
Nafta más “mezclada”: el Gobierno habilita un cambio para intentar contener los precios
Actualidad27/03/2026
Sergio BustosLa discusión por el precio de los combustibles sumó un nuevo capítulo con una decisión técnica que apunta a intervenir sin fijar valores directamente. En medio de una escalada sostenida en los surtidores, el Gobierno abrió la puerta a modificar la composición de las naftas como herramienta para contener aumentos.

El cambio quedó formalizado a través de la Resolución 79/2026 de la Secretaría de Energía, que introdujo ajustes en los parámetros de calidad permitidos para estos combustibles. La medida no obliga a las empresas, pero les da margen para redefinir cómo elaboran la mezcla final que llega al consumidor.


En concreto, la normativa habilita a que las refinadoras puedan incorporar hasta un 15% de bioetanol de manera voluntaria, siempre que respeten los estándares técnicos vigentes. Este punto marca una diferencia respecto del esquema anterior, que tenía límites más estrictos para ese componente.
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Desde el organismo explicaron que “la medida apunta a dar mayor flexibilidad a la industria y a amortiguar eventuales subas en el precio de los combustibles en surtidor, protegiendo al consumidor”. El foco está puesto en ofrecer herramientas indirectas para moderar el impacto del contexto internacional.
El ajuste técnico se apoyó en una modificación clave: el aumento del límite máximo de oxígeno permitido en las naftas, que ahora puede llegar al 5,6%. Este parámetro está directamente vinculado con la proporción de bioetanol en la mezcla, por lo que su actualización resultó necesaria para habilitar porcentajes mayores.
La posibilidad de usar más biocombustible implica, en los hechos, una menor dependencia del componente fósil derivado del petróleo. En un escenario de volatilidad global, esa alternativa aparece como una vía para equilibrar costos dentro de la cadena de producción.
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El contexto en el que se tomó la decisión explica buena parte de su alcance. En lo que va de marzo, la nafta súper en la Ciudad de Buenos Aires acumuló un aumento cercano al 15%, en sintonía con la suba del crudo a nivel internacional y el impacto de los conflictos en Medio Oriente.
Esa tendencia se arrastra desde hace meses. En el último año, los precios de los combustibles subieron en promedio 63,6%, muy por encima de la inflación general. El efecto se siente tanto en el bolsillo de los usuarios como en los costos logísticos de las empresas.
El Gobierno aclaró que la resolución no modifica el corte obligatorio vigente ni introduce cambios en el esquema del biodiesel, que ya contempla mezclas más altas en el gasoil. La intervención se concentra exclusivamente en el segmento de las naftas, donde la presión sobre los precios es más visible.
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En el mercado local, dominado por empresas como YPF y otras refinadoras, la decisión abre un margen de maniobra adicional. Cada compañía podrá evaluar si le conviene avanzar hacia mezclas con mayor proporción de bioetanol según sus costos y estrategias.
La apuesta oficial combina flexibilidad regulatoria con la expectativa de que el mercado absorba parte del impacto externo. “La adecuación técnica responde a que el contenido de oxígeno de las naftas está directamente vinculado con el porcentaje de bioetanol incorporado”, señalaron desde Energía al justificar la medida.
Por ahora, el efecto concreto en los surtidores dependerá de cómo respondan las empresas. La herramienta está disponible, pero su aplicación quedará sujeta a decisiones comerciales en un escenario todavía marcado por la incertidumbre internacional.














