
La instalación de una subestación eléctrica en el Santa Teresita busca corregir una falla estructural que limitaba el servicio desde 2011 y condicionaba su capacidad operativa.

El Hospital Santa Teresita de Rawson comenzó a dejar atrás una limitación que durante años condicionó su funcionamiento cotidiano y su capacidad de crecimiento. La llegada e instalación de una nueva subestación transformadora marca un punto de cambio en una infraestructura energética que había quedado incompleta desde la ampliación del edificio en 2011. La obra apunta a resolver una deuda técnica que impactaba directamente en la calidad del servicio de salud.
El problema no era nuevo ni menor, porque la ampliación del hospital nunca contó con la potencia eléctrica necesaria para sostener su funcionamiento pleno. Esa falencia obligaba a operar con restricciones, afectando tanto el rendimiento del equipamiento como la posibilidad de incorporar nuevas tecnologías. Durante más de una década, esa carencia se mantuvo como un obstáculo estructural que ahora comienza a corregirse.


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La inversión, que asciende a 650 millones de pesos, incluye la instalación de una subestación de 630 KVA, diseñada para mejorar la calidad y la estabilidad del suministro eléctrico. Ese refuerzo permitirá no solo cubrir la demanda actual del hospital, sino también acompañar futuras ampliaciones del edificio y de sus servicios. En términos operativos, implica un salto en confiabilidad para un centro de salud clave en la provincia.
El equipamiento principal llegó en las últimas horas y ya comenzó a ser montado dentro del predio del hospital, en un proceso que forma parte de un plan más amplio de mejora de la infraestructura sanitaria. La obra se desarrolla en conjunto con la Cooperativa de Servicios Públicos de Rawson, que participa en la ejecución técnica y en la integración del sistema eléctrico.
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Desde el Gobierno provincial remarcaron el impacto directo que tenía esta falencia en la atención diaria. El gobernador Ignacio Torres sostuvo que la intervención apunta a saldar una deuda histórica con el hospital y con la comunidad. “Estamos dando una respuesta concreta a una obra que durante años quedó inconclusa, afectando directamente la capacidad operativa de uno de los hospitales más importantes de la provincia”, expresó.
El refuerzo energético no se limita a sostener lo existente, sino que también abre la puerta a mejorar servicios críticos dentro del hospital. Entre las próximas etapas se incluye la instalación de nuevos tableros eléctricos y una línea dedicada para el tomógrafo, un equipo que requiere condiciones específicas para funcionar de manera segura y eficiente. Esa mejora impactará en diagnósticos más rápidos y en una atención más precisa para los pacientes.
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El plazo estimado para completar las próximas intervenciones es de 90 días, un período en el que se buscará consolidar todo el sistema eléctrico del establecimiento. Durante ese tiempo, las tareas apuntarán a integrar la nueva subestación con el resto de la infraestructura interna, garantizando un funcionamiento estable y sin interrupciones.
La obra también refleja una necesidad más amplia dentro del sistema sanitario, donde la infraestructura energética se vuelve un componente crítico para sostener servicios de alta complejidad. Sin un suministro confiable, cualquier avance en equipamiento o ampliación edilicia queda limitado, lo que convierte a este tipo de inversiones en piezas centrales para el funcionamiento hospitalario.
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En ese marco, el Hospital Santa Teresita se posiciona como un caso representativo de cómo una obra inconclusa puede arrastrar consecuencias durante años. La corrección de ese déficit no solo mejora la operatividad interna, sino que también impacta en la calidad de atención que recibe la comunidad de Rawson y zonas cercanas.
Con la nueva subestación en marcha y las obras complementarias en camino, el hospital empieza a recuperar margen operativo y previsibilidad energética. Esa condición resulta indispensable para sostener servicios médicos complejos y para proyectar futuras mejoras sin las limitaciones que marcaron su funcionamiento durante más de una década.

















