
La violencia en las aulas crece: 3 de cada 10 alumnos admite haber agredido
Enfoques31/03/2026
REDACCIÓNLos datos se conocen tras el crimen en Santa Fe y muestran un escenario donde la escuela enfrenta conflictos cada vez más complejos.

El dato expone una realidad que ya no queda encerrada dentro del aula: 3 de cada 10 estudiantes reconoce haber agredido a un compañero en el último año. La cifra surge de estudios recientes y vuelve a poner en primer plano la violencia escolar.
El tema tomó mayor visibilidad tras el asesinato de un alumno en Santa Fe, un hecho que volvió a instalar preguntas sobre lo que ocurre dentro de las escuelas y la capacidad del sistema para intervenir a tiempo.


Los números reflejan un escenario más amplio. “Más de la mitad presenció agresiones entre pares en el último año”, lo que muestra que la conflictividad no es aislada, sino parte de la cotidianeidad en muchos establecimientos.
El problema atraviesa distintas formas. Además de las agresiones directas, los estudios señalan que una proporción significativa de estudiantes se siente discriminada o expuesta a situaciones de bullying.
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En ese sentido, también se advierte que 6 de cada 10 chicos de sexto grado fueron víctimas de agresiones o acoso, lo que evidencia un impacto extendido en edades tempranas.
Especialistas coinciden en que la escuela no genera estos conflictos, pero sí los recibe. Las tensiones sociales, económicas y familiares se trasladan al ámbito educativo y se expresan en el vínculo entre estudiantes.
Desde la experiencia docente, el problema se complejiza por el contexto. Se describen estudiantes con dificultades para dormir, alimentarse o sostener rutinas, lo que influye en la convivencia y el clima escolar.
A eso se suma la sobrecarga del sistema educativo. Las escuelas no solo enseñan, sino que también contienen situaciones sociales que exceden lo pedagógico y que muchas veces no encuentran respuesta en otras áreas del Estado.
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En ese marco, los equipos directivos y docentes dedican gran parte de su tiempo a gestionar conflictos. Esto impacta directamente en la tarea educativa y en la capacidad de planificación dentro de las instituciones.
El debate también incluye las condiciones laborales de los docentes. La necesidad de múltiples trabajos y el desgaste profesional aparecen como factores que inciden en la dinámica escolar.
Otro punto señalado es el rol de las familias. La falta de tiempo o la presión económica dificultan la participación en la vida escolar, lo que reduce los espacios de acompañamiento en situaciones de conflicto.
A pesar del escenario, los especialistas advierten que los episodios más extremos no representan la totalidad de la vida escolar. La mayoría del tiempo transcurre con normalidad, aunque los casos graves generan un fuerte impacto.
El desafío sigue siendo cómo responder a un fenómeno que combina múltiples factores. La violencia en las aulas no aparece como un hecho aislado, sino como parte de una trama social más amplia que atraviesa a toda la comunidad educativa.














