar planchado divide a la economía: hay viajes récord y fábricas en caída
Actualidad25/03/2026
Sergio BustosLa estabilidad del dólar en niveles relativamente bajos empieza a mostrar efectos concretos en la economía argentina, con ganadores claros y sectores que acumulan señales de deterioro. El tipo de cambio oficial se mantiene por debajo de los $1.400 en el segmento mayorista, sostenido por el ingreso de divisas y la expectativa de mayores liquidaciones del agro en los próximos meses.

Ese escenario genera una sensación de alivio en algunos rubros, pero al mismo tiempo profundiza tensiones en otros. La apreciación del peso modifica precios relativos, incentiva ciertas actividades y complica a otras, en un equilibrio que todavía está lejos de estabilizarse.
En el mercado se descuenta que esta calma cambiaria podría extenderse al menos hasta mitad de año. El ingreso de dólares por la cosecha gruesa aparece como el principal sostén de ese esquema, incluso en un contexto donde la inflación sigue en niveles elevados.


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El impacto más visible se observa en el consumo y en los hábitos de gasto. Con un peso más fuerte, viajar al exterior resulta más accesible para una parte de la población. Los datos oficiales reflejan ese fenómeno: en enero, 2,34 millones de personas salieron del país, una cifra muy superior a la registrada dos años atrás.
Sin embargo, ese mismo movimiento afecta al turismo interno, que pierde competitividad frente a destinos internacionales. También impacta en la llegada de visitantes extranjeros, que encuentran un país más caro en dólares.
En el plano productivo, la presión se siente con fuerza en sectores que compiten con importaciones. Textiles, calzado, muebles, electrodomésticos y juguetes aparecen entre los más golpeados, en un contexto donde los productos del exterior resultan relativamente más baratos.
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“El tipo de cambio se ha calmado bastante y la inflación no se ha moderado. Por lo tanto, el beneficio de la apreciación cambiaria no está del todo presente”, señaló Camilo Tiscornia, director de C&T Asesores Económicos. Según explicó, el dólar contenido ayuda a frenar algunos precios, pero no alcanza para compensar el resto de las subas.
Desde otra mirada, el economista Damián Di Pace consideró que en el corto plazo hay sectores que logran aprovechar el contexto. El acceso a bienes importados mejora y el Gobierno consigue cierta contención en la dinámica de precios, aunque advirtió que esto puede generar desequilibrios más adelante.
Los datos industriales reflejan ese contraste. La actividad manufacturera acumula una caída del 8% durante la actual gestión, con desplomes marcados en rubros como indumentaria, maquinaria y electrodomésticos. Al mismo tiempo, la utilización de la capacidad instalada se ubica en apenas 54% en promedio.
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En algunos sectores el panorama es aún más crítico. La industria textil trabaja por debajo del 24% de su capacidad, mientras que la metalmecánica y los productos de caucho y plástico también muestran niveles bajos de actividad. En contraste, áreas como la refinación de petróleo y la producción química mantienen mejores indicadores.
Para Florencia Fiorentin, economista de Epyca, el mapa es claro: “Ganan los importadores y los sectores que usan insumos importados, mientras que los grandes perdedores son los que compiten con lo importado”. La especialista también advirtió que el turismo refleja esa misma lógica, con beneficios concentrados en quienes pueden viajar al exterior.
El esquema actual combina dólar estable, inflación persistente y apertura comercial, una mezcla que reconfigura la economía de manera desigual. Mientras algunos sectores encuentran oportunidades, otros enfrentan dificultades crecientes para sostener su actividad.
En ese escenario, el desafío pasa por cómo se equilibran esas tensiones en el mediano plazo. El nivel del tipo de cambio, el comportamiento de la inflación y la evolución del consumo serán variables clave para determinar si esta etapa se sostiene o deriva en un nuevo ajuste.















