
La tumba de una modelo apareció profanada meses después del femicidio: hallaron el cuerpo sin cabeza
Actualidad29/03/2026
REDACCIÓNEl caso de la modelo asesinada por su ex en Milán sumó otro golpe brutal: al intentar mover el féretro, hallaron el cuerpo sin cabeza.

El traslado del féretro de Pamela Genini hacia su lugar de descanso definitivo destapó un nuevo frente en un caso que ya arrastraba una carga enorme de violencia. Empleados del cementerio advirtieron que el ataúd no cerraba bien y que tenía tornillos flojos, una anomalía suficiente para frenar el procedimiento y dar aviso a las autoridades. Cuando el cajón fue abierto, apareció el dato que alteró por completo la investigación: la cabeza de la joven ya no estaba.
La escena no quedó reducida a una sospecha difusa ni a una versión sin respaldo pericial. Los investigadores detectaron que el ataúd había sido sellado con silicona fresca, un elemento que, según la cobertura citada, refuerza la hipótesis de una intervención reciente sobre el cuerpo. Ese detalle empujó a la policía a leer lo sucedido como una maniobra deliberada y no como un daño viejo o accidental.


OTRAS NOTICIAS:
La pesquisa tomó desde el principio una dirección específica. La policía italiana sospecha que en la profanación participaron al menos tres o cuatro personas, aunque por ahora no trascendieron motivos concretos para explicar por qué fue robada la cabeza. En paralelo, el caso quedó encuadrado como “profanación de cadáver” y “robo de restos humanos”, delitos que en Italia pueden alcanzar penas de hasta siete años de prisión.
El nuevo episodio cobra todavía más peso por el tiempo transcurrido y por el estado previo de la causa. El cuerpo de Genini llevaba cinco meses en el cementerio desde su asesinato, ocurrido en octubre pasado, cuando apareció esta alteración en el féretro. La investigación, entonces, ya no gira solo sobre el crimen original, sino también sobre quiénes decidieron volver sobre los restos de una mujer cuya muerte seguía abierta en la memoria pública italiana.
OTRAS NOTICIAS:
La reconstrucción del femicidio ya había dejado un cuadro de extrema violencia. Según la investigación citada, Gianluca Soncin, empresario de 52 años y exnovio de Pamela, la atacó en el balcón de su departamento en Milán después de acosarla y de insistir para retomar la relación. La autopsia determinó que la víctima recibió más de 24 puñaladas, y los investigadores creen que el agresor entró al domicilio con un juego de llaves que todavía conservaba.
En las horas previas al ataque, Genini ya había dejado asentado su miedo en una conversación con una amiga. La frase que recupera la nota original funciona como una señal previa del nivel de amenaza con el que convivía: “Tengo miedo. Este tipo está completamente loco… No sé qué hacer”. Ese mensaje suma una dimensión personal y urgente a un caso que, con el paso de los meses, siguió acumulando violencia incluso después de la muerte.
OTRAS NOTICIAS:
El expediente también incorporó el relato de quienes escucharon el ataque desde cerca. Vecinos de la zona oyeron los gritos de auxilio de Pamela, pero cuando la policía llegó ya no había margen para asistirla. Después de matarla, Soncin intentó quitarse la vida cortándose el cuello, sobrevivió y quedó detenido, acusado de acoso y homicidio.
La figura de Genini excedía el hecho policial que terminó por envolverla. La nota señala que tenía 29 años, trabajaba como modelo, había pasado por la televisión italiana y además era fundadora de una marca de trajes de baño. Esa combinación de perfil público, emprendimiento propio y exposición mediática explica también por qué el caso volvió a escalar con tanta fuerza cuando se conoció la profanación.
Ahora la causa quedó partida en dos planos que se conectan entre sí. Por un lado, sigue pesando el femicidio atribuido a su exnovio; por el otro, aparece una nueva investigación sobre la manipulación reciente del cadáver y el robo de una parte del cuerpo dentro del cementerio. Lo que las autoridades necesitan resolver ya no pasa solo por el crimen de octubre, sino también por cómo fue posible vulnerar el lugar donde descansaban sus restos sin que nadie lo advirtiera a tiempo.















