
Quiebra del Aquarium dejó 66 animales bajo control judicial y sin destino definido
Actualidad02/04/2026
REDACCIÓNEl parque cerró en 2025 y ahora la Justicia debe resolver qué pasará con pingüinos y lobos marinos mientras crece la discusión por su traslado.

Las instalaciones del Aquarium de Mar del Plata permanecen cerradas, pero dentro del predio aún hay animales que dependen de decisiones judiciales para definir su futuro. La quiebra de la empresa que operaba el parque dejó a 66 ejemplares bajo resguardo, en una situación que combina cuestiones legales, ambientales y económicas. El caso reactivó cuestionamientos sobre el manejo de fauna en cautiverio.
El proceso judicial se inició tras el colapso financiero de Plunimar, la firma responsable del complejo. La quiebra fue decretada el 20 de febrero, luego de que la empresa no lograra sostener su actividad tras el cierre del parque en marzo de 2025. Desde entonces, los animales quedaron incluidos como parte del expediente.


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Dentro del predio se encuentran principalmente 56 pingüinos magallánicos, además de dos pingüinos rey, cuatro ejemplares de la especie saltarroca y cuatro lobos marinos. Ese conjunto permanece en el lugar bajo supervisión, mientras se evalúan alternativas de reubicación. La definición depende de autorizaciones específicas.
Cualquier traslado requiere la intervención del Juzgado Nacional en lo Comercial N°20, que lleva adelante el proceso de quiebra. La condición judicial de los animales impide decisiones unilaterales por parte de la empresa o terceros. Cada movimiento debe ajustarse a normativas ambientales y sanitarias.
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Actualmente, unos 12 trabajadores continúan en el predio, con tareas centradas en la alimentación, sanidad y cuidado de los ejemplares. Esa estructura mínima sostiene el funcionamiento básico del lugar. La continuidad de esas tareas depende de recursos limitados.
El deterioro económico de la empresa se profundizó tras el cierre, cuando dejó de percibir ingresos por entradas. A eso se sumó el vencimiento del contrato de alquiler del terreno, que no logró renovarse. Esa combinación derivó en la cesación de pagos en enero de 2026.
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El conflicto por el predio fue determinante en el desenlace. El contrato, vigente desde 1993, había expirado en 2022 y se sostuvo mediante renovaciones hasta su interrupción definitiva en 2025. La decisión de los propietarios de destinar el terreno a otros proyectos selló el cierre del parque.
Antes de la quiebra, la empresa intentó vender los animales a instituciones del exterior, pero las operaciones no se concretaron. Las restricciones sanitarias y ambientales limitaron ese tipo de transacciones internacionales. Ese escenario dejó sin salida inmediata la situación.
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La controversia también alcanzó a las condiciones en las que permanecen los animales dentro del predio. Tras denuncias en redes sociales, se aclaró que el agua utilizada en los estanques proviene del océano y que se mantienen protocolos básicos. Sin embargo, las críticas continúan.
La empresa expresó su intención de reubicar a los ejemplares nacidos en cautiverio en acuarios y zoológicos, tanto en Argentina como en otros países. Un antecedente reciente fue el traslado de 10 delfines a Egipto, en una operación que requirió logística especializada y autorización judicial. El destino del resto de los animales seguirá dependiendo de lo que resuelva la Justicia en las próximas semanas.















