
Marcos Ponce mostró en #LA17 cómo Bahía de los Palos pasó de tener seis metros de agua a quedar seca en pocos meses por la falta de nieve.

Un ciprés de casi cinco metros que permanecía cubierto por el agua ahora puede rodearse a pie en Bahía de los Palos, dentro del Parque Nacional Los Alerces. Meses atrás, Marcos Ponce buceaba alrededor del mismo árbol bajo una columna de aproximadamente seis metros. La comparación muestra uno de los cambios más abruptos registrados en el embalse Amutui Quimey.
Ponce, buzo deportivo y fotógrafo subacuático de Esquel, relató la experiencia durante una entrevista con #LA17. El video que difundió divide la pantalla para mostrar el mismo sector con agua y completamente seco. “Donde hace unos meses habíamos buceado, hoy no queda agua”, describió al explicar por qué las imágenes alcanzaron una amplia repercusión.



La cota del embalse se encuentra cerca de 20 metros por debajo del nivel que debería registrar, de acuerdo con la información consultada por el fotógrafo antes de publicar el material. La magnitud del descenso supera las variaciones habituales que observa desde hace años en sus recorridos. Ponce sostuvo que nunca había documentado una modificación semejante en un período tan corto.
La reducción tampoco responde únicamente al funcionamiento estacional de la represa. Amutui Quimey abastece a la central hidroeléctrica Futaleufú y sus niveles pueden variar según la demanda energética, pero el descenso actual presenta otra dimensión. La falta de nieve durante dos inviernos consecutivos aparece como el principal factor señalado para explicar la escasez de agua.
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El embalse es artificial y surgió durante la década de 1970 a partir de la unión de varios lagos. Su creación dejó sectores boscosos debajo de la superficie, cuyos troncos todavía forman parte del paisaje subacuático. La bajante permitió que árboles antes sumergidos reaparecieran sobre un suelo que hasta hace poco era utilizado para bucear.
Ponce regresó al sitio después de que un alumno de una muestra fotográfica le comentara el estado actual de la bahía. Para registrar la diferencia, buscó los mismos árboles que había marcado durante inmersiones anteriores y repitió las tomas desde posiciones similares. “Hoy me saqué fotos caminando alrededor de ese ciprés”, contó sobre uno de los puntos donde antes necesitaba equipo de buceo.
El último registro bajo el agua corresponde al otoño de 2026, cuando todavía era posible ingresar al sector sin dificultades. Las imágenes previas también muestran que la zona conservaba niveles adecuados durante otros momentos del año, incluido el invierno. El contraste descarta que se trate solamente de una bajante ordinaria asociada con la estación.
La escasez de precipitaciones nivales afecta a toda la cuenca cordillerana. Los lagos reciben buena parte de su aporte del deshielo, por lo que una menor acumulación invernal reduce el agua disponible durante la primavera y el verano. A ese proceso se suman temporadas cálidas más extensas, temperaturas elevadas y ambientes cada vez más secos.
El impacto no queda limitado al paisaje de Los Alerces. Menores reservas comprometen la generación hidroeléctrica, el abastecimiento urbano y los caudales que recorren otras partes de Chubut. Ponce vinculó la situación con la reducción que también se observa en el río Chubut, cuya disponibilidad resulta determinante para las localidades del Valle y la costa provincial.
La combinación entre poca nieve y mayor consumo anticipa dificultades para los meses cálidos. Esquel ya debió aplicar planes de contingencia para administrar el agua potable durante períodos anteriores. “Esto es un aviso de que el próximo verano va a haber menos agua y va a ser más calor”, señaló el entrevistado.
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La sequedad del ambiente también incrementa las condiciones favorables para los incendios forestales. Una temporada con menos nieve deja suelos, pastizales y bosques con menor humedad antes de la llegada del verano. Ese cuadro obliga a pensar la disponibilidad de agua junto con la prevención de incendios y la capacidad de respuesta ante emergencias.
La Hidroeléctrica Futaleufú monitorea diariamente el comportamiento del embalse, aunque todavía no existe una proyección precisa sobre su recuperación. La restitución del nivel dependerá de la cantidad y continuidad de las nevadas, además del manejo del recurso durante los próximos meses. “No hay tampoco estudios de trazabilidad para ver cuándo se va a poder recuperar el nivel”, explicó Ponce.
El buzo desarrolla desde hace años un trabajo amateur de fotografía subacuática en ambientes de agua dulce. Recorrió sitios de Chubut, Río Negro, Neuquén, Santa Cruz y Tierra del Fuego, e incluso realizó experiencias debajo del hielo. Su archivo permite observar lagos y lagunas desde una perspectiva poco frecuente, pero también comparar transformaciones que no siempre resultan visibles desde la costa.
La viralización convirtió ese registro personal en un documento sobre la pérdida de agua. Ponce consideró valioso que las imágenes vuelvan a instalar una discusión que excede las restricciones estivales o las multas por derroche. La recuperación dependerá de las precipitaciones, pero el límite operativo llegará antes si la provincia entra al próximo verano con menos reservas, mayor demanda y una cuenca todavía debilitada.















