
Orcas, tiburones y ciencia: Juan "Orca Man" López explicó qué ocurre en el mar
Enfoques21/07/2026
REDACCIÓNEl especialista habló en #LA17 sobre el video de Playa Canteras, las conductas observadas en Portugal y las charlas abiertas del Ecocentro.

Un animal con apariencia de tiburón nadó cerca de la superficie en Playa Canteras y quedó registrado por un dron que buscaba imágenes de ballenas. Juan Carlos López consideró probable que la filmación sea auténtica, aunque evitó confirmar su origen sin un análisis directo del material. La presencia de estos peces en el Golfo Nuevo, explicó, forma parte de la dinámica natural del ambiente marino.
El investigador y divulgador conocido como “Orca Man” abordó el episodio durante una entrevista con modo 17 por #LA17. “Es muy probable que haya sido la presencia real de un tiburón”, señaló, al recordar que estos animales habitan gran parte de los mares del mundo. También aclaró que el ejemplar no representaría, por su sola cercanía, una amenaza para las ballenas que permanecen en la zona.


López relató que durante su etapa como guardafauna en Punta Norte observó un tiburón de tamaño considerable desplazarse lentamente frente a una colonia de lobos marinos. Los animales permanecieron tranquilos y no alteraron su comportamiento. Aquella experiencia le permitió explicar que una aparición cercana a la costa no debe interpretarse automáticamente como una situación de ataque.
Los registros sobre fauna marina muestran, de todos modos, interacciones entre tiburones y otros animales. López recordó un ballenato que apareció muerto con pequeñas marcas de dientes y un elefante marino que presentaba una mordida en uno de los extremos de la cola. En ninguno de esos casos pudo atribuirse al tiburón la muerte del animal observado.
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Las marcas también permiten diferenciar las especies involucradas. Los tiburones dejan una sucesión de perforaciones con forma semicircular, mientras las orcas producen un desgarro particular por la separación entre sus dientes. “A la mordida de una orca le llamamos rastrillo”, explicó López al describir el patrón que queda sobre la piel.
La aparición en Playa Canteras abrió una conversación más amplia sobre los prejuicios construidos alrededor de los grandes depredadores. El especialista sostuvo que el cine y las publicaciones sensacionalistas instalaron una imagen del tiburón asociada casi exclusivamente con el peligro. Esa representación suele ocultar su función como regulador de otras poblaciones dentro del ecosistema.
López afirmó durante la entrevista que cada año se matan alrededor de 100 millones de tiburones para extraer principalmente sus aletas. Los animales son subidos a embarcaciones, mutilados y arrojados nuevamente al mar, donde mueren porque ya no pueden nadar. “Es necesario protegerlos porque son uno de los eslabones más importantes del ecosistema marino”, remarcó.
Las orcas atravesaron un cambio similar en la percepción pública. Décadas atrás eran presentadas como “ballenas asesinas” y algunos sectores temían que hablar de ellas perjudicara la llegada de visitantes. Hoy ocupan un lugar central en la promoción turística de Península Valdés y despiertan interés entre residentes, científicos y viajeros.
Esa modificación no ocurrió solamente por las imágenes de acercamientos o ataques intencionales sobre lobos marinos. La divulgación científica permitió explicar que la orca es el delfín más grande conocido, posee estructuras sociales complejas y transmite conductas entre integrantes de un grupo. López atribuyó parte de ese cambio a la circulación de información verificable y alejada del miedo.
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Las investigaciones recientes incorporaron comportamientos todavía difíciles de interpretar. En distintas regiones se documentaron más de 40 casos de orcas que acercaron peces u otros alimentos a personas y embarcaciones. Los animales dejaron la comida flotando y permanecieron cerca, aparentemente atentos a la reacción humana.
La explicación permanece abierta porque ese gesto puede responder a curiosidad, juego, aprendizaje o una forma de intercambio. “Todavía hay que ver realmente por qué causa lo hacen”, reconoció López. La capacidad de imitación dentro de los grupos permite que una acción iniciada por un ejemplar sea repetida después por otros.
Otro fenómeno estudiado ocurre frente a Portugal, donde algunos grupos muerden los timones de veleros de entre siete y catorce metros. Los daños provocaron el hundimiento de varias embarcaciones, aunque no se registraron personas heridas. Las hipótesis incluyen una conducta de juego, la atracción por el movimiento del timón o la propagación de una respuesta iniciada después de una interacción negativa con seres humanos.
Los guardacostas recomiendan reducir la marcha, bajar las velas, detener el motor y evitar movimientos bruscos ante un encuentro. López contó que recibió el correo de un capitán que evaluaba utilizar una bengala o un bichero contra las orcas. El especialista descartó esa posibilidad, advirtió sobre el peligro de provocar una reacción defensiva y le indicó que consultara a las autoridades marítimas.
La respuesta de los guardacostas coincidió con esas recomendaciones y prohibió cualquier ataque contra los animales. El navegante volvió a comunicarse con López para agradecerle la advertencia, ya que una agresión también podría haber derivado en consecuencias legales. El episodio mostró cómo una reacción impulsada por el temor puede incrementar el riesgo para las personas, la embarcación y las orcas.
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Las historias formarán parte de las charlas que López brinda durante las vacaciones de invierno en el Ecocentro de Puerto Madryn, los miércoles y viernes a las 17. Los encuentros incluyen fotografías, conductas registradas en la Patagonia y resultados de investigaciones internacionales. El contenido se modifica según las edades, las preguntas y los conocimientos del público que llega cada día.
Niños y jóvenes ocupan un lugar destacado en esas actividades. Algunos realizan dibujos durante las exposiciones, otros llevan libros para pedir una firma y varios consultan sobre carreras vinculadas con la Biología. López contó que lectores de sus primeras publicaciones le dijeron años después que eligieron esa formación motivados por sus relatos sobre la fauna marina.
El especialista recibe consultas al finalizar cada presentación y responde únicamente cuando cuenta con información suficiente. “Si tengo la respuesta, yo la respondo; si no, digo: ‘No lo sé, no puedo saber todo’”, afirmó. Ese límite propone una relación con la naturaleza basada en evidencia y deja pendiente una tarea concreta: reemplazar el miedo automático por conocimiento antes de intervenir sobre los animales.














