
Origen y significado: Misas, procesiones y vigilia así vive Argentina este domingo de Ramos
Enfoques28/03/2026
REDACCIÓNLa celebración del Domingo de Ramos mezcla liturgia, costumbres familiares y comidas de vigilia en una de las fechas más masivas del calendario católico.

Los ramos vuelven a aparecer en las puertas de las iglesias, en las manos de las familias y también sobre las mesas donde ya empieza a respirarse otro ritmo. Este domingo 29 de marzo, el calendario católico marca en Argentina una de sus celebraciones más concurridas, una jornada que abre la Semana Santa con un gesto simple pero cargado de sentido popular: llevar una rama para bendecirla y volver a casa con ella. No se trata solo de una misa más, sino de una fecha que mezcla ceremonia, costumbre y vida cotidiana.
La escena más conocida suele empezar incluso antes de entrar al templo. Los fieles llegan con ramos de olivo, palma o laurel, muchas veces comprados en la puerta de la parroquia y otras armados en familia con plantas del jardín o del barrio, y la celebración arranca con una bendición fuera de la iglesia, en el atrio o directamente sobre la calle. Desde ahí nace una pequeña procesión que avanza hacia el interior del templo y convierte a la entrada en parte central del rito.


OTRAS NOTICIAS:
Ese movimiento inicial no queda reducido a una postal pintoresca ni a una costumbre repetida por inercia. Durante la celebración se lee el Evangelio de la entrada de Jesús en Jerusalén y, ya dentro de la misa, se proclama la Pasión de Cristo, con el color rojo como señal litúrgica de que la mirada ya se posa sobre el sufrimiento y la muerte de Jesús, y no solamente sobre la entrada triunfal. Ahí aparece el rasgo más singular de esta fecha: empieza con un gesto festivo, pero enseguida empalma con el tramo más intenso del calendario religioso.
Fuera del templo, la celebración sigue viviendo durante meses en los hogares. En muchas casas, los ramos bendecidos no se descartan ni se olvidan, sino que se guardan detrás de una cruz, cerca de una imagen religiosa, en el living o incluso en la puerta, como una señal de protección y de memoria de la fe. Esa permanencia doméstica hace que el Domingo de Ramos no termine con la misa: queda colgado en una pared, apoyado en un rincón o visible en la entrada durante todo el año.
OTRAS NOTICIAS:
También por eso la jornada suele desbordar el ámbito parroquial y tomar la calle. En ciudades y pueblos se organizan procesiones más largas, con familias, chicos y cantos, y la ceremonia adopta una forma pública que marca de manera visible el inicio de la Semana Santa. No es casual que se trate de una de las celebraciones más masivas del año dentro de la Iglesia católica: convoca a practicantes habituales, a quienes vuelven para fechas especiales y a grupos familiares enteros que encuentran en ese día una tradición compartida.
En el plano más íntimo también aparece otro rito, menos visible pero igual de arraigado. Muchas familias reemplazan el ramo del año anterior por el nuevo y al viejo no lo tiran de cualquier manera: suelen quemarlo o descartarlo con respeto, sin mezclarlo con la basura común. Esa costumbre muestra que la rama bendecida conserva un valor simbólico particular y que, aun en los gestos más pequeños, el día sostiene una densidad propia.
OTRAS NOTICIAS:
En la mesa, el Domingo de Ramos no tiene un plato exclusivo que lo identifique de punta a punta del país, pero sí funciona como una bisagra. Desde ese fin de semana, muchas familias empiezan a entrar en modo vigilia, con menos carne roja y más presencia de pescado o preparaciones sencillas ligadas a la tradición de Semana Santa. La fecha, entonces, también se siente en la cocina, aunque no lo haga a través de una receta única sino por un cambio de hábitos que se vuelve reconocible.
Entre las comidas que más aparecen en esos días están el filet de merluza, otras variedades de pescado como corvina o salmón, las empanadas de vigilia de atún y la tarta pascualina, una preparación muy asociada a familias de tradición italiana. A eso se suman arroces con calamares, tartas de atún, guisos o cazuelas con pescado y mariscos, siempre con variaciones que dependen de la región y también del bolsillo. La cocina de esta fecha no responde a una única receta, pero sí a una lógica compartida que atraviesa gran parte del país.
OTRAS NOTICIAS:
A medida que avanza la semana, además, empiezan a ganar lugar los sabores más ligados a Pascua, como la rosca, los bizcochos y, más cerca del cierre, los huevos de chocolate. Por eso el Domingo de Ramos no se deja leer solo como una ceremonia religiosa ni solamente como una costumbre familiar: funciona como una puerta de entrada a varios días en los que la fe, la calle, la casa y la comida vuelven a encontrarse. Ahí está buena parte de su fuerza y también de su vigencia.
















