
De Lima a Buenos Aires, la historia de Emily, la joven que encontró en Argentina su lugar
Enfoques26/03/2026
REDACCIÓNEmily tiene 25 años, nació en Lima y hoy divide su vida entre lo que dejó en Perú y lo que construyó en Argentina. Su historia no empieza en la Patagonia, pero se encuentra en Puerto Madryn de vacaciones y con una una postal que sintetiza todo ese recorrido: viaje, descubrimiento y una sensación de pertenencia que no esperaba.

Su llegada al país no fue casual. Respondió a una decisión que venía madurando desde joven, atravesada por un contexto complejo en su país de origen. La búsqueda de una mejor formación en todo sentido y de nuevas oportunidades fue el motor que la empujó a cruzar fronteras siendo apenas una adolescente.
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“Argentina tenía un buen nombre en el sentido social, y el nivel académico era bastante superior al de mi país”, contó sobre los motivos que la llevaron a elegir este destino para continuar sus estudios. Con esa idea en mente, llegó a Buenos Aires sin haber estado nunca antes en el país.
El primer impacto fue inmediato, aunque no por lo que muchos imaginarían. No fueron solo las oportunidades o la universidad, sino detalles cotidianos los que le marcaron la diferencia. “Me impresionó mucho lo alto de los edificios… y el sistema de transporte, bastante ordenado, rápido y eficiente”, recordó.
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Instalarse no fue sencillo. Dejar la familia, adaptarse a otra cultura y empezar de cero implicó un proceso personal profundo. Aunque ya estaba acostumbrada a mudanzas dentro de Lima, el cambio de país fue otra cosa. “El cambio cultural fue bastante abrupto”, reconoció.
Sin embargo, en ese proceso también encontró aspectos que la hicieron sentirse cómoda. La cercanía en el trato, la forma de vincularse y ciertos códigos sociales fueron clave, “acá uno ingresa a un local de cualquier rubro y te reciben con un ‘hola, ¿cómo estás?’ y te responden, eso me encantó, sinceramente no estaba acostumbrada aunque vengo de la capital de un país”, dijo al comparar con su experiencia en Perú.
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Mientras avanzaba en su carrera de Educación Física, Emily también fue construyendo su independencia. Trabajó como moza y luego logró insertarse en su área, dando clases de vóley. Esa combinación entre estudio y trabajo le permitió sostenerse y, al mismo tiempo, integrarse a una dinámica social completamente nueva.
Con el tiempo, su historia empezó a replicarse en su propia familia. Su hermana también decidió venir a Argentina para estudiar, impulsada por la experiencia de Emily. Ese paso transformó una decisión individual en un proyecto compartido, con idas y vueltas constantes entre ambos países. "Las dos estamos muy bien en Argentina y muy agradecidas".
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Hoy, esa dualidad forma parte de su identidad. No se siente completamente de un lugar ni del otro, pero sí reconoce que esa mezcla la define. “Cuando vuelvo a Perú me remarcan el acento, pero acá también me preguntan de dónde soy”, explicó sobre esa sensación de estar “en el medio”.
Su presente la encuentra estudiando, trabajando y viajando cada vez que puede. La visita a Puerto Madryn, motivada por una relación personal, le permitió conocer una parte del país que aún tenía pendiente. Y la experiencia no pasó desapercibida. “Me encantó, vi orcas, guanacos, me encanta la playa y la ciudad, además de bonita es bastante deportiva”, contó Emily, donde destacó tanto el paisaje como el estilo de vida.
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A la distancia, y con varios años ya en Argentina, Emily no duda al evaluar su decisión. Más allá de las dificultades iniciales y del desarraigo, siente que encontró un camino propio. “Es una decisión que volvería a tomar totalmente, me siento muy bien viviendo en Buenos Aires, pude recorrer algunos lugares del pais y me encanta! ”, afirmó.
Su historia refleja una realidad cada vez más frecuente: jóvenes que migran en busca de oportunidades y terminan construyendo algo más que una carrera. En ese recorrido, entre dos países y dos culturas, Emily encontró un lugar donde quedarse, con novio de Puerto Madryn, aunque siempre con un pie en cada lado.
















