Qué pasa con las cocheras en edificios y cómo evitar conflictos entre vecinos

Enfoques31/03/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

La convivencia en edificios suma conflictos cotidianos que muchas veces nacen por el uso de espacios compartidos y la falta de reglas claras sobre cocheras y circulación.

R&M SERVICIOS foto wen oficial de R&M
R&M SERVICIOS foto wen oficial de R&M

El movimiento constante de autos dentro de un complejo puede volverse un problema cuando no existe una organización clara ni acuerdos respetados entre vecinos. En Puerto Madryn, donde crece la cantidad de edificios, la discusión sobre estacionamiento y espacios comunes aparece cada vez con más frecuencia. La falta de definiciones genera roces y obliga a intervenir a administradores o incluso a organismos municipales.

El uso de las cocheras no depende de acuerdos informales sino de lo que figura en el reglamento de copropiedad, un documento que define derechos y límites dentro de cada consorcio. Cynthia Menéndez, de RYM Servicios Integrales, explicó en una entrevista realizada en #LA17 que “cada propietario tiene su reglamento de copropiedad y ahí está más detallado de lo que nosotros creemos”, lo que deja poco margen para interpretaciones personales. Sin embargo, no todos los edificios cuentan con normas claras o actualizadas.


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Cuando ese reglamento no existe o está incompleto, la administración debe intervenir para ordenar la convivencia. “Eso es parte del inicio de la administración, se reglamentan las normas de convivencia”, señaló Menéndez en la misma entrevista realizada en #LA17, quien remarcó que estas reglas deben ajustarse a la legislación vigente y no pueden ser arbitrarias. La ausencia de ese marco suele ser el origen de discusiones entre vecinos.

La asignación de cocheras tampoco es uniforme en todos los edificios, ya que puede tratarse de espacios propios o asignados sin elección. “Hay cocheras que son propias por unidades funcionales y otras que no te dan a elegir”, detalló durante la entrevista realizada en #LA17, lo que influye directamente en quién puede usarlas y bajo qué condiciones. En algunos casos, incluso, el reglamento limita su uso exclusivamente a vehículos.


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Ese punto abre otro foco de conflicto cuando los espacios se utilizan como depósito o para fines distintos. “Tiene algún tema de seguridad”, advirtió Menéndez en la entrevista realizada en #LA17, al explicar que almacenar objetos puede generar riesgos como incendios o bloqueos de salidas. Estas situaciones no solo afectan a quienes viven en el edificio sino a todo el entorno.

Otro aspecto que suele generar dudas es el alquiler de cocheras a terceros. La posibilidad existe, pero depende estrictamente de lo que indique el reglamento interno. “Si tu reglamento te lo habilita, se puede”, explicó en la entrevista realizada en #LA17, y aclaró que no se trata de un subalquiler sino del uso de una propiedad privada. Esta práctica se vuelve más visible en zonas con alta demanda de estacionamiento.


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La circulación dentro del edificio, en cambio, pertenece al uso común y no puede ser apropiada por ningún vecino. Ese espacio debe permanecer libre para el tránsito peatonal y vehicular, lo que incluye accesos, rampas y zonas de descenso. La ocupación indebida de esos sectores puede derivar en problemas de seguridad y sanciones.

Fuera del edificio, la situación se complejiza cuando los vehículos invaden la vereda, una práctica frecuente que afecta a peatones y genera reclamos. “No podemos estacionar en la vereda”, remarcó Menéndez en la entrevista realizada en #LA17, quien sugirió canalizar estos conflictos a través de organismos como protección urbana o guardia civil. La intervención externa se vuelve necesaria cuando el problema excede al consorcio.


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El crecimiento urbano de Puerto Madryn intensificó estos conflictos, ya que aumentó la densidad habitacional sin siempre acompañarse de planificación adecuada. Edificios con más unidades, ascensores y personal implican una administración más compleja y mayores costos, lo que también impacta en las decisiones sobre uso de espacios. En complejos más pequeños, la gestión suele ser más simple, pero no por eso libre de tensiones.

La llegada de alquileres temporarios sumó una variable adicional en la rotación de vehículos dentro de los edificios. Autos desconocidos que cambian cada pocos días generan incertidumbre entre los residentes y obligan a reforzar controles. “Todo lo que no esté explícito en el reglamento se puede realizar”, explicó Menéndez en la entrevista realizada en #LA17, lo que deja abierta la puerta a usos que pueden incomodar a otros vecinos.


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La seguridad aparece como un eje transversal en todos estos casos, desde el uso indebido de cocheras hasta la obstrucción de espacios comunes. “Podés generar un incendio o estar obstruyendo una salida de emergencia”, advirtió en la entrevista realizada en #LA17, al subrayar la importancia de respetar las normas establecidas. La prevención, en este contexto, resulta clave para evitar situaciones de riesgo.

El escenario deja en evidencia un límite operativo claro: sin reglas escritas y respetadas, la convivencia en edificios se vuelve frágil y expuesta a conflictos constantes. La organización interna y la intervención de administraciones profesionales aparecen como herramientas centrales para sostener el funcionamiento cotidiano sin tensiones permanentes.

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