
Apartaron a un jefe de Seguridad Vial después de chocar alcoholizado en Ruta 7
Policiales30/03/2026
REDACCIÓNSergio Casagrande, que estaba al frente del área de Seguridad Vial, manejaba con 1,51 gramos de alcohol en sangre cuando impactó contra un guardarraíl.

El dato más incómodo del caso no pasa sólo por el choque, sino por el cargo que ocupaba el conductor al momento del hecho. Sergio Casagrande, jefe del área de Seguridad Vial de Cipolletti, fue apartado de la fuerza después de protagonizar un siniestro vial con alcoholemia positiva en Río Negro. La decisión abrió de inmediato un frente administrativo y contravencional sobre un episodio que golpea de lleno en el corazón de una función ligada justamente al control del tránsito.
La medida se tomó luego de que las autoridades confirmaran que el policía circulaba con 1,51 gramos de alcohol por litro de sangre. Ese nivel fue constatado tras el choque y terminó por sellar el cuadro que derivó en su desplazamiento. La situación adquiere otra dimensión por el rol que desempeñaba dentro de la estructura policial, ya que no se trataba de un agente ajeno al área, sino del responsable de una jefatura vinculada con la seguridad en rutas y calles.


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El siniestro ocurrió en la madrugada del domingo sobre la Ruta 7, a la altura de calle 3. Allí, Casagrande manejaba un Suzuki Fun blanco cuando impactó contra un guardarraíl. La escena activó la intervención de las autoridades, que llegaron al lugar y empezaron a reconstruir lo sucedido a partir del estado en que se encontraba el conductor.
Fue en ese momento cuando se advirtió que el jefe policial estaba en estado de ebriedad. A partir de esa constatación, se le realizó el test de alcoholemia correspondiente. El resultado confirmó que había manejado con una cantidad de alcohol en sangre muy por encima de cualquier parámetro compatible con una tarea ligada al control vial.
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La gravedad institucional del caso se profundiza porque el episodio no quedó encerrado en una falta personal fuera de servicio sin consecuencias posteriores. El hombre estaba identificado como jefe del área de Seguridad Vial de Cipolletti, una dependencia que tiene entre sus funciones intervenir sobre infracciones, prevención y control del tránsito. Por eso el choque no sólo produjo un expediente por alcoholemia y siniestro, sino también un fuerte costo interno dentro de la fuerza.
Después del test, Casagrande fue derivado al Hospital Centenario para realizar los controles médicos correspondientes. Sin embargo, el episodio sumó otro tramo llamativo cuando los efectivos fueron a tomarle declaración. Allí les informaron que el jefe policial ya se había retirado del centro de salud sin recibir el alta médica.
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Ese movimiento agregó una nueva irregularidad dentro de un caso que ya venía cargado de tensión. No se trató únicamente de un choque contra un guardarraíl con alcoholemia positiva, sino también de una secuencia posterior que quedó incompleta desde el punto de vista médico y procesal. La salida del hospital antes del alta dejó otro elemento bajo observación en el marco de la actuación abierta.
Con todos esos antecedentes ya sobre la mesa, las autoridades resolvieron apartarlo de su cargo. La decisión no esperó una definición más larga ni una revisión posterior de rutina, sino que llegó una vez conocido el conjunto de circunstancias del hecho. Al mismo tiempo, se pusieron en marcha actuaciones administrativas internas y también contravencionales, lo que confirma que el caso tendrá recorrido tanto dentro como fuera de la estructura policial.
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La figura de Casagrande quedó así expuesta en una contradicción difícil de disimular. El responsable de un área dedicada a la seguridad vial terminó involucrado en un choque con alto nivel de alcohol en sangre sobre una ruta provincial. Esa sola colisión entre función y conducta explica por qué el hecho no fue leído como un episodio menor ni como un incidente aislado.
El apartamiento ya marca una consecuencia directa sobre su situación dentro de la fuerza, pero el caso todavía no cerró. Quedan abiertas las actuaciones internas y las derivaciones contravencionales surgidas después del choque en la Ruta 7. Lo que sigue ahora no pasa por reconstruir si hubo o no una infracción grave, porque eso ya quedó expuesto, sino por determinar el alcance final de las sanciones que pueden recaer sobre un jefe policial que terminó apartado después de manejar borracho.
Fuente: NA.
















