
Especialistas advierten sobre la importancia de los controles y explican por qué un zumbido persistente no debe naturalizarse.

Un síntoma que suele minimizarse puede esconder una alteración que requiere evaluación médica. En Puerto Madryn, profesionales de la audición advierten que los zumbidos en el oído, muchas veces considerados “normales”, pueden ser el primer indicio de un problema que necesita diagnóstico.
En diálogo con el programa Modo 17, la licenciada en fonoaudiología María Florencia García explicó que este tipo de molestias, conocidas como acúfenos, deben ser atendidas con estudios específicos. La consulta surgió a partir de un oyente que describió un ruido constante en uno de sus oídos.


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La especialista fue clara respecto del primer paso a seguir: “Lo ideal es que primero haga la visita con el otorrinolaringólogo para que haga el examen clínico”, señaló. Ese control inicial permite descartar causas físicas o patologías asociadas antes de avanzar en otros estudios.
En caso de confirmarse el síntoma, el paciente deberá realizar una evaluación más detallada. García explicó que uno de los estudios centrales es la medición del sonido percibido. “Le va a pedir la acufenometría, que es la medición de este sonido”, detalló.
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Ese procedimiento permite identificar características precisas del zumbido, como su frecuencia y volumen. Según la especialista, esos datos resultan clave para orientar el diagnóstico: “Encontramos el sonido más parecido, lo describimos en frecuencia y en volumen para que el doctor sepa bien cuál es la causa”.
Los acúfenos pueden presentarse de distintas maneras, lo que también condiciona el tratamiento. En algunos casos son permanentes, mientras que en otros aparecen de forma intermitente. Esa variabilidad obliga a un análisis individual para cada paciente.
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Más allá de este síntoma puntual, la profesional insistió en la importancia de los controles auditivos regulares, especialmente en determinadas etapas de la vida. En niños, por ejemplo, muchas molestias no se expresan de manera clara y solo pueden detectarse a través de revisiones médicas.
En ese sentido, recordó la relevancia de los controles pediátricos, donde pueden aparecer hallazgos inesperados. Situaciones aparentemente menores pueden derivar en complicaciones si no se detectan a tiempo, incluso sin síntomas visibles.
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También explicó que los cambios de estación pueden influir en la salud auditiva, especialmente en personas que utilizan audífonos. La variación de temperatura y humedad puede favorecer la acumulación de cerumen y afectar el funcionamiento de los dispositivos.
García señaló que quienes usan audífonos requieren cuidados específicos: “Presentan una pequeña obstrucción, porque estamos poniendo algo en el conducto”, lo que genera condiciones que demandan mantenimiento periódico.
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En ese marco, subrayó que los equipos auditivos no son definitivos ni estáticos. Requieren controles, calibraciones y seguimiento profesional para asegurar su correcto funcionamiento a lo largo del tiempo.
La especialista también destacó la importancia de contar con atención local para este tipo de tratamientos. La cercanía con el profesional facilita los ajustes necesarios y evita complicaciones en el uso de los dispositivos.


















