
Nike tropieza otra vez: China floja, guerra en Medio Oriente y márgenes en baja
Actualidad02/04/2026
REDACCIÓNLa marca mostró ventas estancadas, caída en China y presión sobre sus ganancias. El conflicto regional y un consumo más cauteloso complican su recuperación.

Nike volvió a quedar bajo presión en el mercado y esta vez no por un traspié aislado, sino por la suma de varios problemas que se le apilan al mismo tiempo. La compañía presentó resultados trimestrales con ingresos prácticamente estancados y dejó claro que la recuperación de su negocio no está avanzando al ritmo que esperaba. A esa señal ya delicada se le agregaron dos focos externos que hoy le pegan de lleno: la debilidad persistente en China y el efecto del conflicto en Medio Oriente sobre el consumo.
Los números que comunicó la propia empresa muestran por qué el clima se volvió tan pesado. En su tercer trimestre fiscal de 2026, Nike informó ingresos por 11.300 millones de dólares, una cifra estable en términos reportados pero con una baja del 3% a tipo de cambio constante. Dentro de ese resultado, la marca atribuyó parte de la debilidad a caídas en EMEA y en Greater China, mientras el crecimiento en Norteamérica no alcanzó para compensar el resto.


El problema no aparece solo en la facturación general, sino también en la calidad de esa facturación. El negocio de Nike Direct cayó 4% en términos reportados y 7% a tipo de cambio constante, con una baja del 9% en ventas digitales y del 5% en tiendas propias. Al mismo tiempo, el margen bruto retrocedió 130 puntos básicos hasta 40,2%, golpeado principalmente por aranceles más altos en Norteamérica.
Eso explica por qué el mercado reaccionó con tanta dureza pese a que la empresa no presentó un derrumbe de ingresos. Los inversores ya no miran solo cuánto vende Nike, sino cuánto tarda en volver a una estructura de crecimiento más sólida y rentable. Tras el reporte, las acciones sufrieron una baja fuerte y tocaron niveles que no se veían desde hacía más de una década, en medio de dudas crecientes sobre la velocidad real del repunte.
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El frente más sensible sigue siendo China, un mercado que durante años fue decisivo para el crecimiento global de la compañía. La presión competitiva de marcas locales como Anta y Li Ning, sumada a una economía más débil y a un consumidor más cuidadoso, viene erosionando la posición de Nike. Según reportes recientes, la firma arrastra siete trimestres consecutivos de caída en ese mercado y sus ejecutivos proyectaron para el trimestre actual una baja cercana al 20% en ventas allí.
La tensión en Medio Oriente agregó otro golpe que no estaba resuelto en la hoja de ruta del nuevo management. En la lectura que hicieron analistas y medios financieros sobre la llamada con inversores, la inestabilidad regional ya está afectando el tránsito en tiendas, la demanda y el ánimo de compra en algunos mercados. Cuando una empresa de consumo masivo entra en una etapa de recuperación lenta, cualquier conflicto geopolítico que enfríe el gasto termina agravando la presión sobre ventas y márgenes.
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El CEO Elliott Hill, que volvió a la compañía para encarar el turnaround, reconoció que la recomposición está llevando más tiempo del previsto. La estrategia pasa por depender menos de promociones agresivas, limpiar inventarios, recuperar centralidad en categorías deportivas y volver a impulsar productos con más identidad de marca. En ese camino, la empresa mostró algunos signos alentadores en running, pero todavía conviven con caídas persistentes en segmentos como sportswear y con un negocio digital que no termina de afirmarse.
El dilema para Nike es que ya no pelea solo contra un mal trimestre, sino contra una acumulación de frenos que se alimentan entre sí. Si el consumo global se vuelve más prudente, si China no reacciona y si los costos comerciales siguen altos, la mejora tarda más y el mercado se vuelve menos paciente. Por eso la compañía quedó otra vez expuesta: no porque haya perdido toda capacidad de recuperación, sino porque cada avance llega acompañado por un obstáculo nuevo.
En ese contexto, lo que está en juego no es solo el resultado de un trimestre, sino el liderazgo simbólico de una marca que durante años parecía intocable. Nike sigue siendo una referencia global, pero hoy corre detrás de un escenario más competitivo, con consumidores menos impulsivos y con regiones clave que dejaron de responder como antes. La empresa mantiene escala, marca y espalda financiera; lo que todavía no logra demostrar es que puede volver a crecer con la fuerza y la velocidad que el mercado espera.














