El Gobierno aprobó el RIGI para un gasoducto de US$1.300 millones

Actualidad04/06/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

La obra conectará Vaca Muerta con Río Negro y abastecerá el proyecto de exportación de GNL de Southern Energy en el Golfo San Matías.

La iniciativa demandará una inversión de US$ 1.300 millones y permitirá abastecer los futuros proyectos de exportación de gas natural licuado (GNL). Foto gentileza.
La iniciativa demandará una inversión de US$ 1.300 millones y permitirá abastecer los futuros proyectos de exportación de gas natural licuado (GNL). Foto gentileza.

El Gobierno nacional aprobó el ingreso al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones del Gasoducto San Matías, una obra de infraestructura energética valuada en US$1.300 millones que buscará conectar la producción de Vaca Muerta con la costa atlántica de Río Negro. El proyecto apunta a garantizar el abastecimiento de gas para los futuros desarrollos de exportación de gas natural licuado en el Golfo San Matías.

El anuncio fue realizado por el ministro de Economía, Luis Caputo, quien destacó que la iniciativa permitirá ampliar la capacidad de transporte desde la cuenca neuquina hacia San Antonio Oeste. Según la información oficial, el ducto tendrá una capacidad de alrededor de 27 millones de metros cúbicos diarios y estará destinado al abastecimiento del proyecto de exportación impulsado por Southern Energy S.A., que ya había sido incorporado al RIGI.

La obra contempla la construcción del gasoducto Tratayén-San Antonio Oeste, una traza de 472,5 kilómetros que unirá uno de los principales polos productivos de Neuquén con la costa rionegrina. El objetivo es que el gas llegue hasta las instalaciones donde será procesado para su transformación en GNL y posterior venta a los mercados internacionales.

De acuerdo con las estimaciones difundidas por el Gobierno, el proyecto habilitaría exportaciones por unos US$2.500 millones anuales. Ese dato explica el peso estratégico de la obra dentro del plan oficial para convertir a Vaca Muerta en una plataforma exportadora de energía, con infraestructura capaz de sacar gas hacia destinos de mayor demanda global.


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El desarrollo estará a cargo de San Matías Pipeline y forma parte de un esquema más amplio liderado por Southern Energy, el consorcio integrado por Pan American Energy, YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG. La iniciativa busca completar una cadena que va desde la producción de gas en Neuquén hasta su licuefacción en la costa y su exportación por vía marítima.

El proyecto prevé la instalación de dos unidades flotantes de licuefacción en el Golfo San Matías. Las embarcaciones Hilli Episeyo y MKII tendrían una capacidad estimada de producción de 2,4 millones y 3,5 millones de toneladas anuales de GNL, respectivamente. Esas unidades serán las encargadas de procesar el gas que llegará desde Vaca Muerta a través del nuevo ducto.

Desde el punto de vista técnico, la infraestructura fue diseñada para transportar hasta 28 millones de metros cúbicos diarios de gas natural. El trazado utilizará caños de acero al carbono de 36 pulgadas de diámetro, enterrados a casi un metro de profundidad a lo largo del recorrido, con sistemas de medición, válvulas de seccionamiento y equipos de control para garantizar una operación segura.

Una de las obras complementarias más relevantes será la construcción de una planta compresora en Allen, que permitirá elevar la presión del sistema y asegurar el transporte del gas hacia San Antonio Oeste. La instalación contará con tres equipos bajo configuración 2+1, impulsados por turbinas a gas, y ocupará un predio de aproximadamente 260 por 140 metros.


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El recorrido del gasoducto atravesará áreas hidrocarburíferas, zonas rurales y sectores productivos de Río Negro. Buena parte del trazado se desarrollará en paralelo al oleoducto Vaca Muerta Oil Sur, actualmente en construcción, lo que permitiría aprovechar corredores ya vinculados al desarrollo energético y reducir nuevas intervenciones territoriales.

El cronograma previsto contempla una construcción de aproximadamente 24 meses. El inicio de los trabajos está proyectado para mayo de 2026 y la finalización para abril de 2028. Durante la etapa de obra se estima la contratación de unos 1.500 trabajadores, con impacto directo en la actividad regional y en la demanda de servicios asociados.

Una vez operativo, el Gasoducto San Matías será una pieza central para la exportación de gas neuquino. Su función no será abastecer el mercado residencial ni industrial tradicional, sino alimentar un sistema dedicado a la producción de GNL, una diferencia que lo ubica dentro de una nueva generación de infraestructura energética orientada al comercio exterior.

La aprobación del proyecto se conoció junto con otro ingreso al RIGI: la segunda etapa del proyecto de litio Sal de Oro, desarrollado por la compañía surcoreana Posco en Salta y Catamarca. Esa iniciativa contempla una inversión de US$547 millones y una producción anual estimada de 23.000 toneladas de carbonato de litio, con potencial para generar exportaciones superiores a los US$300 millones por año.

Con estas incorporaciones, el Gobierno busca mostrar al RIGI como una herramienta para atraer inversiones de gran escala en sectores estratégicos. En el caso del Gasoducto San Matías, la apuesta combina infraestructura, energía y comercio exterior: llevar el gas de Vaca Muerta hasta el Atlántico para convertirlo en GNL y abrir una nueva fuente de divisas para la Argentina.

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