Salud mental en alerta silenciosa: aumenta la necesidad y falta acceso

Enfoques30/03/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

Un informe nacional advierte sobre dificultades para recibir atención en salud mental. Jóvenes y sectores con menos recursos concentran mayor riesgo.

El 6,5% de la población argentina enfrenta riesgo de un trastorno mental
El 6,5% de la población argentina enfrenta riesgo de un trastorno mental

Hablar con alguien cercano aparece como la primera respuesta ante el malestar emocional para una parte importante de la población. Sin embargo, cuando la necesidad requiere atención profesional, el acceso se vuelve un obstáculo concreto para miles de personas en Argentina.

Un relevamiento de la Universidad de Buenos Aires detectó que solo el 29,15% de los participantes está en tratamiento psicológico, mientras que entre quienes no lo están, más de la mitad considera que lo necesita pero no puede acceder. La limitación económica aparece como el principal factor, en un escenario donde el cuidado de la salud mental queda condicionado por las posibilidades individuales.

El estudio, elaborado sobre una muestra de más de 2.200 personas, también advierte que el 6,5% de la población presenta riesgo de desarrollar un trastorno mental, una cifra que vuelve a ubicar el tema en el centro de las preocupaciones sociales.


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La desigualdad atraviesa de manera directa el mapa del malestar psicológico. Los datos muestran que quienes se perciben dentro de niveles socioeconómicos más bajos y los grupos más jóvenes presentan mayor vulnerabilidad frente a la ansiedad, la depresión y el riesgo suicida. En ese sentido, el informe sintetiza que “A menor nivel socioeconómico y menor edad, mayor ansiedad y depresión.”

El problema no se limita únicamente al acceso a tratamientos. El descanso aparece como otra dimensión alterada: más de la mitad de las personas encuestadas reconoce dificultades para dormir, lo que incide directamente en el equilibrio emocional. A su vez, la insatisfacción en la vida sexual y la percepción de crisis personales o económicas refuerzan un cuadro de malestar extendido.

El contexto económico se instala como uno de los factores más influyentes. Más del 55% de los participantes menciona atravesar una crisis económica, y el informe advierte que estas situaciones actúan como disparadores de estrés y afectan la salud mental de forma sostenida. La relación entre ingresos, estabilidad y bienestar psíquico aparece cada vez más marcada.

En paralelo, el uso intensivo de tecnologías también se vincula con este escenario. Prácticamente la totalidad de los encuestados utiliza redes sociales y una proporción creciente recurre a herramientas de inteligencia artificial. Dentro de ese grupo, se detectan mayores niveles de sufrimiento psicológico en comparación con quienes no las usan con frecuencia.


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El informe también identifica diferencias en las estrategias de afrontamiento. Mientras una parte de la población busca apoyo en vínculos cercanos, otra recurre a profesionales o a la actividad física, que aparece como un factor protector frente a la ansiedad y la depresión. En contraste, el consumo de alcohol y drogas se asocia a un incremento del malestar emocional.

Otro dato relevante es la magnitud de las crisis personales. Más de la mitad de los encuestados afirma atravesar una crisis vital, lo que refleja un estado de inestabilidad que no se limita a un grupo puntual. Este panorama se complementa con tensiones familiares y preocupaciones económicas que se acumulan y profundizan el cuadro general.

El relevamiento plantea además un desafío para las políticas públicas. La combinación entre alta demanda de atención, dificultades de acceso y nuevos hábitos vinculados a la tecnología configura un escenario donde las respuestas actuales resultan insuficientes para abordar la dimensión del problema.

Los investigadores advierten que “las crisis económicas actúan como un factor de estrés relevante y se asocian consistentemente con efectos negativos en la salud mental”, lo que refuerza la necesidad de intervenir no solo desde el sistema sanitario, sino también desde políticas sociales más amplias.

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